¿Por qué el Diplomado de Investigadores Descalzos?

El movimiento social en Oaxaca cuya expresión más visible se dio en el año de 2006 conllevó una masiva organización social que nadie pudo prever. Desde diversas teorías se ha intentado interpretar este movimiento de movimientos. Consideramos necesario contribuir a entender esta diversidad de reflexiones y, sobre todo, a investigar más a fondo sobre la propuesta de asamblea que ha servido como punto de encuentro a las diversas expresiones sociales y políticas que se han reunido en el seno este movimiento.

El movimiento de los pueblos de Oaxaca encontró en el método de asamblea -para muchos en el nombre de la APPO- su forma natural de organizarse para luchar y vencer, esto ha sido consecuencia natural de la experiencia asambleísta que prevalece en la mayor parte de los sectores de nuestra sociedad, como las colonias y los sindicatos obreros pero, sobre todo, en donde la experiencia es más radical y profunda: en las comunidades de los pueblos indios.

Creemos que debemos limpiar nuestras miradas para examinar con rigor lo que somos y para conocer las características más significativas de nuestros movimientos y de los caminos que creemos necesarios recorrer para crear otra sociedad. Necesitamos dar forma a los nuevos planteamientos teóricos y políticos que coinciden con los desafíos actuales. Y para esto nos proponemos:

Propósitos
· Realizar una reflexión sistemática sobre la situación económica, social y política de Oaxaca, con perspectiva nacional y mundial, con énfasis en los movimientos sociales autónomos; es decir los que luchan desde la base para transformar la sociedad sin la toma del poder del estado. O que van más allá del poder de arriba.
· Discutir, analizar conjuntamente diversas propuestas de transformación.
· Explorar la naturaleza y características de los modos comunales y conviviales de vida (campo-ciudad) en el contexto oaxaqueño.
· Animar a la construcción de consensos para acciones conjuntas. Unidad en la diversidad.
· Contribuir al debate público de los temas asociados con la transformación profunda de Oaxaca.

Medios
1. Organizar un esfuerzo de investigación sistemática, basado en el acopio de información y la documentación en la base social, principalmente en pueblos, colonias, barrios y comunidades del estado de Oaxaca, realizándolo en el marco de las interacciones con las organizaciones sociales y espacios y sectores de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, (APPO) y del movimiento social en general que se visibilizo a mediados del 2006.
2. Organizar durante dos semestres, sesiones quincenales de reflexión, de 5 horas cada una, con la participación de activistas sociales, académicos comprometidos, dirigentes sociales y autoridades tradicionales, entre otros. Dichas sesiones tendrán forma de diplomado, a realizarse a partir del domingo 10 de agosto, a las 11 am.
3. Hacer públicos los diversos planteamientos a través de todos los medios posibles, auditivos, visuales e impresos.

Resultados esperados
· Caracterización y documentación, desde la base social, de los movimientos sociales en Oaxaca.
· Identificación de sus principales tendencias y propuestas.
· Acopio y publicación de iniciativas de transformación.
· Participación en el debate público para la construcción autónoma.
· Diseminación y publicación por medio de audios, videos e impresos de las iniciativas desde la base y las problemáticas existentes para su aplicación concreta.
· Contribuir a la construcción de iniciativas autónomas desde la base social.

PROGRAMA DEL DIPLOMADO DE INVESTIGADORES DESCALZOS

Tendremos sesiones de discusión y reflexión cada 15 días durante un año con distintas autoridades indígenas, activistas sociales e intelectuales comprometidos.

Dichas sesiones se complementaran con talleres teórico-prácticos. Los cuales se agendarán conjuntamente con los participantes.

TEMAS PRINCIPALES

· Introducción al contexto Oaxaqueño- (10 de agosto)
- Ponencia, “Autonomía y comunalidad en Oaxaca” impartida por Benjamín Maldonado, antropólogo y estudioso del magonismo en México.

· Presentación de participantes en el diplomado y acuerdos de logística y organización (23 o 24 de agosto)

· El método de reflexión en la acción. Cuestiones teóricas y prácticas. - Gustavo Esteva (6-7 septiembre)

· Experiencias Oaxaqueñas
- La COCEI-1974-1987, ODRENASIJ en la Sierra Norte, ASAM en la Mixe, La sección 22 del magisterio, El municipio Autónomo de San Juan Copala, entre otros.

· El contexto oaxaqueño.

· Naturaleza y características de la APPO y los movimientos sociales.

· El contexto nacional. Naturaleza de la crisis política y las opciones de resolución.
- El zapatismo
- Experiencias de luchas por la autonomía en México: Los caracoles zapatistas, La policía comunitaria de Guerrero, La cooperativa de Euzkadi, El Congreso Nacional Indígena, El ejercito de Mujeres Mazahuas.
- La otra campaña
- El movimiento lopezobradorista
- Otros.

· El contexto mundial.
-La crisis del imperio y del modelo neoliberal.
- La desglobalización y los movimientos antisistémicos.
- La guerra mundial del capital.
- Perspectivas.

· Experiencias latinoamericanas
- Experiencias de autonomía y poder popular en América Latina: MST de Brasil, Piqueteros de Argentina, CONAIE en Ecuador, Bolivia y las luchas desde las bases, La experiencia de autonomía de la costa atlántica de Nicaragua.

· Las luchas democráticas actuales: formal, participativa, radical.

· Las opciones políticas:
- Reformas del régimen político actual
- Ajustes en las políticas actuales
- Nuevo modelo de política económica y social
- Reformas legales e institucionales
- Nuevo régimen político
- Variantes social-demócratas del capitalismo
- Variantes socialistas
- Variantes más allá del capitalismo y el socialismo

· La perspectiva indígena y el pluralismo radical.

· Naturaleza y características de la fuerza constituyente y su asamblea.

· El significado actual de la autonomía y la construcción horizontal de la sociedad.

· La crítica de las ideologías e instituciones como práctica radical de transformación.


