¿Por qué el Diplomado de Investigadores Descalzos?

El movimiento social en Oaxaca cuya expresión más visible se dio en el año de 2006 conllevó una masiva organización social que nadie pudo prever. Desde diversas teorías se ha intentado interpretar este movimiento de movimientos. Consideramos necesario contribuir a entender esta diversidad de reflexiones y, sobre todo, a investigar más a fondo sobre la propuesta de asamblea que ha servido como punto de encuentro a las diversas expresiones sociales y políticas que se han reunido en el seno este movimiento.

El movimiento de los pueblos de Oaxaca encontró en el método de asamblea -para muchos en el nombre de la APPO- su forma natural de organizarse para luchar y vencer, esto ha sido consecuencia natural de la experiencia asambleísta que prevalece en la mayor parte de los sectores de nuestra sociedad, como las colonias y los sindicatos obreros pero, sobre todo, en donde la experiencia es más radical y profunda: en las comunidades de los pueblos indios.

Creemos que debemos limpiar nuestras miradas para examinar con rigor lo que somos y para conocer las características más significativas de nuestros movimientos y de los caminos que creemos necesarios recorrer para crear otra sociedad. Necesitamos dar forma a los nuevos planteamientos teóricos y políticos que coinciden con los desafíos actuales. Y para esto nos proponemos:

Propósitos
· Realizar una reflexión sistemática sobre la situación económica, social y política de Oaxaca, con perspectiva nacional y mundial, con énfasis en los movimientos sociales autónomos; es decir los que luchan desde la base para transformar la sociedad sin la toma del poder del estado. O que van más allá del poder de arriba.
· Discutir, analizar conjuntamente diversas propuestas de transformación.
· Explorar la naturaleza y características de los modos comunales y conviviales de vida (campo-ciudad) en el contexto oaxaqueño.
· Animar a la construcción de consensos para acciones conjuntas. Unidad en la diversidad.
· Contribuir al debate público de los temas asociados con la transformación profunda de Oaxaca.

Medios
1. Organizar un esfuerzo de investigación sistemática, basado en el acopio de información y la documentación en la base social, principalmente en pueblos, colonias, barrios y comunidades del estado de Oaxaca, realizándolo en el marco de las interacciones con las organizaciones sociales y espacios y sectores de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, (APPO) y del movimiento social en general que se visibilizo a mediados del 2006.
2. Organizar durante dos semestres, sesiones quincenales de reflexión, de 5 horas cada una, con la participación de activistas sociales, académicos comprometidos, dirigentes sociales y autoridades tradicionales, entre otros. Dichas sesiones tendrán forma de diplomado, a realizarse a partir del domingo 10 de agosto, a las 11 am.
3. Hacer públicos los diversos planteamientos a través de todos los medios posibles, auditivos, visuales e impresos.

Resultados esperados
· Caracterización y documentación, desde la base social, de los movimientos sociales en Oaxaca.
· Identificación de sus principales tendencias y propuestas.
· Acopio y publicación de iniciativas de transformación.
· Participación en el debate público para la construcción autónoma.
· Diseminación y publicación por medio de audios, videos e impresos de las iniciativas desde la base y las problemáticas existentes para su aplicación concreta.
· Contribuir a la construcción de iniciativas autónomas desde la base social.

PROGRAMA DEL DIPLOMADO DE INVESTIGADORES DESCALZOS

Tendremos sesiones de discusión y reflexión cada 15 días durante un año con distintas autoridades indígenas, activistas sociales e intelectuales comprometidos.

Dichas sesiones se complementaran con talleres teórico-prácticos. Los cuales se agendarán conjuntamente con los participantes.

TEMAS PRINCIPALES

· Introducción al contexto Oaxaqueño- (10 de agosto)
- Ponencia, “Autonomía y comunalidad en Oaxaca” impartida por Benjamín Maldonado, antropólogo y estudioso del magonismo en México.

· Presentación de participantes en el diplomado y acuerdos de logística y organización (23 o 24 de agosto)

· El método de reflexión en la acción. Cuestiones teóricas y prácticas. - Gustavo Esteva (6-7 septiembre)

· Experiencias Oaxaqueñas
- La COCEI-1974-1987, ODRENASIJ en la Sierra Norte, ASAM en la Mixe, La sección 22 del magisterio, El municipio Autónomo de San Juan Copala, entre otros.

· El contexto oaxaqueño.

· Naturaleza y características de la APPO y los movimientos sociales.

· El contexto nacional. Naturaleza de la crisis política y las opciones de resolución.
- El zapatismo
- Experiencias de luchas por la autonomía en México: Los caracoles zapatistas, La policía comunitaria de Guerrero, La cooperativa de Euzkadi, El Congreso Nacional Indígena, El ejercito de Mujeres Mazahuas.
- La otra campaña
- El movimiento lopezobradorista
- Otros.

· El contexto mundial.
-La crisis del imperio y del modelo neoliberal.
- La desglobalización y los movimientos antisistémicos.
- La guerra mundial del capital.
- Perspectivas.

· Experiencias latinoamericanas
- Experiencias de autonomía y poder popular en América Latina: MST de Brasil, Piqueteros de Argentina, CONAIE en Ecuador, Bolivia y las luchas desde las bases, La experiencia de autonomía de la costa atlántica de Nicaragua.

· Las luchas democráticas actuales: formal, participativa, radical.

· Las opciones políticas:
- Reformas del régimen político actual
- Ajustes en las políticas actuales
- Nuevo modelo de política económica y social
- Reformas legales e institucionales
- Nuevo régimen político
- Variantes social-demócratas del capitalismo
- Variantes socialistas
- Variantes más allá del capitalismo y el socialismo

· La perspectiva indígena y el pluralismo radical.

· Naturaleza y características de la fuerza constituyente y su asamblea.

· El significado actual de la autonomía y la construcción horizontal de la sociedad.

· La crítica de las ideologías e instituciones como práctica radical de transformación.


SESIONES FECHAS POR DEFINIR

· Experiencias históricas en México
- Revoluciones interrumpidas en México: La independencia y la revolución mexicana.
- El movimiento del 68

· Otras Experiencias históricas
- Experiencias históricas de revoluciones sociales en Europa: La guerra civil española y la comuna de parís.
- Guerrillas latinoamericanas


TALLERES

*.- Periodismo comunitario.

*.- Edición de video.

*.- Sistematización de bancos de información

*.- Geopolítica

*.- Formación de consensos

*.- Diseño Grafico por computadora, ( Revistas, periodicos, fanzine, etc)

*.- Producción radiofónica

*.- Serigrafía

*.- Encuadernación

TALLER PERMANENTE. Durante todo el año estaremos explorando la investigación descalza con las herramientas metodológicas teórico-practicas de la reflexión en la acción.

Nota importante: En estos momentos nos encontramos confirmando a los ponentes y ajustando las fechas a sus posibilidades de estar presentes. Algunas participaciones serán a través de videoconferencias o de documentales. La mayoría de ponentes participarán físicamente o iremos a sus comunidades. Entre los invitados y posibles asistentes tenemos contemplados distintos investigadores, activistas, intelectuales y/o autoridades comunitarias de Oaxaca, México, América Latina y Europa.

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13/12/08

Oaxaca un año después: El espejo de México - CLAUDIO ALBERTANI

Claudio Albertani
Rebelión

La guerra es la paz
la libertad es la esclavitud,
la ignorancia es la fuerza
George Orwell

Oaxaca está en paz y refleja
un clima de tranquilidad
Ulises Ruiz, 10 de mayo de 2007

A un año del estallido del conflicto magisterial, Oaxaca es el espejo de México. El proceso de derechización avanza a pasos agigantados, pero también avanza la rebeldía que busca y, en ocasiones, encuentra nuevos caminos. La pobreza en la que vive aproximadamente el 67% de los oaxaqueños (2 millones 349 mil 570 personas de un total de 3 millones 506 mil 821, según cifras oficiales) y la desigualdad “son una característica que les impiden formar parte activa en la sociedad”, según el Banco Mundial. [1]

Crisol de culturas indígenas y mestizas, en los últimos años la capital del estado se ha transformado en un inmenso aparador para turistas que aporta mucho dinero a inversionistas locales, nacionales y extranjeros, pero muy poco a los ciudadanos de a pie. Con la llegada de Ulises Ruiz Ortiz (URO) a gobernador a finales de 2004, esta situación se vio exacerbada por un renovado ciclo autoritario, caracterizado por el uso discrecional de recursos públicos, el incremento del narcotráfico, la destrucción del patrimonio histórico y natural, el hostigamiento a medios de comunicación independientes, y todo tipo de represión. Hombre torpe y despiadado, Ruiz Ortiz no triunfó en las urnas, sino, como Felipe Calderón, por la vía del fraude.

Las guerras de URO
Lejos de ser un rezago del pasado, el despotismo que impera en Oaxaca sintetiza y ejemplifica las agudas contradicciones del México actual. Algunos hablan, al respecto, de un larvado proceso de fascistización. [2] Sin adentrarnos en el debate, el hecho es que la derecha arcaica y oligárquica en el poder impulsa una modernización agresiva y excluyente mientras que, a la par, emerge una insurgencia social amplia, inédita y amenazadora. Esta derecha va por todo; no busca legitimidad ni acuerdos sino, únicamente, enriquecerse y perpetuarse a sí misma. En Oaxaca y en otras partes, su programa es el mismo: desmantelar los últimos vestigios del Estado social, someter al país a las necesidades del capital transnacional y acabar con cuanto huele a izquierda. Los matices políticos y las guerras intestinas –que sí las hay– importan poco pues, más allá de las disputas cuando es necesario esta derecha aglutina no solamente al PAN, sino a buena parte del PRI e, incluso, de la llamada izquierda institucional.

La perpetuación en el cargo de URO y el sustento que ha recibido por parte de dos ejecutivos federales consecutivos (el de Vicente Fox y el de Felipe Calderón) no desentonan con el panorama nacional: los primeros meses de la nueva administración panista se caracterizan por la militarización de las principales regiones indígenas del país, numerosos asesinatos perpetrados por el ejército y la solicitud a Estados Unidos de implementar en México un “Plan Colombia” con la excusa de la lucha contra el narcotráfico. [3]
En el caso del gobernante oaxaqueño, su carácter arbitrario se percibió desde su campaña electoral. El 27 de julio del 2004, en un acto proselitista llevado a cabo en Huautla de Jiménez, sus secuaces mataron a palos al profesor Serafín García por el único delito de oponerse a su candidatura. Como muchos otros, el crimen quedó impune. [4]

El 1 de agosto, día de los comicios, el sistema de conteo de votos se cayó tres veces, de manera que el “triunfo” de URO –apodado el mapache mayor [5] – fue impugnado por la coalición “Todos Somos Oaxaca” abanderada por Gabino Cué. No sirvió de nada: las cartas ya estaban echadas pues, al parecer, la gubernatura fue un pago por la guerra sucia que, años antes, URO había coordinado en Tabasco contra Andrés Manuel López Obrador, archienemigo del precandidato presidencial del PRI, Roberto Madrazo.
Como sea, el primer acto del flamante gobernador fue desencadenar otra guerra, ahora contra un periódico local independiente, Noticias de Oaxaca, juzgado reo del crimen de disidencia. El 17 de junio de 2005, porros dirigidos por el diputado priista y “líder sindical”, David Aguilar, irrumpieron en los locales del diario. Ante la negativa de la redacción para sumarse a una “huelga”, los asaltantes retuvieron a los 31 periodistas presentes durante más de un mes. [6]

Sin embargo, Noticias siguió saliendo pues los secuestrados encontraron la manera de sacar la información por medio de internet y el periódico se empezó a imprimir en Tuxtepec, a más de 200 kilómetros de Oaxaca. Cuando la policía de Ruiz Ortiz dispuso interceptar las camionetas que lo transportaban, su dueño, Ericel Gómez, alquiló una avioneta para que los voceadores lo recogieran directamente en el aeropuerto, con la ayuda del sindicato de los maestros. La disputa siguió, el tiraje bajó considerablemente, pero al final, Noticias logró sobrevivir al acoso oficial. Radicalizó, eso sí, su línea editorial volviéndose el periódico más vendido de la entidad. URO cosechaba así su primera derrota.

Otro suceso característico es la agresión contra Santiago Xanica, una comunidad indígena zapoteca enclavada en la Sierra Sur que desde hacía años luchaba por el respeto de sus derechos colectivos. En diciembre de 2004, a los pocos días de la toma de posesión de URO, el ejército empezó a patrullar la localidad y el 15 de enero de 2005, la policía preventiva estatal abrió un fuego cruzado contra unos 80 indígenas que se hallaban haciendo un tequio cerca del panteón municipal. En la acción fue herido de gravedad Abraham Ramírez Vázquez, dirigente del Comité por la Defensa de los Derechos Indígenas (CODEDI). Puesto que en el tiempo de los asesinos las víctimas son siempre culpables, el luchador social fue detenido sin cargos y hasta la fecha se encuentra preso en el penal de Pochutla. [7]

Poco después, URO se embarcó en una costosa y ecológicamente nociva reestructuración del zócalo de Oaxaca que le ganó la antipatía de la clase media local, pero le permitió distribuir enormes cantidades de dinero entre sus allegados.

Hacia finales de mayo de 2006, ya había en Oaxaca unos setenta prisioneros políticos. No satisfecho, el gobernador abrió el fuego contra la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación que cuenta con unos 70,000 afiliados y una larga tradición de luchas independientes.
Desde hacía años, en proximidad del día del maestro (15 de mayo), los profesores instalaban un plantón en el centro de la ciudad para plantear sus reivindicaciones. La ciudadanía se quejaba, gruñía, pero raramente les regateaba su simpatía. Catalizadores de la conciencia social, entregados a su trabajo y conocedores profundos de la realidad local, los maestros son muy respetados en la entidad.

En esa ocasión, pedían la homologación de su magro salario a los estándares nacionales, una demanda que involucraba también a las autoridades federales. En la primavera de 2006, sin embargo, se cerraron todas las puertas de la negociación. URO lanzó amenazas intentando manipular a una de las fracciones del movimiento en contra de otra mientras que el gobierno federal panista se desentendió del asunto pensando de asestar así un golpe certero al PRI.

El plantón arrancó el 22 de mayo, sin encontrar mayor eco en la población. Envalentonado, el 14 de junio, URO ordenó su desalojo confiando en el efecto sorpresa. Hacia las 4:50 de la madrugada, agentes de varias corporaciones respaldados por helicópteros que arrojaban granadas tóxicas agredieron a los profesores disparando con armas de fuego. Además de causar pánico entre la población, los policías destruyeron todo lo que pudieron, incluyendo las instalaciones de la emisora magisterial, “Radio Plantón”. El saldo fue de unos 200 heridos, además de un número indeterminado de desaparecidos.

URO mostraba así su talante para hacer frente a la inconformidad social, tal y como lo había hecho semanas antes en Atenco el gobernador –también priista– del Estado de México, Enrique Peña Nieto, con la colaboración entusiasta del ejecutivo federal panista. [8] En vísperas de las elecciones presidenciales, el gobernador de Oaxaca enviaba, además, el mensaje de su jefe, Roberto Madrazo: el PRI es el partido del orden. Por entonces, las elecciones ya estaban ensangrentadas.

El incendio
Lo que sucedió después evidencia, una vez más, que cuando los poderosos se muestran demasiado ávidos acaban perjudicando sus propios intereses. [9] La población que hasta ese momento se había mantenido pasiva –si no es que abiertamente hostil– cambió de actitud volcándose a las calles en solidaridad con los profesores.

Éstos se reagruparon enfrentando a los uniformados con piedras y palos, ahora auxiliados por universitarios, organizaciones sociales y ciudadanos de a pie. En cuestión de horas, la multitud enardecida retomó el zócalo reinstalando el plantón a despecho de URO. Acto seguido, los profesores desconocieron al gobernador, exigiendo, desde ese momento, su renuncia como condición previa e ineludible para solucionar el conflicto laboral.

El día 16, una megamarcha de unas 300 mil personas mostró el arrastre del magisterio. La ciudadanía –estudiantes, padres de familia, trabajadores, burócratas e, incluso, comerciantes– los recibía con aplausos y cuando alguien sacó una pancarta que decía “fuera Ulises” todo el mundo aplaudió.
Mientras tanto, la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI) protestaba en Matías Romero bloqueando durante varias horas la carretera transístmica. Ambos acontecimientos eran una anticipación de lo que vendría pronto: las megamarchas en la capital y la ramificación del movimiento en el resto del estado.