SESIONES FECHAS POR DEFINIR

· Experiencias históricas en México
- Revoluciones interrumpidas en México: La independencia y la revolución mexicana.
- El movimiento del 68

· Otras Experiencias históricas
- Experiencias históricas de revoluciones sociales en Europa: La guerra civil española y la comuna de parís.
- Guerrillas latinoamericanas


TALLERES

*.- Periodismo comunitario.

*.- Edición de video.

*.- Sistematización de bancos de información

*.- Geopolítica

*.- Formación de consensos

*.- Diseño Grafico por computadora, ( Revistas, periodicos, fanzine, etc)

*.- Producción radiofónica

*.- Serigrafía

*.- Encuadernación

TALLER PERMANENTE. Durante todo el año estaremos explorando la investigación descalza con las herramientas metodológicas teórico-practicas de la reflexión en la acción.

Nota importante: En estos momentos nos encontramos confirmando a los ponentes y ajustando las fechas a sus posibilidades de estar presentes. Algunas participaciones serán a través de videoconferencias o de documentales. La mayoría de ponentes participarán físicamente o iremos a sus comunidades. Entre los invitados y posibles asistentes tenemos contemplados distintos investigadores, activistas, intelectuales y/o autoridades comunitarias de Oaxaca, México, América Latina y Europa.

13/12/08

¡ EL FPDT VIVE, LA LUCHA SIGUE ! apuntes, al vuelo, de una experiencia de lucha - CAYO VICENTE

por Cayo Vicente, con Amor para quien escuche solidari@ este texto, y bien se sabe por qué…
http://www.apiavirtual.com/2007/09/11/¡-el-fpdt-vive-la-lucha-sigue/

I.- ORIGEN Y RAZON.
El Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) surgió como Organización político-social de autodefensa campesina en respuesta al infame decreto foxista del 22 de octubre del 2001, que justificaba el despojo abierto y brutal de 5391 hectáreas de tierra, sobre las cuales habría de fincarse el mas ambicioso proyecto sexenal, consistente en el establecimiento de un exclusivo complejo comercial-hotelero y la construcción del nuevo aeropuerto internacional que captaría el 70% de las exportaciones. Lo que derivaría en la obtención de inconmensurables ganancias para la oligarquía transnacional y criolla que aportaría una inversión inicial de 2863 millones de dólares.
La consumación de este megaproyecto representaba un avance fundamental en la instrumentación del Plan Puebla Panamá, parte complementaria del Acuerdo para el establecimiento de un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), diseñados con el objetivo de garantizar la profundización del dominio económico, político, cultural, y militar del imperialismo norteamericano en Latinoamérica mediante el saqueo de sus recursos naturales -fundamentalmente agua, energéticos y biodiversidad-, la sobreexplotación de los trabajadores y el control monopólico de los mercados.
Desde su origen el Decreto en cuestión fue violentamente ilegal e ilegítimo, por que se emitió en flagrante violación a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (Artículos 27 y 115) y del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (Artículos 4 y 6) que tratan del derecho de los pueblos originarios a conservar sus tierras, cultura y tradiciones; por que no justificaba la utilidad pública, toda vez que sólo el 3% de la población nacional tendría acceso a los servicios que pretendía establecer; por que jamás se consultó a los pobladores de las comunidades afectadas, a quienes se les pagaría un precio impuesto de siete miserables pesos por metro cuadrado de terreno; por que la sola construcción del aeropuerto afectaría una vasta extensión de territorio en cuyo seno se encuentran invaluables vestigios arqueológicos y paleontológicos que dan cuenta del surgimiento y antecedentes de nuestra propia identidad nacional; además profundizaría el desequilibrio ecológico de la zona, al destruir los espejos de agua y con ello la infinidad de especies que los habitan; reduciría las zonas de recarga de los mantos acuíferos, agudizando la escasez del vital líquido, la salinización de la tierra y las inundaciones al oriente y sur del Distrito Federal.
Los pobladores de estas latitudes habían sido condenados a la miseria en el destierro, por lo que al decidir defenderse no sólo luchaban por su patrimonio, identidad, tradiciones, pasado histórico, presente y futuro, sino también, literalmente, por su vida.
Frente al desconcierto, incertidumbre y pesar iniciales que trajo la cruda noticia de la expropiación, la Dignidad del pueblo mexicano aquí representado se abrió paso y decidió andar otra vez, recién comenzando el nuevo siglo.
II.- PARA VIVIR APRENDIMOS A LUCHAR.
PARA VIVIR TENIAMOS QUE VENCER.
Tres eran los municipios afectados por la expropiación: Chimalhuacán, Texcoco y Atenco. Este último resultaba implicado con mas del 80 % de su extensión, por lo que la oposición organizada en él cobraba particular importancia para la resistencia, cuya dirección inicial pronto dejó de estar en manos de los tibios y calculadores dirigentes locales del PRD, quienes fueron desplazados por activistas de larga trayectoria en la lucha independiente, de reconocida honestidad y congruencia, identificados en el núcleo denominado Habitantes Unidos de San Salvador Atenco (HAUSSA). Grupo disciplinado que atesoraba años de experiencia en la lucha social iniciada con el impulso y participación del Frente Popular Regional de Texcoco, que mas tarde, en su modesta expansión, cambiaría de nombre a Frente Popular del Valle de México, ambos extintos años antes del parto necesario del FPDT.
Estos compañeros centraron su activismo autogestionario promoviendo iniciativas y acciones de beneficio colectivo, tales como la ampliación de la red de drenaje, instalación de alumbrado público, construcción de puentes, reubicación del panteón, pavimentación de calles, reducción del impuesto predial, construcción del auditorio municipal, hasta la solidaridad mas personalizada y cálida con cuantos se lo solicitaban, colaborando con ellos en las labores del cultivo y cosecha de la tierra, la construcción de sus casitas, el auxilio en la enfermedad u hospitalización, en apremios económicos, en el peligro de ser despojados de su modesta propiedad, en la intermediación de las disputas intrafamiliares, etc. Además de desarrollar una política de apoyo efectivo y concreto con las luchas magisteriales, barriales, estudiantiles, o de acopio y traslado de víveres, ropa, medicinas y alimentos a comunidades de base zapatistas víctimas de la feroz represión de Estado desatada con motivo de la irrupción indígena del EZLN en enero de 1994.
Lo que siguió después del anuncio oficial del decreto criminal y apátrida no fue sino un camino amoroso de fusión, de reconocimiento, de arduo, lento, prolongado y difícil aprendizaje colectivo para la resistencia.
Un pueblo cimbrado hasta lo mas hondo de su ser Hombre-Mujer obligado a reaccionar y una dirigencia confiable que se había ganado su lugar a pulso con hechos tangibles y que no se asumió jamás como tal, comenzaron a ser uno solo y dejaron de ser cada cual para convertirse en todos. Y nos dimos cuenta que siendo diferentes en el grado de estudios, en el nivel de compromiso, en las formas de participación, en las habilidades para uno u otro trabajo práctico, en el modo de ver las cosas y relacionarnos con los demás, en la experiencia de lucha de cada uno y en la manera en que íbamos asimilando ésta, en el carácter, en el temperamento, en la personalidad, en la edad, en el sexo, en las ideas políticas o religiosas, etc., teníamos un objetivo común e irrenunciable: la defensa del elemental derecho a la vida que incluía la de nuestra madre tierra, amenazada junto con nosotros de muerte.
Para echar abajo el decreto expropiatorio enfilamos nuestra resistencia por dos vías complementarias: la jurídica y la política. Pero para nosotros era claro que la segunda condicionaría a la primera. Así que la organización y la movilización fueron prioridad constante, sin que descuidáramos el aspecto legal. Lo cual nos permitió desnudar la falsedad del apego a la ley que enarboló siempre el gobierno para justificar sus agresiones y ambiciones. En este terreno también los vencimos. Era preciso hacerlo para cerrar toda posibilidad a la bestia de rapiña.
Poco a poco fuimos identificando la importancia insustituible de la Asamblea General como el lugar común para intercambiar opiniones, proponer tareas, establecer acuerdos y definir planes de acción. Así fuimos aprendiendo a reconocernos en los otros diferentes que éramos nosotros mismos. Eran reuniones amplias, abiertas a todo el que quisiera luchar incluso viniendo de fuera de nuestras comunidades, escuchábamos con interés y asombro a todos los que querían compartirnos sus experiencias y regalarnos la herramienta de su avanzada lucidez ideológica y teórica, tomábamos lo que considerábamos útil a la causa y acordábamos qué hacer como FPDT, sin intromisión de otras organizaciones.