El movimiento dio un giro cuando, el 18 de junio, se anunció la constitución de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO) en la que, además de los maestros, convergieron unas 350 organizaciones de carácter muy variado: sindicatos, colectivos libertarios, viejas agrupaciones de la izquierda marxista– leninista, organizaciones ciudadanas, indígenas, trabajadores, artistas, estudiantes e individuos sin partido.
La APPO surgió así por iniciativa de los maestros como una forma de canalizar el apoyo social hacia su movimiento reivindicativo, pero los rebasó pronto. El día 20, sus integrantes acordaron crear una dirección colectiva provisional conformada por treinta personas planteando integrar un frente común “para iniciar una lucha prolongada, hasta lograr la desaparición de poderes, la destitución de Ulises Ruiz Ortiz y el arribo del poder popular”. [10]

Aun cuando el término “poder popular” puede molestar por las experiencias históricas que evoca, expresaba la idea de transformar las condiciones de vida sentando las bases de una nueva relación sociedad–gobierno.
Pronto nacieron comisiones internas, como las de prensa, barricadas y propaganda. “Comenzamos a conformar una red de organizaciones, y cualquier acción que quisiéramos realizar debía pasar por una consulta de las bases, tanto de los maestros como de la propia APPO”. [11]
Como sea, las demandas laborales ya habían pasado en segundo plano ante la exigencia de la salida de Ruiz que, a su vez, planteaba una demanda de democratización.

Según Gustavo Esteva, dentro de la APPO confluyeron tres luchas democráticas distintas. [12] La primera pugna por la democracia formal: cómo mejorar las condiciones de representación; cómo acabar con las trampas y fraudes del sistema electoral, acotar la manipulación de los medios y asegurar el correcto funcionamiento de las instituciones del Estado de derecho. Estas demandas son muy vigorosas en Oaxaca y muy visibles dentro de la APPO. Una segunda corriente plantea la democracia participativa, es decir el fortalecimiento de la iniciativa popular, la institución de las figuras jurídicas del referéndum y del plebiscito, la posibilidad de revocar los mandatos y la opción de lo que se denomina presupuesto participativo, o sea que los servicios públicos se realicen con la participación de los ciudadanos y no de manera arbitraria. La tercera, que se podría nombrar democracia radical dice: no necesitamos allá arriba ningún poder político; podemos necesitar formas de coordinación administrativas, pero nada más. Esta corriente lucha por una sociedad en la que el origen de la ley reside en la autonomía individual y colectiva de todos los seres humanos. Es una corriente transversal que en México se inspira en la experiencia de los pueblos indígenas, pero también en las luchas urbanas y en el anarquismo.

En palabras de David Venegas, “el Alebrije” consejero de la APPO, preso desde el 13 de abril de 2007 en el penal de Ixcotel, “es posible vivir y convivir en un orden social propio, emanado de la voluntad colectiva y no de la imposición de un gobierno que es extraño a los intereses y necesidades de los pueblos, un orden social en donde los valores que imperan […] son la fraternidad, la solidaridad, la cooperación y la defensa comunitaria y no más un orden social basado en el miedo al castigo, a la autoridad, al escarnio público o a la cárcel. [13]
Lo que expresa David tiene que ver con la demanda de autoorganización y autogobierno de las masas que se incorporaron al movimiento y con la aspiración a crear un mundo nuevo desde las entrañas del antiguo. Además de explicar el desbordamiento de los sindicatos y las organizaciones marxistas–leninistas, esas aspiraciones siguen siendo las mejor garantía de que el peligro de fascistización se topa con una barrera infranqueable.

Lejos de ser extremista, la “democracia radical” tiene una posición realista, es decir no alejada de los hechos. No es ideológica, ya que no se identifica con ninguna organización en particular. Asimismo, está consciente de que no es dominante en el conjunto del país. En México, existe una caricatura de democracia formal, un poco de democracia participativa, mientras que la democracia radical tiene expresiones en las comunidades indígenas, entre los zapatistas y, como aspiración, en algunas luchas urbanas. “Entonces –concluye Esteva– nosotros coexistimos con las primeras dos corrientes, porque vivimos en México. No pretendemos separarnos de México. Seguimos aquí y vamos a aceptar algunas cosas de la democracia formal, pero vamos a intentar hacer las cosas a nuestra manera”.

La fiesta
En aquel final de junio de 2006, convergieron en la APPO una multiplicidad no sólo de organizaciones, sino de enfoques, individuos y sensibilidades que de alguna manera también remiten a la vieja tradición libertaria del magonismo que sigue viva en la entidad.

Conforme crecía la indignación, el movimiento iba agarrando fuerza, creatividad y riqueza. En las elecciones presidenciales del 2 de julio, la APPO planteó un voto de castigo a Ulises Ruiz. Aun cuando muchos de sus integrantes defendían una clara posición abstencionista –y a pesar de las acostumbradas manipulaciones y triquiñuelas–, el resultado fue contundente: ganó López Obrador por un margen muy amplio y el PRI quedó en tercera posición, algo nunca visto en la entidad.

Lo que siguió es una historia muy compleja y todavía por narrarse de la que aquí sólo nos interesa retomar algunos hitos. Desde un principio, la APPO se inspiró en las prácticas democráticas de los zapotecos, mixtecos, mixes, amuzgos y demás pueblos originarios. Por esto, pronto cambió su nombre –un tanto anacrónico– de “Asamblea Popular del Pueblo” (al singular) por “Asamblea Popular de los Pueblos” (al plural), lo cual envuelve varios propósitos. Si la idea de “asamblea” aludía a las formas autogestivas que siguen vigentes en el 80 por ciento de los 570 municipios de Oaxaca, entonces era necesario tomar nota de que esas asambleas tienen expresiones múltiples y diversas.

La propia capital del estado es, entre otras cosas, una metrópoli indígena pues varias de sus colonias están integradas básicamente por migrantes que van y vienen de sus pueblos de origen. Muchos de ellos se unieron a las protestas; algunos eran maestros, los más artesanos y vendedores ambulantes. [14] Al enterarse de los hechos, las comunidades se sumaron también aportando su enorme experiencia y su inagotable memorial de agravios: miseria, opresión, marginación, cacicazgo, despojo, olvido…

A la par, llegaron jóvenes urbanos cuya identidad colectiva se construye en el barrio, la música, el vestir y el arte. “Grupos marginados y discriminados, no sólo por el gobierno, como prostitut@s, homosexuales, lesbianas y otros amores, se hicieron presentes, aunque de manera discreta” logrando que “los agravios que ell@s sufren formaran parte del grito colectivo de justicia y libertad por tod@s”. [15]

De junio a octubre de 2006, cientos de miles de personas se volcaron a las calles en una docena de megamarchas de proporciones nunca antes vistas. Juntos fraguaron una lucha plural en donde varios segmentos de sociedad aprendieron a convivir, sin renunciar a sus diferencias y peculiaridades. Juntos recluyeron a Ulises Ruiz en la clandestinidad eclipsando en los hechos a todos los poderes oficiales. Juntos tomaron las oficinas públicas, crearon órganos de autogobierno y administraron la justicia por medio del “Honorable Cuerpo de Topiles”, milicia popular que se inspira en la tradición indígena. [16]

No fue un movimiento clasista en sentido tradicional, pues la clase obrera es casi inexistente en Oaxaca. [17] Fue, si acaso, un movimiento de movimientos. Había gente con la hoz y el martillo a un lado de los estandartes de la virgen de Guadalupe y la A de la anarquía, aunque los más se identificaban por su pertenencia territorial: barrio, colonia o comunidad.

Tampoco fue únicamente un movimiento local: “la experiencia que nosotros tenemos hoy es también gracias a lo que se ha hecho en Ecuador, Brasil y Argentina. Hemos estado pendiente de todos los procesos que ha habido en Latinoamérica, y también en los Estados Unidos con nuestros compañeros migrantes”. [18]

A pesar de que los medios encontraron inmediatamente personas como Flavio Sosa a quien colgarle la etiqueta, la APPO no fue tampoco un movimiento de líderes. En una entrevista que le hice pocos días antes de su detención, el mismo Flavio desmintió esa función: “cuando empezó a correr esta frase alguien hizo un cartel que decía: «este movimiento no es de líderes, es de bases», y lo terminaba firmando como grupo. Al rato, unos muchachos inteligentes le agregaron debajo con pluma: «no es de líderes; ni tampoco de grupos».” [19]

Mucho menos fue un movimiento que buscaba hacerse del poder, a pesar de los delirios estalinistas de algunos de sus integrantes. Esto quedó consignado, por ejemplo, en un graffiti que se podía leer hacia finales de octubre de 2006 en las inmediaciones de la calle Tinoco y Palacios del centro histórico de Oaxaca: “nos quieren obligar a gobernar, no vamos a caer en esa provocación”. ¿Qué significa? Responde Gustavo Esteva: “que no estamos interesados en tomar este gobierno; que este gobierno es una estructura de dominación para controlar a la gente y que no queremos ocupar esa función”. [20]

Ante las barbaridades de URO, la gente empezó un novedoso proceso de auto–organización y durante muchos meses, la ciudad capital pasó por la singular experiencia de una vida sin gobierno y sin burocracia, pero abierta al diálogo y a la innovación. La sabiduría colectiva se impuso de manera pacífica sobre las caravanas de la muerte, las desapariciones forzadas y los atropellos ampliamente documentados por organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales.

Como en una auténtica revolución social, muchas personas descubrieron en la acción sus capacidades recónditas. La participación de las mujeres fue intensa. Algunas de las participantes habían incluso votado por el PRI, pero el movimiento las despertó a una nueva conciencia. Una señora, ya grande, completamente sola y sin más armas que su dignidad rebelde, secuestró un autobús, para ponerlo al servicio de la causa. Y fue un colectivo de mujeres que operó la televisión durante 20 días probando en los hechos la comunicación alternativa sí existe.

Hay que estudiar el papel de los medios recuperados pues fueron la punta de lanza de la movilización. La toma de las 12 radiodifusoras comerciales y del Canal 9 de la televisión local empezaron como medidas defensivas ante la destrucción de Radio Plantón y los daños infligidos a Radio Universidad, las únicas voces independientes de la ciudad. Es claro que el movimiento no se hubiera desarrollado tan rápidamente sin la radio, lo cual no deja de ser una lección importante dentro y fuera de Oaxaca.

La locutora estrella del movimiento fue una médica de 58 años de edad –la ahora mundialmente conocida doctora Berta– que transmitía desde radio universidad día y noche tomando café y fumando cigarros Delicados. Cuando salía era para atender a las víctimas de la represión: yo mismo la vi distribuyendo agua a los manifestantes desde un coche de la Cruz Roja.

Todos aprendimos a reconocer su voz algo ronca que con calma y serenidad transmitía las necesidades de los manifestantes mientras llovían las balas y los gases. El 3 de noviembre, día sucesivo a la batalla de CU que vio la derrota ignominiosa de la PFP, me dijo: “en Radio Universidad, como antes en La Ley, Radio Plantón, Canal 9, la comunicación es como debe ser: de ida y vuelta, con teléfono abierto y conexiones vía internet para el extranjero. Si ahorita llega un señor y dice: quiero pasar un mensaje, pues señor pase y dé su mensaje. La gente viene y habla con sus palabras, con su pensamiento, pero además la gente es muy objetiva. A lo mejor no habla muy bien el español, pero sabe lo que quiere. Esto ya nadie la para”. [21]

Mucho se ha hablado de las barricadas y se ha visto ahí una prueba de la “violencia” ejercida por la APPO. La realidad es que las barricadas surgieron como medidas defensivas para contener los asesinatos de las caravanas de la muerte de URO. Hubo por lo menos 1500 de ellas, aunque nadie las contó todas y nunca sabremos su número a ciencia cierta. Claro que sus integrantes –en gran parte colonos–, experimentaron durante largas noches nuevas formas de sociabilidad y una verdadera fiesta colectiva.
El aspecto festivo sugiere, me parece, la única comparación pertinente con la Comuna de París, que, a su vez, fue definida la más grande fiesta del siglo XIX. Habría que añadir que la Comuna de Oaxaca quedó aislada igual que su ilustre predecesora: no hubo en México –ni tampoco fuera– grandes movilizaciones a favor de la APPO.

Habría que añadir que la gente de Oaxaca no habla de “comuna”, sino de “comunalidad”, término que remite a las experiencias indígenas locales. Como sea, es claro que los muchachos de las barricadas, los que sostuvieron los combates callejeros, no eran “profesionales” ni militantes en sentido tradicional. Eran puro pueblo –incluso niños de la calle como el que se observa en un video del colectivo Mal de ojo [22] –, gente que no sabía nada de guerrilla urbana y se capacitó al calor de los hechos.

¿Y ahora?
El gran movimiento social que sacudió a la sociedad oaxaqueña es uno de los acontecimientos más importantes de la historia reciente de México, algo que se puede comparar únicamente con la insurrección zapatista de 1994. La respuesta popular a los abusos de URO fue tan inesperada como masiva, creativa y esperanzadora. A la ecología del miedo los oaxaqueños respondieron con la ecología de la fiesta que es muy arraigada en la tradición local. Contra los delirios del poder, reafirmaron su derecho al tiranicidio no violento que se expresa en el lema: “ya cayó, Ulises ya cayó”.
La APPO es el resultado de un largo proceso de acumulación de experiencias históricas –de errores y de aciertos– que convergen en el objetivo común de democratizar las estructuras del poder. Aun cuando se vio que el contenido de esa democratización está en disputa, lo cierto es que fue el eje que aglutinó a un movimiento multiforme que no se puede entender a partir de los análisis tradicionales marxistas ni de corte sociológico.

“Lo que se esboza en Oaxaca se sitúa en la línea de continuidad de la Comuna de París y de las colectividades andaluzas, catalanas y aragonesas creadas durante la revolución española de 1936–1938, en las que la experiencia autogestiva sentó las bases de una nueva sociedad”, escribió Raoul Vaneigem en un llamado a la solidaridad internacional publicado en México por el diario La Jornada. [23]

Vaneigem tiene razón en el sentido de lo sucedido en Oaxaca en 2006 es esperanzador para todos los que buscamos alternativas a la barbarie imperante dentro y fuera de México. Sin embargo, también es verdad que la represión aniquiló aquellas mismas esperanzas. No evocaré aquí el calvario que vivió el pueblo de Oaxaca a partir del 27 de octubre de 2006, día en que fueron asesinados el periodista Brad Will en Santa Lucía del Camino y un número indeterminado de personas en Santa María Coyotepec.

La mejor fuente al respecto sigue siendo el citado informe de la CCIODH cuyas conclusiones rezan así: “la Comisión considera que los hechos ocurridos en Oaxaca son un eslabón de una estrategia jurídica, policíaca y militar, con componentes psicosociales y comunitarios cuyo objetivo último es lograr el control y amedrentamiento de la población civil en zonas donde se desarrollan procesos de organización ciudadana o movimientos de carácter social no partidista”. [24]

Participé en la experiencia y soy testigo de que esta conclusión no sólo es moderada, sino que, incluso, se queda corta ante la realidad. Si bien pudimos comprobar que hubo por lo menos 23 víctimas hasta la segunda quincena del mes de enero de 2007 (todas del lado del movimiento), no pudimos documentar el gran número de desaparecidos que hay desde el inicio del conflicto. ¿Por qué? Porque el terror es tal que la gente no se atrevió a denunciar la desaparición de sus allegados, ni siquiera ante una instancia tan confiable como la CCIODH.

Los desmanes de la fuerza pública no fueron “excesos”, ni “errores”, sino un frío experimento de ingeniería social en donde los poderes federales actuaron en coordinación con los locales. ¿Qué querían? Posiblemente medir cuánta represión aguanta un pueblo, sin que la situación se les escape. Bien lo expresa Armando Bartra: “prepararse para enfrentar masas enardecidas es suponer que van a aparecer”. [25]

En Oaxaca las masas aparecieron y, como en Centroamérica en los años 80, el propósito fue “quitarle el agua al pez” (según rezan los manuales de contrainsurgencia), sembrar el terror y mostrar al ciudadano común qué le puede pasar si se pasa de la raya. La inaudita pena de 67 años recientemente infligida a los dirigentes de Atenco, reos como sus hermanos oaxaqueños, del horrendo crimen de disidencia, arrojan una luz siniestra sobre el México calderonista.

¿Cuál es el balance de siete meses de contrainsurgencia? El estado de terror sigue, a pesar de las declaraciones oficiales en sentido contrario. Ante la paulatina retirada de las masas, callan las voces participativas de la pluralidad y los grupos de la vieja izquierda ganan espacios que antes no tenían. O, mejor dicho, los tenían algunos de sus dirigentes en cuanto participantes legítimos del movimiento, no en cuanto integrantes de tal o cual grupo.

Algunos de ellos trabajan día y noche para transformar la APPO en una organización política vertical de corte estalinista. Esto se vio, por ejemplo, en el Congreso Constitutivo de la APPO (10–12 de noviembre de 2006) o en la “Asamblea Popular de los Pueblos de México” –intento en gran parte fallido de “exportar” el modelo APPO– cuando un conocido exponente del “Frente Popular Revolucionario” (FPR) afirmó sin cortapisas que “el movimiento de Oaxaca es un movimiento de dirigentes”. [26]

A las pugnas tradicionales entre las viejas organizaciones que llevan a cuesta 30 años de derrotas, se sumó a partir de febrero de 2007 la división en torno al asunto electoral: participar o no en las elecciones locales que se celebrarían a finales de junio. Se formó, dentro la APPO, un bloque electoral (FPR, FALP, NIOax, etc.) que emprendió una batalla a muerte contra el bloque abstencionista (VOCAL, CODEP, CIPO, POS, etc.). A su vez, el bloque electoral se fracturó por los conflictos internos: quién iba a quedarse con qué candidatura y con qué partido.

A la postre nadie cosechó mucho pues, con su acostumbrada generosidad, el PRD les otorgó una sola candidatura. Los daños, en cambio, fueron incalculables. Uno es, muy probablemente, la detención de David Venegas –consejero de la APPO, elegido por el sector barricadas– integrante de VOCAL, libertario y abstencionista. El 13 de abril, David fue detenido mientras se dirigía a una reunión de la APPO, bajo el cargo fantasioso de poseer 30 gramos de cocaína y dos bolsas con heroína.

Semanas después, lanzó desde las cárcel graves acusaciones contra algunos conocidos dirigentes del bloque electoral a quienes adjudicó la responsabilidad de su captura. Sin entrar en el mérito de la cuestión, el hecho es que David fue detenido bajo la misma imputación que éstos habían circulado contra él, antes de su detención. [27] Hay más: en el mes de marzo, como parte de su contraofensiva, la policía había sembrado explosivos en las inmediaciones de lo que había sido la barricada de Brenamiel, acusación inmediatamente desmentida por el propio David en conferencia de prensa. [28]

Así las cosas, sería un ejercicio vano buscar las organizaciones puras, separar las “buenas” de las “malas” o las “revolucionarias” de las “reformistas”. Las líneas de división no pasan por las organizaciones, sino que las atraviesan. Incluso entre los estalinistas del FPR se encuentran compañer@ valios@s. Revitalizar el movimiento no es, tampoco, un asunto étnico. El aporte de los indígenas es fundamental, no cabe la menor duda, pero tampoco ellos son inmunes a la corrupción ni a la funesta seducción de la política profesional, como varios me lo han expresado personalmente.

David sugiere que “si el cauce que ofrece la APPO […] es estrecho y limitado, este pueblo heroico sabrá buscar y encontrar los caminos para su liberación.” [29] El diagnóstico es severo, mas no parece muy alejado de la realidad. Aun así, no todo está perdido. En Oaxaca, circula una pregunta: ¿cómo recrear el momento mágico que se vivió el año pasado? Sólo las mujeres y los hombres que participaron en el movimiento pueden encontrar la respuesta.

México, D.F., 10 de junio de 2007

[1] Citado en: Luís Arellano Mora, “Oaxaca: la pobreza en cifras”,
http://www.transicionoaxaca.com.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=42&Itemid=75
[2] Carlos Fazio, “¿Hacia un estado de excepción?” La Jornada, 4 de diciembre de 2006.
[3] La Jornada, 9 de junio de 2007. Véase los casos paradigmáticos de violación y asesinato de la anciana Ernestina Ascensión en la Sierra de Zongolica, Veracruz (La Jornada 27 de febrero) y la masacre de una familia de 5 personas en Sinaloa. culpable de “no haberse detenido en un retén” (La Jornada, 3 de junio).
[4] Véase: Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos (CCIODH), Informe sobre los hechos de Oaxaca, http://cciodh.pangea.org/quinta/informe_oaxaca_cas.shtml
[5] En México se llaman “mapaches’ no solamente los osos lavadores, sino también los operadores de los fraudes electorales que mediante la manipulación de los votos depositados en las urnas convierten una derrota en victoria, o anulan el triunfo de un partido, generalmente de la oposición.
[6] Entrevista con Ismael Sanmartín Hernández, director editorial de Noticias de Oaxaca, 29 de diciembre de 2006,
[7] Véase: mexico.indymedia.org/tiki–download_file.php?fileId=62
[8] Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos, Informe preliminar sobre los hechos de Atenco, 2006, http://cciodh.pangea.org/cuarta/informe_preliminar.htm
[9] Para esta rápida reconstrucción me basé en mis propias entrevistas, en el Informe sobre Oaxaca, op. cit. y en la narración de Gustavo Esteva en ocasión de la “Reunión de análisis sobre el movimiento social en Oaxaca. Diálogo entre miembros de organismos civiles e instituciones académicas de Oaxaca y la Ciudad de México”, Universidad de la Tierra, Oaxaca, 18 de marzo de 2007.
[10] La Jornada, 19 de junio de 2006.
[11] Entrevista a Miguel Linares Rivera, realizada por Hernán Ouviña, Ciudad de México, 29 de octubre de 2006, http://www.espacioalternativo.org/node/1731
[12] Entrevista con Gustavo Esteva, Universidad de la Tierra, Oaxaca, 3 de noviembre de 2006
[13] David Venegas Reyes, “Alebrije”, carta desde Ixcotel, 23 de abril de 2007, http://chiapas.indymedia.org/display.php3?article_id=144954
[14] Entrevista con Nicéforo Urbieta, 3 de mayo de 2007.
[15] David Venegas, carta citada.
[16] En las comunidades indígenas, los “topiles” son elegidos en asamblea y ejercen gratuitamente la justicia por medio del bastón de mando y sin necesidad de portar armas.
[17] Esto motivó las airadas críticas de un grupo anarquista que vio en la APPO un movimiento de la pequeña burguesía (¡!). Véase: “Oaxaca: APPO y el reformismo de siempre”, http://argentina.indymedia.org/news/2006/11/463625.php
[18] Miguel Linares Rivera, entrevista citada.
[19] Entrevista con Flavio Sosa, 4 de noviembre de 2006.
[20] G. Esteva, entrevista citada.
[21] Entrevista con la doctora Berta Muñoz, Oaxaca, Ciudad Universitaria, 3 de noviembre de 2006.
[22] Este colectivo ha realizado una magnifica labor de recopilación de los sucesos de Oaxaca. Véase: http://video.indymedia.org/en/2006/11/555.shtml
[23] Raoul Vaneigem, “Llamado de un partisano de la autonomía individual y colectiva”, La Jornada, 11 de noviembre de 2006.
[24] CCIODH, “Conclusiones y recomendaciones preliminares” http://cciodh.pangea.org/quinta/070120_inf_conclusiones_recomendaciones_cas.shtml.
[25] Armando Bartra, “El tamaño de los retos”, La Guillotina No. 56, primavera de 2007.
[26] 11–12 de noviembre de 2006, local del SITUAM, México, DF.
[27] David Venegas, carta del 15 de mayo de 2007,
http://www.vocal.lunasexta.org/davidvenegas/carta–de–david–15–de–mayo.html
[28] La Jornada, 14 de abril de 2007.
[29] David Venegas, 23 de abril, carta citada.

Los elementos antisistémicos - GUSTAVO CASTRO SOTO

Los elementos antisistémicos

Por Gustavo Castro Soto *
http://www.ecoportal.net/content/view/full/71696

Muchas expresiones se revelan frente al Sistema Capitalista que hoy nos domina y en contra sus consecuencias destructivas. Pero también otros mundos en diversas partes de nuestro planeta se han logrado mantener por décadas o siglos, resistiendo, a veces silenciosos, a veces moribundos, a veces sobreviviendo, a veces resucitando. Necesitamos rescatar estos otros mundos que dan esperanzas de que se pueda vivir sin el capitalismo.

La situación de pobreza, miseria, hambre, migración, feminicidios, guerras, cambio climático y destrucción medioambiental, entre otros indicadores graves que se van agudizando y que vivimos en nuestro planeta, fruto del sistema que actualmente impera, nos hace pensar que otros mundos son posibles. Que deben existir otras alternativas donde todos los mundos quepan, donde la humanidad pueda vivir en plenitud, dignidad y felicidad.

Muchas expresiones se revelan frente al Sistema Capitalista que hoy nos domina y en contra sus consecuencias destructivas. Pero también otros mundos en diversas partes de nuestro planeta se han logrado mantener por décadas o siglos, resistiendo, a veces silenciosos, a veces moribundos, a veces sobreviviendo, a veces resucitando. Necesitamos rescatar estos otros mundos que dan esperanzas de que se pueda vivir sin el capitalismo. Pero también necesitamos rescatar las diversas expresiones que se revelan contra este sistema y que quieren asomar otros mundos posibles y alternativos.

Pero, ¿qué significa que algo o alguien sea anti sistémico? Para ello debemos descubrir y ser conscientes de lo que es el Sistema Capitalista. Y luego sabremos quién es anti sistémico, qué es anti sistémico, quién genera una experiencia anti sistémica.

¿Qué es el Capitalismo? Es un sistema político, social, militar y económico donde predomina la propiedad privada y el capital como elemento de producción y generador de riqueza. Entre sus elementos teóricos está el interés propio y la libertad de las empresas (a buscar la mayor acumulación del capital), del trabajador (a buscar el mayor salario) y del consumidor (a buscar el mejor precio). La competencia se da entre las ofertas, las demandas y entre ambos que en el mercado regula los precios de los bienes y servicios. El capitalismo tiene contradicciones inherentes que provocan crisis cíclicas. Durante la historia ha tenido diversos modelos o formas de estar previos a procesos de transición modélica. Su lógica intrínseca de acumulación del capital lo lleva a su propia destrucción. Lejos de agotar el tema, podemos hacer un breve recuento de los modos o modelos que ha tenido este sistema.

Modelo Liberal (1840-1945) Resaltó la libertad individual, de empresa, de comercio, de decidir qué y cómo producir, de competencia y el derecho la propiedad privada garantizada por el Estado. El capitalismo industrial se impulsó con el invento de la máquina y su incorporación a la producción. El liberalismo rechazó el mercantilismo (el Estado controlador del quehacer económico de una nación) y que el Estado no impusiera límites a la forma y cantidad de obtener ganancias sino que generara condiciones (infraestructura) que permitan a los empresarios privados obtener mayores ganancias. La economía estaría regida por una ‘mano invisible’ donde la libre competencia y el movimiento de la oferta y la demanda regularían la economía. El liberalismo significó mayor explotación para los trabajadores. Su antítesis: el marxismo. Este modelo entra en crisis con la I y II Guerra Mundial (1914-1945).

Modelo Estado de Bienestar (1945-1970) Se justifica luego de la II Guerra Mundial. El Estado tendría que salvar la economía y generar bienestar en la población. Su agenda y sustento ideológico: la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Cada país debía sustituir las importaciones ante la debacle de la economía mundial. Bajo las premisas de Keynes (1883-1946) surge en Bretton Woods el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) para fortalecer el papel del estado en las economías nacionales. EE.UU. institucionaliza su hegemonía económica, política, militar y comercial. La Deuda Externa de los países pobres creció hasta que su crisis generó otra transición en la década de los 70.

Modelo Neoliberal (1970-2000) Una vez construido el aparato del Estado, sus economías e infraestructura, y bajo la presión de la deuda externa generada por las Instituciones Financieras internacionales (IFI’s) hacia los países pobres y en vías de desarrollo, el gran capital transnacional se lanza por el control de la economía. El Estado debe reducirse y abrirse nuevamente al liberalismo económico que fortalece la acumulación endógena del capitalismo con pobres cada vez más pobres y pocos ricos cada vez más ricos. El Estado interviene para incrementar la inversión y la demanda evitando las crisis cíclicas. Sólo se encargaría del ordenamiento jurídico que garantice ciertas libertades civiles, el control de la seguridad interna por medio de las fuerzas armadas en conjunto con la policía, la implantación de políticas indispensables para el funcionamiento de los mercados y el respeto de la propiedad privada. En la década de los ’90 entra en crisis para dar pie al siguiente modelo.

Modelo Corporación-Nación (2000-?) La mercantilización de todo cuanto existe en el planeta bajo la propiedad privada por parte de las grandes Corporaciones Trasnacionales se empieza a cohesionar a partir del Siglo XXI. Entre las características están: monopolización; adquisición y fusión entre sectores; cuentan con sus propias políticas laborales, salariales y de salud por encima de los gobiernos nacionales; mantienen relaciones diplomáticas con gobiernos; tienen a sus directivos en las estructuras del estado que velan por sus intereses; desarrollan sus propios valores, identidad, cultura, clubes, asociaciones familiares, símbolos e himnos que transmiten sus formas de pensar y vivir. Mueven sus capitales, insumos, técnicos y especialistas sin obstáculos en las fronteras. Cuentan con su propia seguridad, policía privada, infraestructura, plantas de energía eléctrica y territorio controlado. Elaboran las reglas comerciales en los TLC y conforman sus propios tribunales internacionales para defender sus intereses por encima de los intereses de los países. Cuentan con más presupuesto que naciones del planeta y garantizan un seguro a sus inversiones. Han plagiado el lenguaje de los derechos humanos para incorporarlos en la defensa de sus intereses. Al control de sus mercancías por otros gobiernos le llaman discriminación y al bloqueo de las del sur “protección de sus intereses”; a los subsidios a otros le llaman “competencia desleal” mientras a ellas se les aumentan; al impedimento de inversiones ecológicamente dañinas le llaman violación a la “libertad de inversión”. Se están adueñando de los recursos estratégicos de otros países como el petróleo y otros recursos mineros, el agua, el gas, la madera, biodiversidad y el material genético, el oxígeno, el mar, el espacio aéreo y la tierra. Para ellas el papel de los gobiernos es velar por sus intereses.

El Circuito. El Sistema Capitalista implementa el circuito que acelera la acumulación del capital en grandes monopolios privados. Tiene 7 Elementos: 1) Sujeto Principal (Corporaciones Trasnacionales y el gran Capital Financiero) quien se beneficia y a quien va dirigida la acumulación de la riqueza. 2) Aliados principales que son los gobiernos más poderosos (G-7) quienes a su vez utilizan un 3) Instrumento fundamental (IFI’s) para generar un 4) Mecanismo de control y dependencia (Deuda Externa) que obligue a los países pobres a implementar 5) Políticas (Políticas de Ajuste Estructural PAE) que garanticen tal acumulación. Este proceso se da en torno a diversos 6) Escenarios de imposición que legalizan dicha explotación bajo una 7) Correlación de Fuerzas favorable (OMC, Foro Económico de Davos, TLC’s, ALCA, APEC, PPP, IIRSA, etc.). Este proyecto económico va acompañado de una estructura militar que lo garantice ante la evidente falta de consenso mundial.

La crisis del capitalismo.

La crisis mundial del capitalismo se agudiza al iniciar el Siglo XXI y se prepara el mundo a transitar hacia otro sistema mundial. Los indicadores de esta crisis son económicos, políticos, sociales y medioambientales: crisis de las supuestas democracias al servicio del gran capital trasnacional; estancamiento económico y estanflación; agudización y ampliación de la pobreza, el hambre y las muertes; acumulación de la riqueza en pocas manos; aumento de las movilizaciones de protestas mundiales y represión; impacto medioambiental con este sistema que hace insustentable la vida planetaria.