Nuestros pasos iniciales fueron adquiriendo seguridad al vernos acompañados de la más hermosa y desinteresada solidaridad de individuos y colectivos, tanto de México como de diferentes partes del mundo. Todas las tendencias de la izquierda se dieron cita en Atenco y a todas las respetamos y correspondimos sin prejuicios, simplemente por haberlas conocido en la práctica, jugándose la vida a nuestro lado. Nos dimos cuenta que había diferencias doctrinarias entre algunas de ellas y nunca nos entrometimos en esa problemática, tampoco admitimos que las zanjaran ante nosotros, inmersos como estábamos en otras situaciones mas apremiantes. Aprendimos que la mejor palabra es la acción y supimos distinguir que algunos doctores de la lucidez hablada no se comprometían en la actividad concreta. También ocurrió que varios compañeros del FPDT tenían simpatías por algún partido político, mas no se agredió ni expulsó a nadie por ello, como Organización siempre mantuvimos una posición independiente y nunca confiamos en alguna organización de carácter electoral, ya sabíamos de su corrupción, de su papel mediatizador, de su capacidad para montarse en los movimientos y traficar con ellos al mejor postor: esas huellas dejaron a su paso siempre.
En el proceso de nuestra defensa tuvimos muchos tropiezos y momentos sumamente críticos, pero en medio de esas circunstancias supimos buscar entre todos una salida, no siempre la ideal sino la menos peor. Nos atrevimos a ser audaces, intrépidos, a veces temerarios, y utilizamos formas no convencionales para evidenciar la forma de conducirse del mal gobierno. Así, confiscamos sus vehículos cuando se internaban subrepticiamente en nuestros terrenos para hacer exploraciones técnicas al margen de la ley, mientras estábamos amparados y en espera de resoluciones judiciales sobre la autorización de las obras, y los utilizamos para los recorridos que hicimos a lo largo y ancho del país en la difusión de la problemática que enfrentábamos y para la vigilancia de nuestras tierras; detectábamos y vigilábamos a los infiltrados que permanentemente se relevaban en su miserable cometido y les dábamos tareas arriesgadas que deberían cumplir so pena de evidenciarse como lo que eran; recogíamos sus radios, celulares, cámaras fotográficas o de video, y los usamos para establecer nuestra modesta red de comunicaciones y para registrar la memoria del Movimiento; nos movilizábamos llevando nuestras herramientas de trabajo, entre las cuales llegaron a destacarse el paliacate y el machete, hasta convertirse en símbolo de nuestra lucha.
Poco a poco y debido a la urgente necesidad de comunicarnos, fuimos poniendo en práctica todas las formas de difusión y propaganda posibles. Recuperando la experiencia de otros movimientos aprendimos a hacer periódicos murales semanales; montamos exposiciones fotográficas; realizamos pegas, pintas y murales sobre bardas y piedras; nos animamos a hacer volantes, pegatines, periodiquitos, carteles, llegamos incluso a poner camisetas con leyendas combativas a nuestros perros y a pintarle consignas a nuestros burros o caballos; pusimos bocinas en autos y salimos a difundir la lucha mediante perifoneos en las comunidades o nos íbamos a otros estados para alentar otras luchas populares; inventamos consignas chuscas y serias pero siempre significativas; organizamos parodias en tiempos coyunturales de elecciones donde el candidato de unidad era el burro Chon, el único al cual siempre consideramos que tenía todas las cualidades para rebuznar en serio; también fuimos armando nuestros videos y canciones, y avanzamos hasta lograr organizar mesas redondas, foros, debates, conferencias , conferencias de prensa, asambleas informativas y mítines, los que incluso hicimos en el interior de la propia iglesia de la comunidad a mitad de la misa. Aparecíamos en cuanto acto oficial de importancia se pudiera, para boicotearlo. Incorporamos a toda movilización una bandera nacional, una zalea de coyote y un estandarte con la imagen del divino Salvador. En fin todo lo que nos sirviera para difundir, denunciar, propagandizar, agitar, educar, organizar y retroalimentar. La conciencia se nos fue creciendo de a poquito y ya no volvimos a ser los mismos jamás. Nuestras compañeras se elevaron ejemplarmente y su participación fue determinante en el proceso de esta lucha. Sin ellas la resistencia habría sido imposible.
El entusiasmo de los jóvenes más avanzados de nuestra Organización dio vida a la creación de la casa de la cultura, establecida cuando decidieron tomar la biblioteca municipal y darle uso verdadero, por medio de la cual se organizaron, en coordinación con diversas organizaciones hermanas, talleres de dibujo, pintura, danza, teatro, proyecciones de video, cursos de regularización académica y un sinfín mas de iniciativas encaminadas a elevar nuestra concepción del mundo y de la vida, nuestra conciencia, moral, y sensibilidad.
Nada fue fácil, pues además de nuestra inexperiencia ante un desafío como el que enfrentábamos, tuvimos que sortear muchas formas que intentaban los gobiernos federal, estatal y municipal para detener o aniquilar nuestro Movimiento, tales como infiltración de agentes externos, traición por cooptación de compañeros que participaban desde dentro en su labor de vigilancia, provocaciones, atentados, chantajes, amenazas, mentiras, calumnias, ofrecimiento de prebendas, difusión de rumores y chismes para dividirnos y enfrentarnos entre nosotros mismos, hostigamientos, presiones, además de campañas intensas de desinformación y aislamiento en los medios de comunicación escritos y electrónicos.
El cúmulo de tareas necesarias que reclamaba cada momento concreto superaba en mucho nuestras posibilidades económicas, por lo que recurriendo a la experiencia de otros movimientos, a la inventiva creadora de nuestros compañeros y a la solidaridad, supimos salir adelante a veces literalmente desde la bancarrota y la única explicación es que el pueblo es una fuente inagotable de abnegación, de entrega, de entusiasmo, de iniciativa, de hermandad. Se imprimieron en serigrafía paliacates y playeras, se organizaron rifas, boteos, colectas, quermeses, bailes, etc. y se trató lo mas posible en dar un manejo claro a los recursos financieros. Jamás aceptamos una donación a cambio de supeditarnos ideológicamente, o de cualquier otra forma.