El Sistema Capitalista tuvo un principio y tendrá un fin. El principio del ‘movimiento’ invade no sólo la vida biológica sino política y social lo que impide que nada se mantenga estático sino que la vida fluya. Esto significa que no hemos llegado al fin de la historia ni que un sistema o modelo del sistema definitivo y perenne.

Entre los elementos claves inherentes, intrínsecos y sin los cuales el sistema capitalista no podría funcionar, encontramos:

1) Competencia. Cultura, discurso y práctica que alimenta el encono y la frustración; el ganador y el perdedor. Esta “selección natural capitalista” provoca que unos cuantos ganadores sean los premiados por los beneficios del sistema.

2) Acumulación de capital. El sistema capitalista genera sus propios patrones de acumulación así como una estructura que garantice este proceso. Bancos, leyes, intereses, apropiación de excedentes, etc., propician esta acumulación.

3) Homogenización. Para el capitalismo es necesario que los patrones de acumulación estén cimentados en reglas, normas y estandarización política, económica y cultural que favorezca y facilite la acumulación.

4) Relación patrón-obrero. Un solo dueño y trabajadores que no son dueños de los medios para producir sino sólo de su mano de obra.

5) Patriarcal. El capitalismo no puede subsistir sin la relación de dominio de género, del hombre sobre la mujer explotada por medio de la feminización del capital que garantice la acumulación.

6) Especulación. La acumulación del capital se finca en la especulación más que en producir lo que la vida digna necesita para ser feliz.

7) Antidemocracia. El capitalismo responde a la lucha de intereses de unos cuantos que se van imponiendo sobre los intereses de las mayorías.

8) Endeuda. Como principio básico de la acumulación y la dependencia, el capitalismo es intrínsecamente endeudante.

9) Empobrecimiento. La competencia genera perdedores que no tienen acceso al capital y cuya tendencia es al incremento de la acumulación en pocas manos y la generación de grandes masas de perdedores.

10) Racismo. El capitalismo es intrínsecamente racista que busca el poder de los privilegios de unos sobre otros.

11) Ecocidio. El capitalismo conlleva a la destrucción del medio ambiente por el consumismo desmedido de materia prima hacia la apropiación y acumulación de la riqueza.

12) Monopolio. Consecuencia ingobernable de la competencia salvaje y de la eliminación del adversario económico.

13) Explotación. No hay acumulación del capital sin la explotación sin distribución de los beneficios del supuesto desarrollo entre ricos y pobres; norte y sur; norte global y sur global.

14) Consumismo. Predomina el consumo por el consumo en una carrera sin fin y sin medir las necesidades reales. El consumo desmedido de lo que se produce independientemente de su necesidad genera la acumulación de la riqueza.

15) Privado. La apropiación del capital financiero, humano, social, político y medioambiental, se cimienta sobre la propiedad privada frente a los público y social.

16) Dependencia. La acumulación del capital se finca sobre la dependencia de unos sobre otros en términos políticos, sociales, culturales, económicos y medioambientales. Estos dos polos que no pueden vivir uno sin el otro, su tendencia es a ir aumentando la distancia entre ellos.

17) Guerra. La imposición bélica del sistema es una modalidad inherente ya que siempre se encontrará con expresiones de inconformidad y falta de consenso durante el proceso de acumulación.

Elementos anti sistémicos de otros mundos.

Cuando hablamos de una experiencia anti sistémica nos referimos al discurso y práctica unidos en un individuo o colectivo social con características distintas o diametralmente opuestas a las que alimenta al sistema capitalista.

Las expresiones y experiencias anti sistémicas siempre han existido. Unas con mayor o menor impacto, con mayor o menor presencia social, con mayor tiempo o menor de duración histórica. Sin embargo, ellas no lograron conformar un sistema hegemónico que globalice las reglas de vida de toda la humanidad, como lo ha hecho el sistema capitalista porque no son su esencia sino la diversidad. Curiosamente otros mundos subsistentes no capitalistas se encuentran entre diversas culturas indígenas del mundo, y las alternativas antisistémicas emergentes se dan por lo general en las zonas rurales o entre la población excluida de los supuestos beneficios del sistema dominante actual. Los que reciben algún beneficio cuidan que ese interés se mantenga, se perpetúe y mejore, por lo que es difícil encontrar expresiones anti sistémicas entre este sector de la población, sino más bien expresiones reformistas o de argumentos de “humanización” del capitalismo, de capital humano, etc.

Otros mundos no capitalistas subsistentes y las alternativas anti sistémicas emergentes tendrán que experimentar varias de estas características. Mientras más características experimenten más antisistémica será y por tanto más dibuja una alternativa al capitalismo:

1) Participación. Contraria a la competencia capitalista la población participa de manera activa y creativa para construir su mundo sin el detrimento de que otros queden rezagados en el camino.

2) Distribución. Contraria a la acumulación. Este mundo reparte lo que sobra, los excedentes. Nadie acumula y el valor de compartir sobresale y se contrapone al valor del acumular. El rico no tiene cabida en este sistema-mundo. Los bienes alcanzan para todos: agua, tierra, alimentos, etc.

3) Diversidad. Contrario a la homogeneización la diversidad complementa y enriquece; la diversidad biológica y cultural alimenta los mundos; la diversidad une y no separa.

4) Colectividad. Contrario a la relación dueño y desposeído, el proyecto mundo es de la colectividad. No hay patrón. Hay iguales.

5) Perspectiva de género. Contrario al sistema patriarcal, es una visión científica, analítica y política sobre las mujeres y los hombres. Elimina las causas de la opresión de género (desigualdad, la injusticia y la jerarquización de las personas basada en el género). Promueve la igualdad entre los géneros a través de la equidad, el adelanto y el bienestar de las mujeres; contribuye a construir una sociedad en donde las mujeres y los hombres tengan el mismo valor, la igualdad de derechos y oportunidades para acceder a los recursos económicos y a la representación política y social en los ámbitos de toma de decisiones.

6) Necesidades. A diferencia de la especulación, las necesidades reales marcan la producción y reproducción de la vida.

7) Democracia. Sin totalitarismos, imposiciones o decretos para imponer voluntades de pocos, la participación informada y activa construye futuro y dignidad.

8) Solidaridad. No hay deudas que pagar, hay solidaridad que expresar.

9) Para todos todo. A diferencia del empobrecimiento de la mayoría y enriquecimiento de muchos, la riqueza material, cultural y de cualquier tipo alcanza para todos y todas; es de todos y todas.

10) Igualdad. A diferencia del racismo y los privilegios que genera, se expresa y se vive las relaciones de igualdad en derechos pero también en obligaciones colectivas.

11) Ecológico. Contrario al ecocidio, respeta la naturaleza y vive en armonía con ella.
Hace uso razonable y sustentable.

12) Soberanía. Contrario al control monopólico sobre los bienes, la capacidad de definir por sí mismo el rumbo y el camino que se quiere tomar para vivir en plenitud.

13) Equidad. A diferencia de la explotación, las relaciones ni el bienestar de unos es a costa del sufrimiento, el hambre y la pobreza de otros.

14) Justeza. Sin necesidad de generar necesidades artificiales que consuman desproporcionadamente el sistema, se usa lo que se necesita con justeza.

15) Público. No convierte todo lo que ve y encuentra en propiedad privada, sino que garantiza el beneficio de todos y todas.

16) Autonomía. Sin dependencia parasitaria sino unidad en la diversidad de visiones y modos propios de autogestión y en libertad.

17) Paz. Contraria a la guerra que alimenta la vida y la economía, es la diversidad, la autonomía, la soberanía como sinónimos de paz, que no se entiende como la mera ausencia de balas o conflictos armados o la mera pacificación mientras sigue existiendo el hambre y la violencia institucionalizada, sino la paz con justicia, equidad y felicidad para todos y todas.

18) Nuevo lenguaje. Una nueva forma de llamarle a las cosas en el nuevo sistemamundo que no repita o solo reformule la conceptualización capitalista.

19) Visión política. Clara conciencia de querer vivir y expresar otros mundos diferentes al capitalismo.

20) Derechos Humanos. Donde toda persona humana, su felicidad y su plenitud, sea el objetivo central del proyecto político. No como una dádiva o regalo, sino como los elementos esenciales para poder vivir esa plenitud. No como un mero derecho, sino también como una obligación que liga con la sociedad.

La falta de total coherencia en la aplicación de estas características no invalida la experiencia anti sistémica. Estamos en el entendido de que es un proceso la construcción de alternativas para que otros mundos sean posibles. Por ello no se puede vivir una mutación genética sociopolítica de manera inmediata, espontánea y radicalmente distinta al sistema hegemónico capitalista, sino como parte de un desprendimiento de la vieja piel para cubrirse de otra alternativa. Esta transición implica por tanto incoherencias, contradicciones, pero con una direccionalidad por medio del desprendimiento para dar origen y parir otros mundos. www.ecoportal.net

Otros Mundos, A.C./Chiapas, México
www.otrosmundoschiapas.org
www.otherworldsarepossible.org
15 de Julio de 2007

¡ EL FPDT VIVE, LA LUCHA SIGUE ! apuntes, al vuelo, de una experiencia de lucha - CAYO VICENTE

por Cayo Vicente, con Amor para quien escuche solidari@ este texto, y bien se sabe por qué…
http://www.apiavirtual.com/2007/09/11/¡-el-fpdt-vive-la-lucha-sigue/

I.- ORIGEN Y RAZON.
El Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) surgió como Organización político-social de autodefensa campesina en respuesta al infame decreto foxista del 22 de octubre del 2001, que justificaba el despojo abierto y brutal de 5391 hectáreas de tierra, sobre las cuales habría de fincarse el mas ambicioso proyecto sexenal, consistente en el establecimiento de un exclusivo complejo comercial-hotelero y la construcción del nuevo aeropuerto internacional que captaría el 70% de las exportaciones. Lo que derivaría en la obtención de inconmensurables ganancias para la oligarquía transnacional y criolla que aportaría una inversión inicial de 2863 millones de dólares.
La consumación de este megaproyecto representaba un avance fundamental en la instrumentación del Plan Puebla Panamá, parte complementaria del Acuerdo para el establecimiento de un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), diseñados con el objetivo de garantizar la profundización del dominio económico, político, cultural, y militar del imperialismo norteamericano en Latinoamérica mediante el saqueo de sus recursos naturales -fundamentalmente agua, energéticos y biodiversidad-, la sobreexplotación de los trabajadores y el control monopólico de los mercados.
Desde su origen el Decreto en cuestión fue violentamente ilegal e ilegítimo, por que se emitió en flagrante violación a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (Artículos 27 y 115) y del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (Artículos 4 y 6) que tratan del derecho de los pueblos originarios a conservar sus tierras, cultura y tradiciones; por que no justificaba la utilidad pública, toda vez que sólo el 3% de la población nacional tendría acceso a los servicios que pretendía establecer; por que jamás se consultó a los pobladores de las comunidades afectadas, a quienes se les pagaría un precio impuesto de siete miserables pesos por metro cuadrado de terreno; por que la sola construcción del aeropuerto afectaría una vasta extensión de territorio en cuyo seno se encuentran invaluables vestigios arqueológicos y paleontológicos que dan cuenta del surgimiento y antecedentes de nuestra propia identidad nacional; además profundizaría el desequilibrio ecológico de la zona, al destruir los espejos de agua y con ello la infinidad de especies que los habitan; reduciría las zonas de recarga de los mantos acuíferos, agudizando la escasez del vital líquido, la salinización de la tierra y las inundaciones al oriente y sur del Distrito Federal.
Los pobladores de estas latitudes habían sido condenados a la miseria en el destierro, por lo que al decidir defenderse no sólo luchaban por su patrimonio, identidad, tradiciones, pasado histórico, presente y futuro, sino también, literalmente, por su vida.
Frente al desconcierto, incertidumbre y pesar iniciales que trajo la cruda noticia de la expropiación, la Dignidad del pueblo mexicano aquí representado se abrió paso y decidió andar otra vez, recién comenzando el nuevo siglo.
II.- PARA VIVIR APRENDIMOS A LUCHAR.
PARA VIVIR TENIAMOS QUE VENCER.
Tres eran los municipios afectados por la expropiación: Chimalhuacán, Texcoco y Atenco. Este último resultaba implicado con mas del 80 % de su extensión, por lo que la oposición organizada en él cobraba particular importancia para la resistencia, cuya dirección inicial pronto dejó de estar en manos de los tibios y calculadores dirigentes locales del PRD, quienes fueron desplazados por activistas de larga trayectoria en la lucha independiente, de reconocida honestidad y congruencia, identificados en el núcleo denominado Habitantes Unidos de San Salvador Atenco (HAUSSA). Grupo disciplinado que atesoraba años de experiencia en la lucha social iniciada con el impulso y participación del Frente Popular Regional de Texcoco, que mas tarde, en su modesta expansión, cambiaría de nombre a Frente Popular del Valle de México, ambos extintos años antes del parto necesario del FPDT.
Estos compañeros centraron su activismo autogestionario promoviendo iniciativas y acciones de beneficio colectivo, tales como la ampliación de la red de drenaje, instalación de alumbrado público, construcción de puentes, reubicación del panteón, pavimentación de calles, reducción del impuesto predial, construcción del auditorio municipal, hasta la solidaridad mas personalizada y cálida con cuantos se lo solicitaban, colaborando con ellos en las labores del cultivo y cosecha de la tierra, la construcción de sus casitas, el auxilio en la enfermedad u hospitalización, en apremios económicos, en el peligro de ser despojados de su modesta propiedad, en la intermediación de las disputas intrafamiliares, etc. Además de desarrollar una política de apoyo efectivo y concreto con las luchas magisteriales, barriales, estudiantiles, o de acopio y traslado de víveres, ropa, medicinas y alimentos a comunidades de base zapatistas víctimas de la feroz represión de Estado desatada con motivo de la irrupción indígena del EZLN en enero de 1994.
Lo que siguió después del anuncio oficial del decreto criminal y apátrida no fue sino un camino amoroso de fusión, de reconocimiento, de arduo, lento, prolongado y difícil aprendizaje colectivo para la resistencia.
Un pueblo cimbrado hasta lo mas hondo de su ser Hombre-Mujer obligado a reaccionar y una dirigencia confiable que se había ganado su lugar a pulso con hechos tangibles y que no se asumió jamás como tal, comenzaron a ser uno solo y dejaron de ser cada cual para convertirse en todos. Y nos dimos cuenta que siendo diferentes en el grado de estudios, en el nivel de compromiso, en las formas de participación, en las habilidades para uno u otro trabajo práctico, en el modo de ver las cosas y relacionarnos con los demás, en la experiencia de lucha de cada uno y en la manera en que íbamos asimilando ésta, en el carácter, en el temperamento, en la personalidad, en la edad, en el sexo, en las ideas políticas o religiosas, etc., teníamos un objetivo común e irrenunciable: la defensa del elemental derecho a la vida que incluía la de nuestra madre tierra, amenazada junto con nosotros de muerte.
Para echar abajo el decreto expropiatorio enfilamos nuestra resistencia por dos vías complementarias: la jurídica y la política. Pero para nosotros era claro que la segunda condicionaría a la primera. Así que la organización y la movilización fueron prioridad constante, sin que descuidáramos el aspecto legal. Lo cual nos permitió desnudar la falsedad del apego a la ley que enarboló siempre el gobierno para justificar sus agresiones y ambiciones. En este terreno también los vencimos. Era preciso hacerlo para cerrar toda posibilidad a la bestia de rapiña.
Poco a poco fuimos identificando la importancia insustituible de la Asamblea General como el lugar común para intercambiar opiniones, proponer tareas, establecer acuerdos y definir planes de acción. Así fuimos aprendiendo a reconocernos en los otros diferentes que éramos nosotros mismos. Eran reuniones amplias, abiertas a todo el que quisiera luchar incluso viniendo de fuera de nuestras comunidades, escuchábamos con interés y asombro a todos los que querían compartirnos sus experiencias y regalarnos la herramienta de su avanzada lucidez ideológica y teórica, tomábamos lo que considerábamos útil a la causa y acordábamos qué hacer como FPDT, sin intromisión de otras organizaciones.
Nuestros pasos iniciales fueron adquiriendo seguridad al vernos acompañados de la más hermosa y desinteresada solidaridad de individuos y colectivos, tanto de México como de diferentes partes del mundo. Todas las tendencias de la izquierda se dieron cita en Atenco y a todas las respetamos y correspondimos sin prejuicios, simplemente por haberlas conocido en la práctica, jugándose la vida a nuestro lado. Nos dimos cuenta que había diferencias doctrinarias entre algunas de ellas y nunca nos entrometimos en esa problemática, tampoco admitimos que las zanjaran ante nosotros, inmersos como estábamos en otras situaciones mas apremiantes. Aprendimos que la mejor palabra es la acción y supimos distinguir que algunos doctores de la lucidez hablada no se comprometían en la actividad concreta. También ocurrió que varios compañeros del FPDT tenían simpatías por algún partido político, mas no se agredió ni expulsó a nadie por ello, como Organización siempre mantuvimos una posición independiente y nunca confiamos en alguna organización de carácter electoral, ya sabíamos de su corrupción, de su papel mediatizador, de su capacidad para montarse en los movimientos y traficar con ellos al mejor postor: esas huellas dejaron a su paso siempre.
En el proceso de nuestra defensa tuvimos muchos tropiezos y momentos sumamente críticos, pero en medio de esas circunstancias supimos buscar entre todos una salida, no siempre la ideal sino la menos peor. Nos atrevimos a ser audaces, intrépidos, a veces temerarios, y utilizamos formas no convencionales para evidenciar la forma de conducirse del mal gobierno. Así, confiscamos sus vehículos cuando se internaban subrepticiamente en nuestros terrenos para hacer exploraciones técnicas al margen de la ley, mientras estábamos amparados y en espera de resoluciones judiciales sobre la autorización de las obras, y los utilizamos para los recorridos que hicimos a lo largo y ancho del país en la difusión de la problemática que enfrentábamos y para la vigilancia de nuestras tierras; detectábamos y vigilábamos a los infiltrados que permanentemente se relevaban en su miserable cometido y les dábamos tareas arriesgadas que deberían cumplir so pena de evidenciarse como lo que eran; recogíamos sus radios, celulares, cámaras fotográficas o de video, y los usamos para establecer nuestra modesta red de comunicaciones y para registrar la memoria del Movimiento; nos movilizábamos llevando nuestras herramientas de trabajo, entre las cuales llegaron a destacarse el paliacate y el machete, hasta convertirse en símbolo de nuestra lucha.
Poco a poco y debido a la urgente necesidad de comunicarnos, fuimos poniendo en práctica todas las formas de difusión y propaganda posibles. Recuperando la experiencia de otros movimientos aprendimos a hacer periódicos murales semanales; montamos exposiciones fotográficas; realizamos pegas, pintas y murales sobre bardas y piedras; nos animamos a hacer volantes, pegatines, periodiquitos, carteles, llegamos incluso a poner camisetas con leyendas combativas a nuestros perros y a pintarle consignas a nuestros burros o caballos; pusimos bocinas en autos y salimos a difundir la lucha mediante perifoneos en las comunidades o nos íbamos a otros estados para alentar otras luchas populares; inventamos consignas chuscas y serias pero siempre significativas; organizamos parodias en tiempos coyunturales de elecciones donde el candidato de unidad era el burro Chon, el único al cual siempre consideramos que tenía todas las cualidades para rebuznar en serio; también fuimos armando nuestros videos y canciones, y avanzamos hasta lograr organizar mesas redondas, foros, debates, conferencias , conferencias de prensa, asambleas informativas y mítines, los que incluso hicimos en el interior de la propia iglesia de la comunidad a mitad de la misa. Aparecíamos en cuanto acto oficial de importancia se pudiera, para boicotearlo. Incorporamos a toda movilización una bandera nacional, una zalea de coyote y un estandarte con la imagen del divino Salvador. En fin todo lo que nos sirviera para difundir, denunciar, propagandizar, agitar, educar, organizar y retroalimentar. La conciencia se nos fue creciendo de a poquito y ya no volvimos a ser los mismos jamás. Nuestras compañeras se elevaron ejemplarmente y su participación fue determinante en el proceso de esta lucha. Sin ellas la resistencia habría sido imposible.
El entusiasmo de los jóvenes más avanzados de nuestra Organización dio vida a la creación de la casa de la cultura, establecida cuando decidieron tomar la biblioteca municipal y darle uso verdadero, por medio de la cual se organizaron, en coordinación con diversas organizaciones hermanas, talleres de dibujo, pintura, danza, teatro, proyecciones de video, cursos de regularización académica y un sinfín mas de iniciativas encaminadas a elevar nuestra concepción del mundo y de la vida, nuestra conciencia, moral, y sensibilidad.
Nada fue fácil, pues además de nuestra inexperiencia ante un desafío como el que enfrentábamos, tuvimos que sortear muchas formas que intentaban los gobiernos federal, estatal y municipal para detener o aniquilar nuestro Movimiento, tales como infiltración de agentes externos, traición por cooptación de compañeros que participaban desde dentro en su labor de vigilancia, provocaciones, atentados, chantajes, amenazas, mentiras, calumnias, ofrecimiento de prebendas, difusión de rumores y chismes para dividirnos y enfrentarnos entre nosotros mismos, hostigamientos, presiones, además de campañas intensas de desinformación y aislamiento en los medios de comunicación escritos y electrónicos.
El cúmulo de tareas necesarias que reclamaba cada momento concreto superaba en mucho nuestras posibilidades económicas, por lo que recurriendo a la experiencia de otros movimientos, a la inventiva creadora de nuestros compañeros y a la solidaridad, supimos salir adelante a veces literalmente desde la bancarrota y la única explicación es que el pueblo es una fuente inagotable de abnegación, de entrega, de entusiasmo, de iniciativa, de hermandad. Se imprimieron en serigrafía paliacates y playeras, se organizaron rifas, boteos, colectas, quermeses, bailes, etc. y se trató lo mas posible en dar un manejo claro a los recursos financieros. Jamás aceptamos una donación a cambio de supeditarnos ideológicamente, o de cualquier otra forma.
Así fuimos creciendo colectivamente, cometimos variados y muchos errores pero siempre estuvimos dispuestos a corregirlos, o al menos a no reincidir, aunque todavía arrastramos varios como el caudillismo involuntario, la casi total ausencia de eventos de formación ideológica y la poca sistematización de nuestra experiencia de lucha. Nunca fuimos perfectos ni tuvimos todo planeado: “afilamos un machete, ponemos cara de encabronados, nos agarramos a madrazos, y vencemos”. No, no fue así, mas bien luchamos como pudimos, a nuestro modo y condiciones, y reconocemos que tenemos mucho que aprender todavía, no nos sentimos superiores a nadie, ni pensamos tener la autoridad moral como para andar dando lecciones de cómo, cuándo, dónde y con quién hacer las cosas. Como conglomerado en combate nos fuimos forjando en el camino, sorprendidos de lo que éramos capaces de hacer con nuestros conocimientos ideológicos y teóricos limitados, escasos, rudimentarios; con nuestras exiguas propias fuerzas y recursos; con nuestra obsesiva decisión de vivir y nuestra irrenunciable necesidad de vencer lidiando al mismo tiempo con una incertidumbre que quema y abruma. Y es que no había de otra: o luchábamos con la posibilidad real de morir, por que nunca subestimamos el poder económico, político y militar del gobierno, o estábamos muertos ya de la muerte mas sórdida, fría y negra: la muerte en vida. La victoria, aunque acariciada y soñada, era objetivamente, prácticamente, la posibilidad más remota.
III.- Y LA POBREZA SIGUE AQUÍ…
El 11 de julio del 2002 el gobierno montó una provocación, diseñada hasta sus últimos detalles con la intención de asestar un golpe decisivo al FPDT, acción en la que cientos de policías agredieron a los cerca de 30 compañeros que acudieron en Comisión a protestar ante el gobernador. Como resultado tuvimos varios heridos y 19 detenidos, entre ellos a dos compañeros de los mas resueltos, visibles y representativos del Movimiento, ante lo que la respuesta del pueblo fue unánime e incontenible. Había que rescatar a todos, pero el penal a donde se los llevaron estaba fuertemente custodiado, incluso por francotiradores, además del despliegue de fuerzas represivas en las carreteras de acceso. La iniciativa colectiva derivó en la invasión inesperada de las oficinas centrales de la Procuraduría de Justicia en Texcoco, donde estaban diversos funcionarios que fueron conminados a seguir la misma suerte de las comunidades, por lo que se fueron con la muchedumbre al Auditorio de San Salvador Atenco. Los medios de comunicación electrónica y escrita, particularmente los primeros, se convirtieron en canal de comunicación entre el FPDT y el gobierno, el cual además emplazó, en su tradicional doble lenguaje, efectivos de todas las corporaciones policiacas y militares en torno nuestro. Era la hora de los hornos de la que habló José Martí , y no tenía qué verse sino la luz. La crisis desnudó al Sistema en las palabras de un funcionario que respondió ante la petición de canje de nuestros compañeros: “a los que tienen háganles lo que quieran, no nos importan para nada absolutamente, pero eso sí: vamos a entrar por ustedes y los vamos a acabar…”. Mas adelante y como resultado del amplio apoyo, estimulado aun más, que se generó en torno nuestro dada la enorme y no prevista repercusión nacional y mundial, además de las profundas contradicciones entre las que se debatía el gobierno en su nivel federal y estatal en relación al modo de resolver el embrollo que generó su sórdida estupidez, sin descontar la determinación de la Asamblea General de no ceder y estar dispuesta al combate desigual sin rendición, es que salimos airosos de este trance. A nuestros Hermanos los tuvimos de regreso para seguir luchando a nuestro lado, y así nos amalgamamos definitivamente para siempre en la lucha, en el riesgo, en el dolor, en el sacrificio, en la esperanza, en la dignidad, en la victoria, en la alegría… ¡En la Vida!
El 25 de julio del 2002 sembramos a nuestro hermano José Enrique Espinoza Juárez, fallecido el día anterior, víctima de la cobarde golpiza que le propinó la policía el 11 de julio. Ese día también desterramos de nuestro ser colectivo cualquier residuo de miedo, angustia o duda. Ese día preñamos a la muerte, que dejó de ser tal para nosotros. Ese día enterramos para siempre el decreto maldito y nauseabundo, cuyo certificado se tardaron en expedir hasta el 01 de agosto del mismo año. Las hienas escondieron su garra en espera de tiempos más propicios. Nosotros fundimos paliacate y machete donde se pueden volver a tomar: en el cerebro, en el corazón y en los órganos que afiebrados irradian más vida siempre.
Como era de esperarse el júbilo de vencer al gobierno fue mayúsculo. Algunos de nuestros compañeros decidieron que era suficiente caminar, otros no. Intuíamos que las victorias o las derrotas son pasajeras, que lo permanente era la lucha, y descubrimos además que estábamos en las mismas condiciones de pobreza y opresión que las que existían antes de que Fox decretara la ley de su avaricia y la de los suyos. Nos percatamos de tener una victoria que a final de cuentas nos había dejado como estábamos antes de tener que defendernos. La “fama” no nos servía para vivir. Había, por tanto, que continuar, había que ir ahora por la Patria toda, recuperarla, hacerla nuestra, quitársela de las manos a quienes la postran y saquean, a quienes no la aman sino que la prostituyen en su beneficio. Tenía que ser ya, teníamos que comenzar o continuar según se vea, ahora que habíamos confirmado que no fue imprudente soñar en derribar aviones piratas con machetes guerreros, ahora que descubrimos la fuerza vital y transformadora que se acurruca en la entraña del pueblo cuando se despierta de un largo letargo, ahora que la luz acariciaba para siempre el alma. Así que no permanecimos plácidamente a contemplarnos en el espejo para celebrar la victoria y vivir ornamentando laureles hasta el ridículo. No. Decidimos continuar y acompañar a todos los que en otras latitudes se defendían de cualquier injusticia. Salimos al encuentro de los que nos tendieron su mano cuando los necesitamos, les fuimos a agradecer y a decir aquí estamos, aquí seguimos, pueden contar con nosotros siempre, no se rindan, adelante, merecemos mucho más que esta podredumbre de Sistema. Así nos honramos en marchar con obreros, estudiantes, colonos, campesinos, vendedores ambulantes, intelectuales y artistas, profesores, bases de apoyo del EZLN; en fin, con todo tipo de trabajadores, incluso llegamos a Centroamérica y Europa, siempre llevando nuestra modesta solidaridad concreta, efectiva, oportuna, alegre, desinteresada.
Y comenzó un nuevo tiempo en la vida de nuestro FDPT. Comenzaron a acercarse campesinos de distintos lugares y se fueron incorporando en los hechos, paulatinamente fuimos creciendo, ora defendiendo el monte, ora el transporte autónomo, ora impidiendo el establecimiento de unidades habitacionales en tierras ejidales casi despojadas, poco a poco nos volvimos aglutinador expansivo. Nuestra tierra se convirtió, además, en pólvora de Dignidad.
Siguió la incesante batalla por el mejoramiento de nuestras condiciones de vida. Se instaló una mesa de diálogo ante el gobierno, donde persistentemente demandamos la creación de centros educativos con cobertura para todos los que lo requirieran, sin exclusión; exigimos el establecimiento de programas de desarrollo productivo regional; arrancamos un fideicomiso de 800,000 pesos para la familia de nuestro compañero asesinado, así como la garantía de la educación de sus hijos hasta los estudios universitarios y un trabajo digno, con categoría de base definitiva, para su esposa y compañera; obtuvimos la libertad de compañeros reciente e injustamente presos. Recuperamos incluso el dinero que no sabemos quien depositó como fianza por cada uno de nuestros presos el 11 de julio, para que salieran de inmediato en medio de la crisis, mismo que destinamos para cubrir los honorarios de nuestros abogados. Además ganamos con esfuerzo dedicado la representación formal del Comisariado Ejidal, para asegurarnos de la inviolabilidad de nuestro territorio. Asimismo intentamos articular el movimiento femenino local con miras a una mayor participación y crecimiento cualitativo.
Esto sin dejar de hacer lo que habíamos aprendido en el proceso. Nuestra solidaridad abrió los brazos a todo intento organizativo que se generó entre los distintos sectores de la población nacional en lucha. Forjamos naturalmente un vínculo indisoluble con nuestros hermanos zapatistas y nos adherimos al esfuerzo de construcción de “La Otra Campaña” como proyecto serio de convergencia para la transformación social urgente y necesaria. No debíamos caminar solos, teníamos que buscar a los iguales en todos los sitios donde intuíamos que podrían estar, navegar juntos y encontrar la definición de su ser verdadero por la práctica más que por el discurso, por la fecundidad más que por la apariencia.
Y en eso llegó el terrorismo de Estado. Quedando claras la falsedad del avance democrático de las instituciones, la modernidad del estado de derecho y la inviolable potestad del ejercicio de los derechos humanos y las libertades políticas. Supimos que el dominio y odio de clase de los explotadores está más vivo que nunca y que no desaparecerá por su propia voluntad. No hubo jamás un fin de la Historia. Nunca lo creímos. Ahora lo reconfirmamos.
El deshonor más deshumanizado se consagró para México, en el nuevo milenio, los días 3 y 4 de mayo del año 2006. Cuando la mediocridad, cobardía y abyección de los tres niveles de gobierno, el federal panista, el estatal priísta y el municipal perredista, administrados respectivamente por Vicente Fox Quezada, Enrique Peña Nieto , Nazario Gutiérrez Martínez (Texcoco) y Pascual Pineda Sánchez (Atenco) , lanzaron cuatro mil orangutanes ejemplarmente amaestrados para aniquilar al FPDT. El cielo se descuajó y los tenebrosos arquitectos de la noche hicieron su primer festín de sangre, lodo y mierda. La bestia fascista comenzó a enseñar sus asquerosas y descomunales garras.
IV.- EL TAMAÑO DE SU MIEDO AL PUEBLO.
Javier Cortés Santiago (16 años) y Alexis Benhumea Hernández (20 años) cayeron asesinados y sumaron sus nombres a la lista de guardianes guerreros de la luz, cazadores de las sombras, que custodian la Primavera que inexorablemente vendrá un nuevo día. Veintinueve hermanos fueron secuestrados en la cárcel de Santiaguito, tres en el penal de máximo exterminio conocido como Del Altiplano, antes La Palma, y cuatro menores en el Consejo Tutelar de Texcoco. Cinco fueron deportados sumariamente. Ciento cuarenta y cuatro adultos y cinco menores fueron detenidos y excarcelados con libertad condicionada a la sentencia del proceso judicial vigente, después de pagar la tarifa que la ley, esa vieja puta, les exigió. Un número indeterminado de órdenes de aprehensión penden aún sobre varios hermanos y a lo lejos se escuchan carcajadas macabras de los poderosos.
Terrorismo de Estado puro vivimos esas gélidas, negras y fétidas horas transcurridas como siglos. Pero jamás nuestros semejantes nos dejaron solos ante esta pesadilla. Por todo el mundo se escuchó la voz sublime de la solidaridad. La Comisión Sexta del EZLN y La Otra Campaña fueron los primeros en ese gesto por siempre inolvidable. Luego vinieron otros, a quienes igual guardamos un lugar en el corazón.
Ante un enemigo infinitamente superior resistimos de mil formas simultáneas: huyendo; refugiándonos; sanando las heridas para volver a la trinchera; negándonos a las fauces de las mazmorras, aún dentro de ellas; arengando al alma en las casas que infortunadamente visitó el horror; recontactándonos; reorganizándonos; marchando en mitin público y privado; movilizándonos venciendo el veneno del miedo que quisieron inocularnos; diciéndonos con el silencio y a distancia que jamás nos soltaremos de las manos; buscando indignados la manera de impedir que desconocidos y advenedizos “militantes” del FPDT hurten y usufructúen en su personal beneficio el dinero que llegaba generoso en apoyo para nuestra Organización, hasta antes de los sucesos de Oaxaca, donde la APPO fue parida por la Aurora ; soportando la vigilancia permanente de los malditos; sorteando las emboscadas para desaparecernos o agredirnos; enfrentando la calumnia que intenta sembrar discordia y desconfianza entre los nuestros; soportando el dolor que da la incomprensión de quienes hacen por nosotros sin nosotros, quienes regatean su apoyo por que dicen que sólo debemos aceptar su solidaridad en monopolio exclusivo y excluyente; bebiéndonos la arrogancia de los puros de oratoria que nos ningunean ahora por que nos descubren frágiles en teoría sistematizada; detectando a los agentes del estado infiltrados, que se ponen camisetas de La Otra Campaña (les gustan esas particularmente, y pese a ello no la demeritan ante nosotros) en tanto que hurgan y rehurgan para obtener pistas sobre el paradero de los compañeros resguardados, simbolizados en nuestra América hermosa y digna; protegiendo en nuestro pecho la concentrada luz que irradia la Esperanza en un tiempo mejor.
Es breve nuestra existencia como FPDT comparado con el devenir de los siglos, y por el momento encontramos tres etapas diferenciadas a partir de su cualidad: la primera, que va desde el surgimiento hasta la victoria contra el aeropuerto; la segunda, que comprende el crecimiento propio con la adhesión de mas comunidades, el establecimiento de mesas de interlocución con el gobierno estatal para exigir solución a demandas concretas, la solidaridad de vuelta a las organizaciones e individuos de nuestra extensa geografía nacional, la vinculación con ese esfuerzo fundamental de construcción que es la Otra Campaña y hasta la represión funesta de mayo del 2006; la tercera que abarca desde nuestra rearticulación y sobrevivencia, la adecuación de nuestra política de alianzas a las condiciones que enfrentamos, hasta la obtención de la libertad de nuestros hermanos presos. Libertad que no dudamos llegará.
Vaya que nuestros enemigos tienen razones para odiarnos por amar. Su odio avanza a la velocidad de sesenta y siete años por milésima de segundo, como la sentencia que deliran que podrán ver cumplida en nuestros hermanos. Por que nosotros ya somos dueños, desde antes, de la victoria moral e histórica y muy pronto lo seremos también de la política.
Por que la adversidad nos ha templado para los desafíos que nos proponga nuestro tiempo. Por que tras la intención de aniquilarnos estamos vivos y en pie de lucha, como descendientes de Nezahualcóyotl que somos. Por que no estamos solos. Por que aquí vamos y pese a todo todavía cantamos. Por que somos Amor a filo de machete en vuelo…