Así fuimos creciendo colectivamente, cometimos variados y muchos errores pero siempre estuvimos dispuestos a corregirlos, o al menos a no reincidir, aunque todavía arrastramos varios como el caudillismo involuntario, la casi total ausencia de eventos de formación ideológica y la poca sistematización de nuestra experiencia de lucha. Nunca fuimos perfectos ni tuvimos todo planeado: “afilamos un machete, ponemos cara de encabronados, nos agarramos a madrazos, y vencemos”. No, no fue así, mas bien luchamos como pudimos, a nuestro modo y condiciones, y reconocemos que tenemos mucho que aprender todavía, no nos sentimos superiores a nadie, ni pensamos tener la autoridad moral como para andar dando lecciones de cómo, cuándo, dónde y con quién hacer las cosas. Como conglomerado en combate nos fuimos forjando en el camino, sorprendidos de lo que éramos capaces de hacer con nuestros conocimientos ideológicos y teóricos limitados, escasos, rudimentarios; con nuestras exiguas propias fuerzas y recursos; con nuestra obsesiva decisión de vivir y nuestra irrenunciable necesidad de vencer lidiando al mismo tiempo con una incertidumbre que quema y abruma. Y es que no había de otra: o luchábamos con la posibilidad real de morir, por que nunca subestimamos el poder económico, político y militar del gobierno, o estábamos muertos ya de la muerte mas sórdida, fría y negra: la muerte en vida. La victoria, aunque acariciada y soñada, era objetivamente, prácticamente, la posibilidad más remota.
III.- Y LA POBREZA SIGUE AQUÍ…
El 11 de julio del 2002 el gobierno montó una provocación, diseñada hasta sus últimos detalles con la intención de asestar un golpe decisivo al FPDT, acción en la que cientos de policías agredieron a los cerca de 30 compañeros que acudieron en Comisión a protestar ante el gobernador. Como resultado tuvimos varios heridos y 19 detenidos, entre ellos a dos compañeros de los mas resueltos, visibles y representativos del Movimiento, ante lo que la respuesta del pueblo fue unánime e incontenible. Había que rescatar a todos, pero el penal a donde se los llevaron estaba fuertemente custodiado, incluso por francotiradores, además del despliegue de fuerzas represivas en las carreteras de acceso. La iniciativa colectiva derivó en la invasión inesperada de las oficinas centrales de la Procuraduría de Justicia en Texcoco, donde estaban diversos funcionarios que fueron conminados a seguir la misma suerte de las comunidades, por lo que se fueron con la muchedumbre al Auditorio de San Salvador Atenco. Los medios de comunicación electrónica y escrita, particularmente los primeros, se convirtieron en canal de comunicación entre el FPDT y el gobierno, el cual además emplazó, en su tradicional doble lenguaje, efectivos de todas las corporaciones policiacas y militares en torno nuestro. Era la hora de los hornos de la que habló José Martí , y no tenía qué verse sino la luz. La crisis desnudó al Sistema en las palabras de un funcionario que respondió ante la petición de canje de nuestros compañeros: “a los que tienen háganles lo que quieran, no nos importan para nada absolutamente, pero eso sí: vamos a entrar por ustedes y los vamos a acabar…”. Mas adelante y como resultado del amplio apoyo, estimulado aun más, que se generó en torno nuestro dada la enorme y no prevista repercusión nacional y mundial, además de las profundas contradicciones entre las que se debatía el gobierno en su nivel federal y estatal en relación al modo de resolver el embrollo que generó su sórdida estupidez, sin descontar la determinación de la Asamblea General de no ceder y estar dispuesta al combate desigual sin rendición, es que salimos airosos de este trance. A nuestros Hermanos los tuvimos de regreso para seguir luchando a nuestro lado, y así nos amalgamamos definitivamente para siempre en la lucha, en el riesgo, en el dolor, en el sacrificio, en la esperanza, en la dignidad, en la victoria, en la alegría… ¡En la Vida!
El 25 de julio del 2002 sembramos a nuestro hermano José Enrique Espinoza Juárez, fallecido el día anterior, víctima de la cobarde golpiza que le propinó la policía el 11 de julio. Ese día también desterramos de nuestro ser colectivo cualquier residuo de miedo, angustia o duda. Ese día preñamos a la muerte, que dejó de ser tal para nosotros. Ese día enterramos para siempre el decreto maldito y nauseabundo, cuyo certificado se tardaron en expedir hasta el 01 de agosto del mismo año. Las hienas escondieron su garra en espera de tiempos más propicios. Nosotros fundimos paliacate y machete donde se pueden volver a tomar: en el cerebro, en el corazón y en los órganos que afiebrados irradian más vida siempre.
Como era de esperarse el júbilo de vencer al gobierno fue mayúsculo. Algunos de nuestros compañeros decidieron que era suficiente caminar, otros no. Intuíamos que las victorias o las derrotas son pasajeras, que lo permanente era la lucha, y descubrimos además que estábamos en las mismas condiciones de pobreza y opresión que las que existían antes de que Fox decretara la ley de su avaricia y la de los suyos. Nos percatamos de tener una victoria que a final de cuentas nos había dejado como estábamos antes de tener que defendernos. La “fama” no nos servía para vivir. Había, por tanto, que continuar, había que ir ahora por la Patria toda, recuperarla, hacerla nuestra, quitársela de las manos a quienes la postran y saquean, a quienes no la aman sino que la prostituyen en su beneficio. Tenía que ser ya, teníamos que comenzar o continuar según se vea, ahora que habíamos confirmado que no fue imprudente soñar en derribar aviones piratas con machetes guerreros, ahora que descubrimos la fuerza vital y transformadora que se acurruca en la entraña del pueblo cuando se despierta de un largo letargo, ahora que la luz acariciaba para siempre el alma. Así que no permanecimos plácidamente a contemplarnos en el espejo para celebrar la victoria y vivir ornamentando laureles hasta el ridículo. No. Decidimos continuar y acompañar a todos los que en otras latitudes se defendían de cualquier injusticia. Salimos al encuentro de los que nos tendieron su mano cuando los necesitamos, les fuimos a agradecer y a decir aquí estamos, aquí seguimos, pueden contar con nosotros siempre, no se rindan, adelante, merecemos mucho más que esta podredumbre de Sistema. Así nos honramos en marchar con obreros, estudiantes, colonos, campesinos, vendedores ambulantes, intelectuales y artistas, profesores, bases de apoyo del EZLN; en fin, con todo tipo de trabajadores, incluso llegamos a Centroamérica y Europa, siempre llevando nuestra modesta solidaridad concreta, efectiva, oportuna, alegre, desinteresada.
Y comenzó un nuevo tiempo en la vida de nuestro FDPT. Comenzaron a acercarse campesinos de distintos lugares y se fueron incorporando en los hechos, paulatinamente fuimos creciendo, ora defendiendo el monte, ora el transporte autónomo, ora impidiendo el establecimiento de unidades habitacionales en tierras ejidales casi despojadas, poco a poco nos volvimos aglutinador expansivo. Nuestra tierra se convirtió, además, en pólvora de Dignidad.