¡ LIBERTAD A LOS PRESOS POLITICOS DE MEXICO Y EL MUNDO!
¡ ZAPATA VIVE, LA LUCHA SIGUE !
¡ VIVA LA LUCHA DE LOS PUEBLOS POR SU LIBERACION! San Salvador Atenco, estado de México, República Mexicana, septiembre del 2007.


La memoria de la cultura y los desafíos de la rebeldía - FRANCISCO PINEDA

5/12/08

Reflexiones sobre una estrategia metodológica para el análisis de las protestas sociales - Adrian Scribano


¿Cómo identificar, entender y explicar el sentido de las acciones colectivas? Es tal vez hoy una de las preguntas más desafiantes y conflictivas para la Teoría Social en general y la Metodología de las Ciencias Sociales en particular.

Desde una perspectiva teórica son diversos los caminos disponibles para interpretar las acciones colectivas y muchas de ellas implican la opción de una específica estrategia metodológica. En esta dirección, al intentar construir un diseño de investigación para el análisis empírico de las protestas sociales se hace evidente, de forma inmediata, algunas de las dificultades básicas de la producción de conocimiento en ciencias sociales. Una de las facetas del desafío aludido la constituye la necesidad de disponer de una articulación critica entre supuestos teóricos, epistémicos y metodológicos.

I. Sinstesis de los supuestos epistemicos del analisis de la protesta

Es muy difícil reseñar en pocas páginas los supuestos epistemológicos que subyacen a una investigación empírica, dado que estos se van constituyendo en una trama abigarrada donde se cruzan herencias teóricas, formación académica, oficio de investigador, inclusión en el campo disciplinar y contexto social. Visto de esta manera, una explicitación de dichos supuesto llevaría a la auto-aplicación de un socio-análisis (sensu Bourdieu) que nos alejaría de los objetivos de este trabajo.

Sin embrago, aclarado lo anterior, es posible objetivar, al menos parcialmente, algunos de los supuestos del continuo que va desde los supuestos ontológicos a la selección de los conceptos operacionales de la investigación que se esta analizando.

Es preciso señalar que, desde un punto de vista muy "macro", la opción fundamental es la de entender la tarea científica desde un contexto post-empirista que propicia un posicionamiento pluriparadigmático, tanto en lo teórico como en lo metodológico. Esto se cualifica y particulariza aclarando que se ha optado por un camino de articulación entre realismo, hermenéutica y teoría crítica, muy cercano aunque no idéntico, al emprendido por el realismo critico ingles en los años 70, especialmente en la forma que lo ha expuesto William Outhwaite.

Realizadas estas aclaraciones y especificando su alcance en el campo discursivo de los estudios de acciones colectivas, se puede afirmar que genéricamente se han seguido los siguientes lineamentos en tanto supuestos epistémicos:

1. afirmar la disolución de un enfoque dualista respecto a la relación entre objetivismo y subjetivismo entendida en términos "aporéticos";

2. posicionarse más allá de la discusión respecto a lo micro y a lo macro como irreconciliables niveles de análisis;

3. enfatizar la importancia del giro lingüístico y de la impronta herme-néutica, como así también, suscribir la superación de la falsa contradi-cción y confrontación entre enfoques cualitativos y cuantitativos;

4. partir de la reformulación del lugar y rol de la percepción en la observación sociológica, como resultado de la aceptación de una nueva manera de entender las relaciones entre términos teóricos y observacionales en Ciencias Sociales.

Estos presupuestos generales se complementan con otros de carácter más específicos en el campo teórico, ontológico y epistémico, entendiendo que toda tarea de investigación implica la aplicación e interrelación continua de dichos supuestos. (Scribano, 1998a) Los presupuestos específicos pueden sintetizarse de la siguiente manera:

1 Subjetividad e Identidad

En primer lugar, se opta por una reconstrucción de la noción de sujeto que implicaba la idea de actor social. En este sentido, aparece la transformación de la imagen de un individuo todo poderoso que domina el mundo natural y social. Este desdibujamiento de la idea "moderna" de sujeto implica también la disolución de un sujeto como constructor de la realidad social recortada al talle de su propia individualidad.

Es en esta dirección que emerge una noción de subjetividad que encuentra el fundamento para la confianza y el reconocimiento mutuo en el marco de una revalorización del cuerpo en tanto modo primario de reconocimiento y autoreconocimiento. La subjetividad deviene un proceso de auto-construcción de la identidad. En el duro itinerario para hacerse individuo el ser humano encuentra la posibilidad de superación de las fronteras de la sociedad compleja en tanto mecanismos de control. La transformación de la intimidad promueve a un individuo que responde a una imagen de sujeto que va más allá de los dualismos, mente-cuerpo, cultura-naturaleza y mundo interno-mundo externo. El ser humano es una subjetividad en el diálogo cotidiano con los "otros". Por lo que, se disuelve la teoría social pensada desde la reclusión de la metáfora de la conciencia como espejo y la imagen moderna de sujeto. Suponiendo que el sujeto se constituye en la experiencia de la identidad encarnada en un cuerpo y en el proceso de reconocimiento de y con los otros.

2 Hacia una sociología de la "experiencia"

Los cambios producidos en las últimas tres décadas muestran nuevos caminos teoréticos para las ciencias sociales, y los rasgos reflexivos de la Teoría Social establecen nuevos tipos de respuesta a los desafíos de los problemas sociales. Los procesos identitarios (individuales y colectivos) se afirman como uno de los más profundos cambios de este contexto; acentuándose el desplazamiento de la teoría sociológica hacia las interconexiones entre lo subjetivo y las condiciones "estructurales" redefinidas fuera de un marco aporético de análisis. Por esto, estamos de frente a una particular sociología de la experiencia humana. La acción social es un espacio multipolar; donde los ejes de lo individual y lo colectivo tienen una relación de profunda interconexión. La construcción del proceso de la identidad individual obtiene nuevas dimensiones en este espacio. La tarea de auto-reconocimiento produce un dominio compartido el mecanismo de reconocimiento de los otros. Los rasgos personales de la acción social logran mayores dimensiones en la comprensión sociológica dado este contexto dialógico. La experiencia vivida "con" y "de" los otros en el marco de las transformaciones del si-mismo genera un campo de análisis diferencial en el conocimiento sociológico. Los dilemas de la sociedad compleja, libertad y sobre-control, la capacidad de otorgar sentido y las posibilidades de autodestrucción, etc., hacen desplazar, más y más, el conocimiento sociológico hacia el si-mismo y su campo de relaciones con los otros. Los desafíos de nuestras sociedades exclusoras y neo-coloniales, hacen pensar en las acciones colectivas como el espacio relacional donde las conexiones aludidas se instancian muy particularmente.

3 Más allá de la linealidad

Se parte del rechazo al uso de un esquema lineal de causa-efecto. La postulación del proceso de producción y reproducción social implica la disolución de los enfoques que conectan solamente causa y efecto linealmente y de un modo teleológico. La era de la información hace surgir un mundo simultáneo, donde las nociones de tiempo y espacio son reconstruidas en sentidos diversos a los modos de comprensión precedentes. La investigación social encuentra, de esta manera, nuevos tipos de relaciones sociales, por lo cual la comprensión sociológica necesita un especial enfoque no lineal respecto a la coordinación de la acción. Esto se afianza sí se piensa que la utilización de la metáfora del círculo y el uso de lo paradojal como recurso interpretativo involucran una manera distinta de pensar la relación entre eventos. En el contexto de un mundo instantáneo, se manifiesta para el conocimiento sociológico el desafío de comprender la manera diferente de presentarse que adquiere lo constante y lo variable como rasgo de la realidad. Los mecanismos de producción y reproducción hacen emerger con fuerza el dominio recursivo de la acción social donde tienen lugar la compleja relación entre los rasgos constantes y variables del mundo social. Las sociedades complejas cancelan, al menos parcialmente, la idea de sucesión temporal antes-después y en este sentido la Teoría Social tiene la necesidad de un esquema diferente para entender dicha conexión. Esto se profundiza en esta suerte de cruce entre post-modernidad y colonia que evidencian nuestros procesos de estructuración, donde las tensiones externo-interno, nosotros-ellos, clase-funsión, entre otras, aparecen como rasgos sobresalientes.

4 La Relacionalidad

En la actualidad la Teoría Social tiene en la relacionalidad una de sus características centrales. La práctica social se manifiesta como un logro procesual de la intersubjetividad. Este tipo de esquema de significación sociológico implica el fin de una imagen antropocéntrica del conocimiento. Objeto, sujeto y sus relaciones son los elementos del conocimiento con el mismo nivel de importancia en el proceso de comprensión de la realidad. Más allá del objeto y del sujeto, más allá de la aceptación de la existencia externa a la conciencia de las cosas o como construcción de una esfera cognitiva, el conocimiento aparece como proceso. La procesualidad muestra la relacionalidad, no solamente desde un punto de vista metodológico, además, como una fundamental pero no substancial, central pero no exclusiva característica del conocimiento. El conocimiento tiene lugar en el propio proceso donde objeto y sujeto se auto-develan y entienden, el mismo proceso de reconocimiento entre objeto y sujeto brinda la posibilidad de conocer. Sobre esto voleveremos más adelante.

5 Sociología de los "Dilemas"

En el ámbito de la "matriz moderna" del pensamiento sociológico afirmar dos interpretaciones para el mismo fenómeno era considerado inadmisible. Los dilemas aparecen en un tipo "nuevo" de sociología donde conceptos tales como dialéctica y contradicción se redefinen y alcanzan un puesto de relevancia en las interpretaciones sociológicas. Las consecuencias locales del cambio global, la potencialidad de autodestrucción que anida en el gran avance tecnológico, la oportunidad humana de otorgar sentido al mundo en el contexto de una sobre-controlada situación mundial, las resistencias mundiales ante el dominio neo-liberal, ejemplifican cómo los fenómenos de "dos caras" pueden impactar en los intereses de la teoría social. En la actualidad el movimiento de la vida social tiene un rostro de doble lado. Esta paradoja es una de las más particulares características de las sociedades complejas y de las sociedades de los márgenes como las nuestras, y presiona por la constitución de un adecuado marco conceptual de análisis. La vida cotidiana es construida como un juego entre elección y determinación, y hace emerger los dilemas aludidos. Consecuentemente surge una Teoría Social interesada en hacer posible la comprensión de fenómenos sociales contradictorios y paradójicos.

6 Dialéctica, Relacionalidad e Indeterminación

Finalmente, en una apretada síntesis, los trabajos que hemos realizados sobre acción colectiva parten del supuesto que nuestro conocimiento de la realidad social es posible de ser producido si lo entendemos en el cruce de dialéctica, relacionalidad, e indeterminación.

La utilización de la noción de dialéctica involucra a la vez rasgos ontológicos de la realidad social, presupuestos epistémicos para su comprensión y supuestos teóricos de las ciencias sociales.