Siguió la incesante batalla por el mejoramiento de nuestras condiciones de vida. Se instaló una mesa de diálogo ante el gobierno, donde persistentemente demandamos la creación de centros educativos con cobertura para todos los que lo requirieran, sin exclusión; exigimos el establecimiento de programas de desarrollo productivo regional; arrancamos un fideicomiso de 800,000 pesos para la familia de nuestro compañero asesinado, así como la garantía de la educación de sus hijos hasta los estudios universitarios y un trabajo digno, con categoría de base definitiva, para su esposa y compañera; obtuvimos la libertad de compañeros reciente e injustamente presos. Recuperamos incluso el dinero que no sabemos quien depositó como fianza por cada uno de nuestros presos el 11 de julio, para que salieran de inmediato en medio de la crisis, mismo que destinamos para cubrir los honorarios de nuestros abogados. Además ganamos con esfuerzo dedicado la representación formal del Comisariado Ejidal, para asegurarnos de la inviolabilidad de nuestro territorio. Asimismo intentamos articular el movimiento femenino local con miras a una mayor participación y crecimiento cualitativo.
Esto sin dejar de hacer lo que habíamos aprendido en el proceso. Nuestra solidaridad abrió los brazos a todo intento organizativo que se generó entre los distintos sectores de la población nacional en lucha. Forjamos naturalmente un vínculo indisoluble con nuestros hermanos zapatistas y nos adherimos al esfuerzo de construcción de “La Otra Campaña” como proyecto serio de convergencia para la transformación social urgente y necesaria. No debíamos caminar solos, teníamos que buscar a los iguales en todos los sitios donde intuíamos que podrían estar, navegar juntos y encontrar la definición de su ser verdadero por la práctica más que por el discurso, por la fecundidad más que por la apariencia.
Y en eso llegó el terrorismo de Estado. Quedando claras la falsedad del avance democrático de las instituciones, la modernidad del estado de derecho y la inviolable potestad del ejercicio de los derechos humanos y las libertades políticas. Supimos que el dominio y odio de clase de los explotadores está más vivo que nunca y que no desaparecerá por su propia voluntad. No hubo jamás un fin de la Historia. Nunca lo creímos. Ahora lo reconfirmamos.
El deshonor más deshumanizado se consagró para México, en el nuevo milenio, los días 3 y 4 de mayo del año 2006. Cuando la mediocridad, cobardía y abyección de los tres niveles de gobierno, el federal panista, el estatal priísta y el municipal perredista, administrados respectivamente por Vicente Fox Quezada, Enrique Peña Nieto , Nazario Gutiérrez Martínez (Texcoco) y Pascual Pineda Sánchez (Atenco) , lanzaron cuatro mil orangutanes ejemplarmente amaestrados para aniquilar al FPDT. El cielo se descuajó y los tenebrosos arquitectos de la noche hicieron su primer festín de sangre, lodo y mierda. La bestia fascista comenzó a enseñar sus asquerosas y descomunales garras.
IV.- EL TAMAÑO DE SU MIEDO AL PUEBLO.
Javier Cortés Santiago (16 años) y Alexis Benhumea Hernández (20 años) cayeron asesinados y sumaron sus nombres a la lista de guardianes guerreros de la luz, cazadores de las sombras, que custodian la Primavera que inexorablemente vendrá un nuevo día. Veintinueve hermanos fueron secuestrados en la cárcel de Santiaguito, tres en el penal de máximo exterminio conocido como Del Altiplano, antes La Palma, y cuatro menores en el Consejo Tutelar de Texcoco. Cinco fueron deportados sumariamente. Ciento cuarenta y cuatro adultos y cinco menores fueron detenidos y excarcelados con libertad condicionada a la sentencia del proceso judicial vigente, después de pagar la tarifa que la ley, esa vieja puta, les exigió. Un número indeterminado de órdenes de aprehensión penden aún sobre varios hermanos y a lo lejos se escuchan carcajadas macabras de los poderosos.
Terrorismo de Estado puro vivimos esas gélidas, negras y fétidas horas transcurridas como siglos. Pero jamás nuestros semejantes nos dejaron solos ante esta pesadilla. Por todo el mundo se escuchó la voz sublime de la solidaridad. La Comisión Sexta del EZLN y La Otra Campaña fueron los primeros en ese gesto por siempre inolvidable. Luego vinieron otros, a quienes igual guardamos un lugar en el corazón.
Ante un enemigo infinitamente superior resistimos de mil formas simultáneas: huyendo; refugiándonos; sanando las heridas para volver a la trinchera; negándonos a las fauces de las mazmorras, aún dentro de ellas; arengando al alma en las casas que infortunadamente visitó el horror; recontactándonos; reorganizándonos; marchando en mitin público y privado; movilizándonos venciendo el veneno del miedo que quisieron inocularnos; diciéndonos con el silencio y a distancia que jamás nos soltaremos de las manos; buscando indignados la manera de impedir que desconocidos y advenedizos “militantes” del FPDT hurten y usufructúen en su personal beneficio el dinero que llegaba generoso en apoyo para nuestra Organización, hasta antes de los sucesos de Oaxaca, donde la APPO fue parida por la Aurora ; soportando la vigilancia permanente de los malditos; sorteando las emboscadas para desaparecernos o agredirnos; enfrentando la calumnia que intenta sembrar discordia y desconfianza entre los nuestros; soportando el dolor que da la incomprensión de quienes hacen por nosotros sin nosotros, quienes regatean su apoyo por que dicen que sólo debemos aceptar su solidaridad en monopolio exclusivo y excluyente; bebiéndonos la arrogancia de los puros de oratoria que nos ningunean ahora por que nos descubren frágiles en teoría sistematizada; detectando a los agentes del estado infiltrados, que se ponen camisetas de La Otra Campaña (les gustan esas particularmente, y pese a ello no la demeritan ante nosotros) en tanto que hurgan y rehurgan para obtener pistas sobre el paradero de los compañeros resguardados, simbolizados en nuestra América hermosa y digna; protegiendo en nuestro pecho la concentrada luz que irradia la Esperanza en un tiempo mejor.
Es breve nuestra existencia como FPDT comparado con el devenir de los siglos, y por el momento encontramos tres etapas diferenciadas a partir de su cualidad: la primera, que va desde el surgimiento hasta la victoria contra el aeropuerto; la segunda, que comprende el crecimiento propio con la adhesión de mas comunidades, el establecimiento de mesas de interlocución con el gobierno estatal para exigir solución a demandas concretas, la solidaridad de vuelta a las organizaciones e individuos de nuestra extensa geografía nacional, la vinculación con ese esfuerzo fundamental de construcción que es la Otra Campaña y hasta la represión funesta de mayo del 2006; la tercera que abarca desde nuestra rearticulación y sobrevivencia, la adecuación de nuestra política de alianzas a las condiciones que enfrentamos, hasta la obtención de la libertad de nuestros hermanos presos. Libertad que no dudamos llegará.
Vaya que nuestros enemigos tienen razones para odiarnos por amar. Su odio avanza a la velocidad de sesenta y siete años por milésima de segundo, como la sentencia que deliran que podrán ver cumplida en nuestros hermanos. Por que nosotros ya somos dueños, desde antes, de la victoria moral e histórica y muy pronto lo seremos también de la política.
Por que la adversidad nos ha templado para los desafíos que nos proponga nuestro tiempo. Por que tras la intención de aniquilarnos estamos vivos y en pie de lucha, como descendientes de Nezahualcóyotl que somos. Por que no estamos solos. Por que aquí vamos y pese a todo todavía cantamos. Por que somos Amor a filo de machete en vuelo…