En principio la noción de dialéctica que se ha utilizado aquí nos hace pensar en tres posibles significados: en primer lugar se puede identificar con una visión procesual y relacional de los fenómenos que estructuran el mundo social; en segundo lugar indica un proceso propedéutico para el conocimiento de lo social, finalmente, (de un modo menos fuerte) señala los momentos de articulación de los fenómenos acaecidos en la estructuración social. El primer sentido aborda la faceta de constitución del mundo social que ha sido generalmente acotada, pero no resuelta, en la dicotomía diacrónico/sincrónico. Es decir, lo social no se pude agotar en el saber sobre la simultaneidad o en el saber sobre el devenir, para ello hace falta incorporar una mirada que permita captar lo que hay de simultáneo y lo que hay de cambio en el mundo social. Lo dialéctico es, así, un rasgo de lo social que involucra sus momentos de cambio y de permanencia cristalizado en lo que es el proceso de relacionalidad de los agentes y las acciones sociales. En esta dirección la dialéctica de la estructura y de la praxis puede ser identificada con las características básicas de relación entre agente y estructura, entre agentes y entre acciones, que otorga a la realidad social esa cualidad de aparecer como simultanea y cambiante a la vez. Este rasgo de la constitución social conduce a preguntarse por cómo emergen los momentos de producción y reproducción de la realidad social. De este forma se pude comprender que sí se observa detenidamente tanto la estructura y la praxis son ambas medios y productos de la agencia humana. Por lo tanto se podrá apreciar como lo dialéctico es un camino cognoscitivo y argumentativo para adentrarse en una realidad social que se presenta como compleja e indeterminada. Es decir, dialéctico significa aquí el modo por el cual nos introducimos al conocimiento de una realidad que es simultánea y cambiante, producida y reproducida por los agentes. Es buscar la relacionalidad y la procesualidad, otorgarle un sentido que pueda ser comprendido en una dirección muy cercana con el trabajo de interpretación propuesto como tarea hermenéutica. Así, la dialéctica es el reconocimiento de las voces que emergen múltiples y complejas pero posibles de ser traídas a diálogo en una racionalidad procedimental. En este sentido la dialéctica es argumentación racional y es una forma de conocimiento y supuesto epistémico del conocimiento científico de lo social. Pero también se sugiere un tercer significado, que si bien es más "débil" que los anteriores es el más directamente usado en la elaboración de teoría en ciencias sociales, es el que indica que los procesos de articulación entre fenómenos no pueden ser identificados con los rasgos de esos fenómenos ni con los de los agentes, ni con los de la agencia. Justamente es el mismo momento de articulación que debe ser conceptualizando teniendo en cuenta los rasgos de aquello que se articula, que provee de una nueva realidad no identificable con las que le preceden.

Desde aquí, la práctica social se manifiesta como un logro procesual de la intersubjetividad. De acuerdo a esto, como se afirmó ya, la procesualidad del conocimiento es uno de los resultados más importantes de la sociedad y de la comprensión sociológica.

Desde lo afirmado se puede entender que las ciencias sociales son un esfuerzo de interpretación de la indeterminación, unas ciencias de un mundo indeterminado. El intento es ir más allá de los significados primarios de dicha indeterminación, es decir, traspasar de modo sistemático la concepción de que nuestra tarea es siempre una acción sin determinar. Sea que esto se entienda como radicalmente interpretable, sea que se entienda en relación a la medición "inexacta" del mundo social.

La indeterminación no se relaciona ni con el determinismo ni con el indeterminismo de la traducción, como así tampoco con su uso en la física cuántica. Es un rasgo ontológico de la realidad social. Como afirma Bohman, Sí los agentes toman conciencia de y cambian las condiciones bajo las que ellos obran, no hay un factor o un set de factores que puedan completa o determinadamente explicar un evento o acción social (Bohman, 1994, p. 3). La indeterminación no consiste en la imposibilidad e incomprensión, sino que está relacionada con el carácter reflexivo del conocimiento.

La indeterminación opera bajo el supuesto de que estamos frente a sistemas abiertos y que el mundo es estructurado, diferencial y cambiante. Estos rasgos marcan la necesidad de partir de la aceptación de la inclusión en campo observacional de quien observa. La procesualidad es un momento del conocer la indeterminación radical de lo que se ha objetivado y marca el camino para una dialéctica que recupere la ruptura y la conquista con lo que se presenta como objetivo.

7 Conocimiento sociológico y Reflexividad del conocimiento

En el contexto de lo anterior, se sostiene la relación entre conocimiento y reflexividad en dos direcciones. En primer lugar, respecto a la aceptación de la reflexividad institucional de la sociología como un producto de la modernidad; en segundo lugar, en tanto su reconocimiento como una capacidad de la acción humana, esto es, la acción de auto-percepción y la posibilidad de "dar cuenta" de narrar y narrase que tiene el sujeto. La reflexividad implica la auto-capacidad del individuo de tomar su propia acción como un objeto analítico en el medio particular que implica su discurso sobre si mismo. Dado este contexto crece la necesidad de extender las conclusiones de los análisis de la reflexividad a la propia manera de ver y hacer sociología. Los mecanismos de reproducción del campo académico ya no se pueden desligar de la misma reflexión sobre la sociedad. La reflexividad como fenómeno revela la necesidad de una práctica sociológica auto-analizada encaminada a entender el proceso de construcción social de las discusiones en teoría social. Como así también, implica la urgencia en reparar en el entramado significativo que supone el construir conocimiento científico sobre el mundo social en tanto agente y en tanto científico social.

8 Filosofía social, conocimiento sociológico y práctica social

En el contexto reflexivo anterior se puede observar un particular regreso a las preguntas de la "filosofía social". Por esta vía, se sostiene que las consecuencias del análisis sociológico producen afirmaciones evaluativas respecto a la "vida buena" y el bienestar social. Dada la transformación de la filosofía de la historia y la disolución de las ideas teleológicas del futuro, no existe espacio para la fijación de un orden social "objetivamente bueno" como final de la historia humana. De todas maneras, podemos tratar de entender las posibilidades de emancipación desde los resultados del análisis producido por las Ciencias Sociales. Los logros de las Ciencias Sociales son producidos en el marco de una dialéctica entre valores y hechos; y contienen en todo momento una específica imagen de la sociedad. Así aparecen las clásicas preguntas respecto a la "vida buena" que desafían a las Ciencias Sociales a la búsqueda del cómo es posible encontrar una vida cada vez más humana para los seres humanos.

Esta apretada síntesis de los supuestos epistémicos que están por debajo de la investigación de la acción colectiva nos permite introducirnos a los nudos más sobresalientes de la construcción teórica realizada a tales fines.

II. Principales opciones teoricas

En el marco de los supuestos reseñados y dado el interés de conectar la teoría sobre movimientos sociales con los análisis de la protesta, se han usado como punto de partida para la reflexión las ideas de Alberto Melucci. Del contexto de su amplia producción se puede extraer el siguiente esquema analítico para comprender la acción de los movimientos, que se caracteriza por los siguiente elementos: a) Desde un punto de vista "epistemológico", se puede suponer que en el intento de analizar los movimientos hay un fuerte cariz cognitivo, dado que ésta acción parece construida como relación entre un objeto y un sujeto y que los dos producen representaciones sobre la realidad. Esto es, tanto los actores de los movimientos construyen su percepción sobre si mismos, como el investigador construye una representación sobre los movimientos como acción colectiva, lo que conduce a entender los grados de adecuación posibles entre lo que conceptualmente se identifique como acción colectiva y lo que esta sea en "la realidad" desde la perspectiva de los sujetos que actúan; b) Las nociones de "sentido" y "límites del sistema" surgen como característica de una acción cotidiana que desafía la misma complejidad del sistema y también permite captar la emisión de las "señales" de la acción colectiva como marca de la situación conflictual del sistema; c) Los aportes de Melucci permiten comprender también cómo la relación entre identidad y diferencia en el interno de los movimientos es un elemento importante del propio mensaje que encarnan. Identidad y diferencia que apuntan a sostener una mirada más cauta respecto a la relación entre el proceso de constitución de identidad personal (demandas de subjetividad) e identidad colectiva (demandas de visibilidad) (Scribano, 1999c).

De estos tres elementos conceptuales básicos, que emergen de una re-lectura de las ideas de Melucci se puede extraer respecto a nuestro interés principal algunas pistas conceptuales. Los movimientos en tanto acciones colectivas se relacionan directamente con un "campo conflictual", pueden implicar significados diversos y que las construcciones conceptuales no agotan ni coinciden con el fenómeno concreto de acción colectiva. Para avanzar en nuestra propuesta necesitamos diferenciar y aclarar de manera satisfactoria a los movimientos sociales como una de las manifestaciones posibles de la acción colectiva pero teniendo presente que no es la única forma que esta última puede adoptar. Por lo que, decidimos realizar una tarea de redefinición de los conceptos fundamentales ligados a la acción colectiva bajo el supuesto básico de que los Movimientos no agotan todas las posibilidades de acción colectiva y además de que algunos de los rasgos que hoy se conocen de los Movimientos sirven para el análisis de las aludidas situaciones de Acción Colectiva y en especial de las Protestas.

En este sentido y para mejorar nuestra comprensión de las acciones colectivas y acrecentar el valor heurístico del concepto es necesario distinguir los siguientes aspectos: a) La relación y la diferencia entre Conflicto, Protesta y Accion Colectiva; b) Asumir algunos de los más importantes legados de lo que hoy conocemos sobre Movimientos Sociales; c) Re-leer los procesos de constitución social a la luz de lo que se ha aprehendido de las historias de estructuración de los campos de lucha sociales. En principio esto trae las siguientes consecuencias:

1. Distinguir entre los componentes de las "condiciones de la acción colectiva", los conflictos que la originan, la emergencia y manifestación de los conflictos y los modos de reproducción de las aludidas condiciones.

2. Asumir que las acciones colectivas son a la vez el resultado de otras acciones colectivas e individuales, y que producen también otras acciones colectivas. Aceptando que las acciones colectivas involucran momentos de latencia y de manifestación, haciendo referencia esto a su potencial o manifiesta visibilidad.

3. Se debe tener presente también, que los conflictos se desplazan y adquieren Significados diversos en el mismo proceso de constitución de la acción colectiva.

4. Es necesario reparar en que las Manifestaciones y/o Emergencia de las acciones colectivas asumen un carácter precario pero estructurado y que por lo tanto se puede "periodizar" su aparición y su disolución.

5. Finalmente, se debe asumir que los agentes modelizan sus relaciones en conexión a el desplazamiento de los significados de los conflictos, lo que trae aparejado que se deba estar alerta para aceptar Paradojas y Contradicciones en las acciones colectivas.

Dadas las características de este trabajo nos concentraremos en un problematización provisoria sobre la relación y la diferencia entre Conflicto, Protesta y Accion Colectiva.

Existen diversas maneras de definir la noción de conflicto, en esto también se ha retomado aquí el enfoque de Melucci al respecto. Si bien él tuvo un proceso de cambio sobre su opinión respecto a la noción misma de conflicto, éste ha sido para él siempre el elemento central que permite discutir las acciones colectivas y más especialmente la conformación de los movimientos sociales. En este contexto, conflicto se define como aquella relación de dos (o más) actores sociales que luchan por el control de recursos a los cuales ambos le asignan un valor (Melucci, 1984, p. 423) Los recursos pueden ser de carácter material y/o simbólico y las valoraciones no tienen por que ser posibles de ser evaluadas de la misma manera. Para Melucci para que exista un Movimiento deben darse además otras dos características, la solidaridad y la ruptura. Siempre teniendo presente que los movimientos no agotan los tipos de acciones colectivas y que ellos mismos pueden albergar un cruce entre diferentes tipos de esas acciones, es necesario precisar que se entenderá por acción colectiva, ya que este es nuestro interés particular.

En principio, se puede afirmar que la acción colectiva es "considerada como la resultante de metas, recursos y límites" que ponen en juego los actores sociales; esta es entonces, el producto de orientaciones de la acción común en el marco de un campo de oportunidades y restricciones. En este contexto, Melucci afirma que, los individuos actúan colectivamente construyendo su acción por la definición, en términos cognitivos, de las posibilidades y limites (de su acción), al mismo tiempo que interactúan en orden a 'organizar' sus conductas comunes (Melucci, 1989, p. 25). Por lo que, la acción colectiva involucra interacción, negociación y conflicto, siendo este último el marco general necesario para que emerja dicha acción.

Por esta vía se hace evidente que para poder estudiar acciones colectivas es preciso analizar el campo de conflictos donde esta tiene lugar, y que la protesta es parte de dicha acción colectiva pero que no la agota. Dados nuestros intereses particulares es conveniente que re-utilizando y re-definiendo estos conceptos aclaremos detenidamente cuales han sido son nuestros puntos de partida en el análisis de los cortes de ruta en tanto protestas sociales.

En un conflicto entran en juego intereses, valoraciones simbólicas, actores y acciones diversas, en esta dirección se propone la noción de redes de conflictos (sobre la que enseguida se volverá) como un elemento clave para la comprensión de las protestas.

En este punto conviene aclarar previamente que, nuevamente, aparecen las ideas de Melucci sobre identidad colectiva como plataforma conceptual que permite repensar los cortes de ruta como protestas sociales en el marco de una teoría de la acción colectiva.

Luego de subrayar la imposibilidad de una metafísica de la acción colectiva y en el contexto de su análisis de la acción Melucci propone uno de sus conceptos más originales, la noción de identidad colectiva. Iniciando una crítica de la visión de los movimientos como un actor unitario, se señala que ésta unidad debe ser vista como el resultado del intercambio, la negociación, la decisión y conflicto. Por lo que, la construcción permanente de un "nosotros" donde reconocerse y ser reconocido es un punto clave en el proceso de constitución de la identidad colectiva. Pero teniendo presente que los procesos que a través de los cuales es obtenida la unidad no son inmediatamente visibles, y cómo los actores tienden a enfatizar su carácter tenue y construido (Melucci, 1992b, p. 243). Este proceso implica una articulación entre metas, campo de acción, definición co-producida de la situación y negociación, es decir, es un proceso relacional por el cual emerge la identidad colectiva. Los individuos actúan colectivamente encontrándose en medio de un sistema multipolar constituido por tres ejes que se articulan y relacionan interdependientemente en una tensión mutua. Los individuos contribuyen a la formación de un más o menos estable "nosotros" por medio de volver común y laboriosamente, negociaciones y ajustes de al menos tres orientaciones: las metas de sus acciones; los medios que deben ser utilizados y del ambiente dentro del cual sus acciones tienen lugar (Melucci, 1989, p. 26). En este proceso de construcción de la acción colectiva emerge la identidad colectiva que tiene, considerada en cuanto proceso mismo, tres dimensiones: metas, sentido y ambiente. Dimensiones que se ponen en relación por medio de la formulación de un esquema de referencia cognitivo, poniendo así en funcionamiento una estrecha interrelación entre los actores que se comunican, negocian, toman decisiones y proveen de "inversiones" emocionales.

La identidad se presenta como una construcción que puede adoptar diversos grados de estabilidad o variabilidad, de integración o fragmentación. En este marco, Melucci afirma que la identidad colectiva "es una compartida e interactiva definición producida por varios individuos que inter-actúan quienes se implican con las orientaciones de sus acciones, tanto como con el campo de oportunidades y restricciones en el cual la acción tiene lugar" (Melucci, 1989, p. 34).

En este contexto, la identidad colectiva, como fenómeno que emerge de la negociación y de los conflictos, tiene la particularidad de no poder ser definida nunca de modo absoluto, es un proceso en si misma.

De esta manera, una de las apuestas teóricas centrales de nuestros trabajos se debe contextualizar en la revisión de las nociones arriba aludidas de modo tal que permita operar sobre el "lado oscuro" de las nuevas formas de protesta, a saber, la constitución de "nuevas" prácticas y "nuevos" actores. En este sentido se sugiere que en los cortes en tanto protestas, (es decir modos de acción colectiva que no debe identificarse solamente con la acción de un movimiento) se produce la construcción de identidades colectivas fragmentarias y transitorias.

Hasta aquí, la relectura de la teoría de la identidad colectiva que se puede encontrar en los estudios de movimientos sociales, veamos ahora las construcciones teóricas que profundizan y particularizan una percepción de los cortes de ruta en especial y de las protestas en general.

Dicho giddensianamente, este aquí y ahora se instancia en el contexto de su estructuración y se trasciende en los significados de su presentificación. La protesta es en este sentido un mensaje a interpretar cuya forma es, en muchos casos, "el" mensaje.

Por lo tanto, desde los cánticos, pasando por las pancartas hasta la misma acción nos desafían a re-nombrarlos desde la compleja significación que involucra su evanescencia e indeterminación.

Sin duda alguna, el análisis de la acción colectiva involucra en tanto tal tres niveles de análisis: su conflictividad, su estructuración temporo-espacial y sus modos de expresividad.

Como ya afirmáramos, por lo general toda acción colectiva que deviene protesta social implica la existencia de uno o más conflictos. Dichos conflictos pueden ser definidos en su cualidad más primaria y ontológica como el resultado de la diversidad de valoraciones que tienen dos o más agentes sobre un bien que ellos evalúan como importante. Dicha importancia puede provenir de la cualidad del bien en relación a la reproducción material de los agentes, de su peso simbólico o de otros mecanismos de constitución de la realidad social que transforme a la producción acumulación y distribución de los bienes aludidos en un problema colectivo. En este sentido, la protesta social es precedida y presidida por situaciones conflictivas. Al conjunto de estos conflictos se los puede denominar como Redes de Conflictos.

Las Redes de Conflictos que preceden y operan como trasfondo de las Protestas actúan en el tiempo reconvirtiendo y redefiniendo las posiciones de los agentes y el sentido de las acciones.

Es en este sentido, que la protesta puede ser entendida si se analiza como la interconexión de diversos "momentos" de movilización que se generan y giran en torno a redes de conflictos, pero que no se agota en la sola manifestación de la acción colectiva, sino por el contrario están fuertemente relacionadas también con sus períodos de latencia.

En la dirección arriba señalada, en el análisis de la protesta hay que tener presente siempre a las Redes de Conflicto que a ella se conectan, como aquello que da forma a las "Condiciones de la Acción Colectiva". Es importante subrayar que lo que aquí se denomina red de conflictos, está constituida a su vez por relaciones entre actores que implican la referencia a redes de conflicto anteriores conectadas entre si. Es en este sentido, que en otro lugar (Scribano, 1999b),

se ha propuesto entender a los efectos del ajuste como trama que origina las expresiones de conflicto que implican los cortes, como la manifestación de dichos conflictos, orientada a obtener visibilidad cuyo interés más básico pero no el único, es recuperar la condición de ciudadano que tiene derecho a reclamar ante el estado.

Además, se propone que una red de conflictos, da posibilidades de visibilidad social a otra red de conflictos que sumergida o velada está potencialmente instalada en las relaciones sociales cotidianas.

Las redes de conflicto que se manifiestan en la protesta conforman relacionalmente un espacio multipolar de situaciones antagónicas entre actores en conflictos. Dicho espacio, que actúa como límite estructural de la protesta y como horizonte de sus génesis, se lo puede denominar campo conflictual. En el conjunto de las relaciones de atracción y rechazo que el campo genera se constituye la producción y reproducción de la protesta.

Una vez instanciados los momentos de la protesta y en el proceso mismo de su configuración los actores retoman un complejo relacional distinto para posibilitar la conformación de las salidas a la protesta, a dicho campo se lo puede nominar como campos de negociación. Al igual que el campo conflictual su configuración responde a los mecanismos de atracción y rechazo, por lo que la delimitación del campo de negociación implica estrategias de persuasión y procesos de conversación donde lo perlocusionario y lo ilocusionario no pueden distinguirse con claridad. El campo de negociación es en sí mismo un complejo relacional instalado en paralelo a las acciones disruptivas orientado a "diferenciar auditorios" y "señales".

Es en este sentido que, en el momento donde la protesta «busca su salida» se conforma un lugar, muchas veces físico, donde las discusiones en torno a las diferentes valoraciones sobre los bienes que disparan el conflicto se lleven a cabo, este lugar es el área de neutralidad de la protesta. Lugar donde emerge la figura de arbitraje y mediación. Para salir de la dialéctica entre conflicto y negociación se hace necesario un topos más allá de las determinaciones que impone el influjo estructural.

De este modo se puede comprender como Campo conflictual, Campo de negociación y Área de neutralidad constituyen las "Condiciones de la Acción Colectiva", es decir, constituyen una pauta de interpretación de los factores que marcan y redefinen la protesta.

De todas maneras hay que tener presente siempre que este conjunto de supuestos que permiten ordenar el material "empírico" no aluden la protesta como un simple epifenómeno de la situación estructural, ni apelan a la espontaneidad como criterio de comprensión del fenómeno colectivo, sino más bien se orienta a rescatar el paso de mediación de la compleja relación entre la constitución de actores particulares, situación colectiva, movilización y protesta. Para complementar esta imagen del mundo de las protestas se debe ahora posibilitar la articulación entre estructura y proceso con un análisis del "ritmo" de las protestas sociales.

Como se ha afirmado las redes de conflicto son las condiciones de surgimiento de la acción colectiva implícita en la movilización que da "forma" a la protesta. Desde aquí se puede reconocer una pluralidad de actores que rivalizan en torno a intereses comunes y que de alguna manera se orientan a una redefinición de los espacios públicos de ese momento.

Las Redes de Conflictos que preceden y operan como trasfondo de las Protestas actúan en el tiempo reconvirtiendo y redefiniendo las posiciones de los agentes y el sentido de las acciones. Como se adelantara se estructuran dos campos en permanente redefinición: el campo conflictual y el campo de negociación, articulados por un área de neutralidad. Estos espacios se actualizan en tiempos, en ritmos, que adquieren por su valor específico, un peso significativo especial.

La estructuración de las acciones colectivas devenidas, protestas sociales son formas de espacialización de los tiempos en que los actores anudan metas, decisiones, inversiones emocionales y recursos expresivos. Dicha espacialización puede comprenderse si se acepta la conformación de tres momentos en la protesta: episodio, manifestación y expresión. Nace así la oportunidad conceptual de captar la acción en sus propias condiciones, es decir, poder distinguir e interpretar lo que ocurre, lo que es observado y el significado que esto implica. Para lo cual, es importante distinguir las expresiones del conflicto, la manifestación de la acción colectiva y los distintos episodios que asumen las aludidas Redes de Conflicto.

Las expresiones del conflicto son las acciones donde se concentran la pugna de los intereses y valoraciones en juego que tienen la característica de re-orientar la red conflictual. En estas expresiones los agentes extienden o restringen las áreas de intereses afectados, recomponen las fuerzas de las alianzas que existen entre ellos, etc., por lo que estas expresiones se caracterizan por dejar una "marca" en la orientación del conflicto. Estas marcas muchas veces permanecen latentes, no dichas. Son posicionamientos y reposicionamientos de los actores que a un nivel "estructural" tienen un poder generativo de las prácticas individuales y colectivas que se observaran en los episodios.

Los episodios del conflicto son los resultados de las expresiones del conflicto que concentran públicamente las acciones de los contendientes y que se caracterizan por evidenciar la red conflictual en términos de posiciones antagónicas y de la constitución y visibilidad identitaria. Los episodios evidencian la procesualidad de la acción colectiva en torno a las redes conflictuales. La relación entre expresiones y episodios se pone de manifiesto en la delimitación del campo conflictual y de negociación, pues anudan en el espacio-tiempo la interrelación entre los actores.

Las manifestaciones son acciones colectivas resultado de la redefinición del espacio público operado entre expresiones y episodios del conflicto. Son lo que observamos como forma de la protesta, implican la o las acciones puntuales fugaces o de cierta permanencia que el colectivo que protesta muestra como mensaje de visibilidad social. En las manifestaciones se condensa y reproduce la identidad de los actores en conflicto y esta aparece como batalla por la apropiación de sentido.

Es en este contexto que la protesta puede ser conceptualizada como la interconexión de "momentos" que evidencian la relación entre expresiones, episodios y las manifestaciones que involucran una acción colectiva en el marco de una red de conflictos. En esta dirección el tiempo-espacio de una protesta deviene mensaje en si mismo y nos traslada a una compleja urdimbre de significado.

Forma, Mensaje y Densidad Significativa se anudan en las protestas en la constitución de sus Recursos Expresivos. Una de las apuestas más fuerte de la perspectiva que aquí se sostiene se refiere al peso específico de la forma de la protesta (Scribano, 1999e). En principio la forma se asocia a: los recursos expresivos utilizados en la protesta, los modos de articulación tiempo-espacio que los agentes producen en la protesta y las relaciones simbólicas que las protestas implican en tanto construcciones de audiencias. Particularmente la noción de forma alude a la especial relación que tienen en las protestas sujetos, espacio, discurso y sentido.

Para comprender el valor de la forma se debe recurrir en primera instancia a: identificar el símbolo o los símbolos que sirven de mediación identitaria. De esta manera emerge como uno de los ejes de la protesta la utilización de recursos expresivos. Se presenta en toda protesta una disposición significante de los modos de articulación que los actores generan a la hora de "seleccionar" los recursos expresivos que utilizan.

Un recurso expresivo se puede conceptualizar como un objeto textual que permite delimitar, construir y distribuir socialmente el sentido de la acción. Los recursos expresivos se construyen y utilizan como productos de sentido y son a la vez sentido en-producción. Son recursos en tanto resultados y también como insumos. Desde la perspectiva de los insumos los recursos son seleccionados y usados resignificando su posición original en una trama de significados determinada, desde la perspectiva de resultados los recursos se ven tamizados por un proceso de producción significativa que deviene en utilización "novedosa".

En este marco se puede entender cómo los recursos expresivos manifiestan mensajes hacia el interior del colectivo, hacia los contendientes de una determinada red de conflicto, crean espacios de consenso y generan audiencias.

En el marco de los procesos de reconocimiento y heterorecono-cimiento los recursos expresivos devienen marcas de la identidad colectiva que los actores se dan a sí mismos en la práctica simbólica de la apropiación y producción de dichos recursos. El mensaje se orienta también hacia los contendientes que en el marco de un campo conflictual identifican mediante los mismos la direccionalidad del sujeto antagónico. Por otro lado, los recursos se utilizan para reconstruir espacios de entendimiento que potencialisen la generación de consensos. Finalmente, los recursos expresivos permiten construir audiencias donde la dialéctica visibilidad - invisibilidad tiene lugar.

En tanto mediciones simbólicas que anudan en el espacio-tiempo los procesos identitarios, los recursos involucran y ubican a los sujetos colectivos justamente en esa línea muy tenue entre sistema e individuo, entre agencia y agente, entre estructura y sujeto.

La expresividad de los recursos supone las inversiones emocionales de los sujetos que conforman el colectivo, las acciones estratégicas del colectivo y las potencialidades cognitivas de la acción. Melucci quizás es quien más ha enfatizado el rol que juegan las inversiones emocionales en la constitución de las identidades colectivas. Aquí se pretende subrayar la conexión que estas apuestas emocionales tienen con la configuración de los recursos expresivos. Los actores ponen en juego en el sistema de acción que involucra la protesta una serie de apoyos afectivos que de una manera u otra potencian el cruce entre lo colectivo y las valoraciones que tienen lugar en la constitución del si-mismo.

En relación a los cortes de ruta se ha intentado señalar en otro lugar que en el contexto de la significatividad de la acción colectiva se ha podido observar cómo la constitución del juego visibilidad-invisibilidad opera de diversas maneras (Scribano, 1999b; 1999c). Aludiendo, de este modo, a los efectos de los procesos de identidad colectiva que los grupos viven particularmente y que se cristaliza de manera especial en lo que se denominó densidad significativa de la acción colectiva. En conexión con lo anterior, se afirmó que las desigualdades sociales se vienen metamorfoseando, en una suerte de proceso de acumulación de situaciones de distribución diferencial e injusta de diversos recursos. Se intento, así, mostrar cómo la pluralidad de desigualdades se presenta como punto de partida para la recuperación de la ciudadanía, como plataforma del reclamo de autonomía y solidaridad.

Es en el marco del análisis de los cortes de ruta desde donde se puede entender que las protestas exceden la relación medios-fines analizada desde la eficacia de la acción. En este sentido se puede observar también que la forma y el mensaje están íntimamente ligados. Por lo que es importante enfatizar que el mensaje de la protesta se vincula a: las demandas de subjetividad por el lado de la identidad personal y las demandas de visibilidad por el lado de la identidad colectiva. Pero también el mensaje guarda una estrecha conexión con los "límites de compatibilidad del sistema" y la tarea "profética" de las protestas.

Es en este contexto donde adquiere importancia poder conceptualizar la densidad significativa de las acciones colectivas. El accionar colectivo involucra una serie de juegos entre significantes e identidades que trasciende la noción de sentido de la acción subjetiva. No es solamente la característica de "conducta agregada" lo que complejiza el análisis y comprensión del sentido de la acción colectiva sino, más bien, su opacidad significativa.

Se ha señalado en otro lugar (Scribano, 1999b), como juegan la porosidad de lo social y la estratificación del sentido de la acción en la constitución de la densidad significativa de la acción colectiva, retomemos aquí la relación entre expresividad del si-mismo, manifestación de las redes de conflicto y campo conflictual para aclarar aún más su extensión conceptual.

En las protestas los sujetos invierten en el colectivo una serie de expectativas y anhelos con sentido subjetivo que se redefinen y resignifican de acuerdo al estado del campo conflictual y que se expresan a través de los recursos expresivos de la manifestación particular en la que entran en juego. Así el significado de la acción colectiva supone una trama densa de significaciones donde la acción, su forma y los recursos utilizados devienen en una acción que da que pensar. Acción, discurso y sentido se anudan en una epifanía de lo que se dice en referencia a lo que se ha querido decir, lo que no se ha podido decir y lo que aún falta por decir.

Como se podrá advertir, entendiendo a un recurso expresivo como un objeto textual que permite delimitar, construir y distribuir socialmente el sentido de la acción, se puede intentar captar la acción colectiva en su capacidad simbólica, en sus facetas de constitución de densidad significativa. Esto es aún más provechoso si se piensa que los recursos expresivos se construyen y utilizan como productos de sentido y son a la vez sentido en-producción.

Luego que se han aclarado los conceptos básicos para analizar los cortes de ruta en tanto protestas, estos se deben complementar con otros que fueron emergiendo de los análisis concretos y que apuntan a permitir la interpretación de las protesta como fenómeno más general (Scribano, 2000a; 2000b; 1999b; 1999e; 1998b y 1998c). Sólo a manera de síntesis y consignado los de mayor peso, podemos señalar los siguientes:

1. Las protestas implican una señal de los límites de compatibilidad sistémica en relación a los mecanismos de resolución de conflictos. Las demandas plurales y contradictorias de las protestas constituyen en su eficacia simbólica un mensaje claro de la incapacidad de respuesta del sistema político formal ante los efectos de la acción estatal.

2. Las protestas involucran la configuración de diversas identidades en un proceso de redefinición de la esfera pública. La incapacidad del sistema político señalada anteriormente produce el desplazamiento de los agentes hacia diversos espacios públicos donde se produce una redefinición identitaria de quienes se encuentran y también de dichos espacios.

3. Los actores que protestan buscan reducir la incertidumbre que provoca la precariedad social y la resignificación institucional. El efecto de la precariedad laboral es la contingencia permanente del agente en los momentos de coordinación de la acción, lo que lleva a los colectivos y a los sujetos a buscar espacios y momentos para reducir la incertidumbre que ello provoca.

4. Existe una multiplicación de los centros de poder que provoca un descentramiento de las protestas. Los que protestan dirigen sus reclamos simultáneamente al estado nacional, provincial y municipal, a los partidos políticos, a los medios de comunicación y a los empresarios.

5. Estamos en presencia de una redefinición de los mecanismos de coordinación de la acción en el marco de una dialéctica entre clientelismo y representación social y política.

6. Se evidencian la constitución y reconstitución de clases en trayectoria y la distancia en términos económicos provocada por la representación política. Los desocupados, los nuevos pobres, los pobres estructurales, las clases en descenso y lucha por la permanencia en el sistema, constituyen clases en trayectoria de redefinición permanente que contrastan con la consolidación de los políticos como clase social.

7. Las protestas señalan también la ausencia de una praxis social común y se postulan como referentes de un mundo que ya no es y aún no puede ser.

8. El potencial transformador de las protestas radica en las transformaciones que el protestar supone, el superar la invisibilidad, el reconstruir lazos colectivos, el resignificar tradiciones y el uso de formas expresivas para señalar los límites del sistema.

9. En las protestas se entrecruzan utopía y acción colectiva de una manera diferente, sin la apelación a un centro, sin metáforas mecanicistas desde la pluralidad que acarrea la fragmentación, superando la precariedad. Sin un telos previamente definido las protestas no son el movimiento argentino de liberación nacional, son la expresión más acabada de los límites de la acción en contextos de empobrecimiento y disolución de la política.

Estas opciones teóricas se entrecruzan con las epistémicas sosteniendo el diseño de una estrategia metodológica. Lo que se ha reseñado aquí muestra la interconexión entre los supuestos epistémicos, relacionalidad, indeterminación y dialéctica, con los ontológicos sujeto e identidad (sólo para mencionar algunos) y con los conceptos de la red teórica. En el próximo apartado se resumen las características fundamentales de dicha estrategia enfatizando que producimos aquí una distinción analítica para facilitar su recuperación sistemática, pero que en lo concreto del proceso de observación e interpretación se presenta como una dialéctica del comprender el mundo social.

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