¡ LIBERTAD A LOS PRESOS POLITICOS DE MEXICO Y EL MUNDO!
¡ ZAPATA VIVE, LA LUCHA SIGUE !
¡ VIVA LA LUCHA DE LOS PUEBLOS POR SU LIBERACION! San Salvador Atenco, estado de México, República Mexicana, septiembre del 2007.

La Comunalidad Oaxaqueña: Impunidad de Estado Vs. Autonomía Indígena - CARLOS MANZO

Carlos Manzo
Concejo Ciudadano Unihidalguense/CNI/ La Otra Campaña
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=57997

A Raúl y Bertha, exiliados del Movimiento Indígena Oaxaqueño.

A las compañeros presos políticos de Atenco y Oaxaca.

A las compañeros de La Otra Campaña Nacional e Internacional

A las compañeros del Encuentro Continental de los Pueblos Indígenas de América

Al Congreso Nacional Indígena (CNI)

“Bienvenido el arcoiris, bienvenido el puente, bienvenido el paso que lo va y lo viene, bienvenida siempre la palabra que camina, la de ustedes, la nuestra, la de los todos que somos nosotros.” [1]

1. El contexto y los antecedentes

En nuestro país, estamos viviendo la represión como modelo de ‘gobernabilidad’ institucional de la derecha en el poder. La locura de quienes actualmente ‘gobiernan’ se mide por la creciente impunidad de Estado, que, aunque suene contradictorio, es solapada por componendas político partidistas, en donde las principales cartas de negociación de legisladores y partidos, son precisamente las impunidades que arrastran.

Más allá de las decenas de asesinados y de presos políticos en el sur del país, el Estado ensaya la instauración de un régimen especial de control policiaco-militar sobre la población; en Oaxaca, por ejemplo, hoy es casi imposible la realización de un nuevo Congreso o Asamblea General de la APPO. Los retenes militares en todas las carreteras se suman a la multiplicación y hostigamiento policiaco en la capital oaxaqueña y en las principales ciudades en plena coyuntura electoral. En el margen de impunidad negociada por el tirano Ulises Ruiz, caben aún, y espero equivocarme, asesinatos, prisioneros políticos y violaciones a los más elementales Derechos Humanos.

En la estrategia represiva del régimen, además de los casos especiales de Atenco y Oaxaca, uno de sus principales objetivos es precisamente desarticular a ‘La Otra Campaña’, convocada e impulsada por el EZLN y cientos de organizaciones, colectivos y personas de todas las entidades del país. Ellos, desde el CISEN por ejemplo, saben que el potencial organizativo de La Otra Campaña, con un tiempo y objetivos distintos a los de la política partidista electoral, puede efectivamente representar un obstáculo serio a su pretensión neoliberal de privatización de tierras, recursos naturales y fuentes de energía, fundamentalmente petroquímica y electricidad. Los fuertes intereses económicos de las empresas transnacionales y gobiernos, constituyen el telón de fondo de toda esta coyuntura represiva.

A la creciente impunidad por los casos de ‘criminalización’ y asesinato de luchadores sociales en Oaxaca, se suman los sonados casos de confirmada pederastia de empresarios y gobernantes en Puebla que, siendo ‘ignorados’ por los medios masivos electrónicos (Radio y TV), no hay justicia que se les imponga en tanto criminales de Estado.

En este contexto, las acciones de ‘sabotaje a los bienes de la nación’ reivindicadas por el EPR, mas que favorecer la propia satisfacción de sus demandas, a saber, la presentación de dos desaparecidos políticos documentados por organismos de DH, al ‘justificar’ la sobremilitarización, obstaculiza el avance de la organización de cualquier expresión crítica e independiente del movimiento indígena y social en general. Estas acciones dejan a muchas organizaciones sociales independientes, al Movimiento Indígena y a La Otra Campaña ante un virtual estado de sitio.

2. El Movimiento Indígena Nacional

Al plantear en general la existencia de un Movimiento Indígena Nacional (MIN), me refiero a todos los pueblos, comunidades, organizaciones, colectivos, asambleas y otros espacios que expresan, por diversos medios, una lucha, por lo menos ideológica, en la defensa y reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas. Así, percibimos al interior del MIN, por un lado, un importante conjunto de organizaciones que ha optado por una reforma de Estado y cuenta incluso con el reconocimiento por el IFE con carácter de APN, nos referimos a la ANIPA. Por otro lado, podemos ver la permanencia del Congreso Nacional Indígena (CNI), desde octubre del ’95 a la fecha, espacio de discusión, diálogo, participación y organización, con significativa participación de los zapatistas en distintos momentos. Por ejemplo: en la conformación del Foro Nacional Indígena en enero de 1996, previo a la firma de los Acuerdos de San Andrés, la Marcha del color de la tierra, en 2001, en gran parte de los recorridos de La Otra Campaña, en 2006, y ahora en la convocatoria para el Encuentro Continental de Pueblos Indígenas de América, realizado en la comunidad Yaqui de Vícam en días pasados.

Existen otras expresiones regionales del Movimiento indígena nacional que rara vez participan en los espacios nacionales ya mencionados; tales serían los casos en Guerrero del Consejo de Ejidos y Comunidades en Oposición a la presa la Parota, que ha tejido a lo largo de varios años toda una red de organismos no gubernamentales y organizaciones en apoyo a su principal demanda, esto le ha valido la suspensión temporal del proyecto, dictada por un juez federal, a raíz de la interposición de un amparo de los ejidatarios; la construcción de la presa pretende desalojar y despojar de su tierra a miles de indígenas y campesinos en esa región… Casos como éste, no se encuentran exentos de enfrentar los métodos represivos del Estado.

Una característica importante que marca la bifurcación de objetivos e intereses al interior del MIN será la aparición de la VI Declaración de la Selva Lacandona en 2005, y el inicio de ‘La Otra Campaña’, a partir de enero de 2006 y hasta ahora vigente; la mencionada bifurcación se hace patente, sobre todo, con la realización de la IV sesión del Congreso Nacional Indígena, en mayo de 2006, en San Pedro Atlapulco, donde en el marco de la sangrienta represión en San Salvador Atenco y San Blas Atempa, esta última en el Istmo de Tehuantepec, la plenaria del CNI concluye y consensa en asamblea firmar la VI Declaración de la Selva Lacandona y, con ello, considerarse adherente a ‘La Otra Campaña’.

Después de recorrer el país durante más de un año, La Otra Campaña, particularmente la denominada ‘Comisión Sexta’, ha valorado la importancia de articular la resistencia indígena en oposición directa a los proyectos neoliberales del actual régimen. Así, el carácter anticapitalista de La Otra Campaña, expresada en la VI Declaración y consensuada en una consulta nacional a los adherentes, encuentra una importante fuente de alternativas al capitalismo y experiencias de lucha en las formas autonómicas que se mantienen vivas en buena parte de las regiones indígenas de México.

Se ha interpretado erróneamente por parte de muchas organizaciones indígenas y no indígenas de La Otra Campaña que la interlocución con instituciones del Estado, rompe con su principio antisistémico; sin embargo, la defensa de la tierra y los recursos naturales, así como la liberación de presos políticos han implicado necesariamente dicha interlocución en sus luchas, la mayoría de las veces aisladas, a fin de garantizar los derechos de los pueblos y de las comunidades.

3. La Comunalidad Oaxaqueña

En Oaxaca, en los últimos ocho años, los gobiernos de José Murat y URO han ensayado una escalada represiva, cuyo principal antecedente sería su propia experiencia –‘escuela’– en la Guerra Sucia de la década de los setentas, con Echeverría a la cabeza.

La desaparición de Víctor Pineda Henestrosa (Víctor Yodo) en 1978, en aquel entonces asesor del último CBC de Juchitán, precedida de una fuerte represión militarizada al movimiento campesino e indígena en casi todo el país, marca el inicio del caos del sistema político oaxaqueño, fundado en cacicazgos regionales priístas. Como era de esperarse, como ya es costumbre, la pasada coyuntura electoral en esta entidad, dejo saldo rojo y represión en aquellos municipios donde fue previamente detectada cierta posibilidad de triunfo de los partidos opositores al PRI. Que, en algunos casos fueron víctimas del fraude y las imposiciones; a diferencia de la elección de diputados locales, en las elecciones municipales el abstencionismo fue menor.

Después de la dura ola represiva sufrida por la COCEI en la primera mitad de los 80’s, será con Diódoro Carrasco cuando el Estado recurra nuevamente a la represión y criminalización de los movimientos sociales, como norma ineludible para mantener la ‘gobernabilidad’ en las regiones. El caso más conocido, que hasta ahora mantiene a todo un cabildo indígena en prisión, por cargos federales, es el de los Loxichas; de acuerdo con esta experiencia, hace trece años los presos políticos indígenas de los Loxichas integraban en su mayoría el cabildo de San Miguel y San Agustín, electos en asambleas comunitarias por el régimen de usos y costumbres.

Esta experiencia autonómica se oponía directamente a los intereses privatizadores del cacicazgo priísta encabezado por Diódoro, en el ’95; se hablaba ya de intereses mineros en la zona, a los que ahora se suman los de bioprospección y forestales que figuran en el PPP. Los presos políticos de los Loxichas fueron acusados de pertenecer al EPR, éste último se ha deslindado públicamente de cualquier vínculo con ellos; sin embargo, el gobierno federal mantiene los cargos federales por motín y rebelión, los abogados defensores de la LIMEDDH, han demandado permanentemente la promulgación de una Ley de Amnistía, lo que en nuestros tiempos parece imposible.

En América Latina, el modelo económico neoliberal, en su caótica última fase como sistema histórico capitalista, se caracteriza por la imposición de empresas globales, transnacionales, en el marco de megaproyectos como el Plan Puebla Panamá. Estas empresas transnacionales, como es el caso de las españolas Gamesa, Preneal, Iberdrola, Endesa, entre otras, en el denominado Corredor Eólico del Istmo, constituyen la punta de lanza del neocolonialismo que pretende agotar en menos de 50 años los recursos naturales de las regiones indígenas de América Latina. En casi todas estas regiones, que ahora se ven amenazadas y afectadas por eoloeléctricas e hidroeléctricas, petroquímica, supercarreteras, minería, hoteles, entre otras, la principal consecuencia es el despojo de tierras, territorio y recursos naturales, propiciando una mayor pauperización de las comunidades y, por ende, la expulsión de población que, para los casos de México y Centroamérica, emigra a los Estados Unidos. Un buen número de estos casos pueden apreciarse en reiteradas reuniones y asambleas de organizaciones indígenas, como lo ha hecho constar el Congreso Nacional Indígena (CNI) en los siguientes términos:

“… no resulta casual que en los últimos años, meses y semanas se haya incrementado la agresión del gobierno y las grandes corporaciones empresariales hacia nuestros pueblos, tal como ocurre con la comunidad wixárika de Bancos de San Hipólito, Durango, a la cual se le niega el reconocimiento de sus tierras y su misma existencia como comunidad, en tanto que otras personas reciben autorizaciones para aprovechar sus ricos bosques de ocote y encino, (…) con el municipio autónomo de Suljaa’, Guerrero, y su radio comunitaria, que son perseguidos y reprimidos desde el gobierno; de igual manera pasa en Zirahuén, Michoacán, con su Lago Azul y sus tierras que son codiciados por empresas extranjeras; en la Misión de Chichimecas, Guanajuato, donde caciques de la región amparados en ilegales resoluciones judiciales pretenden apropiarse de sus tierras comunales; o en Tepoztlán, Morelos, en cuyas tierras poderosos grupos económicos insisten en la construcción de un club de golf y actualmente la comunidad lleva su defensa ante los Tribunales Agrarios a pesar de las amenazas para despojarlos; o es el caso del ejido nahua de Ayotitlán, Jalisco, donde la Minera Peña Colorada del grupo Hylsamex, la más grande América Latina, día con día roba y destruye las tierras, montes y aguas del ejido con la complicidad del gobierno; lo mismo pasa en las comunidades zapotecas del Istmo de Tehuantepec ante la codicia de las compañías españolas como Gamesa, Endesa, Preneal e Iberdrola que están robando sus tierras con la intención de construir plantas eoloeléctricas; o es lo que ocurre en las comunidades nahua de Cuzalapa y wixárika de Haimatsíe, ambas del estado de Jalisco, que pretenden ser desmembradas por la aplicación del Programa de Certificación en Comunidades”. [2]

Podríamos sumar aún los casos de la presa La Parota , las hidroeléctricas en Jalapa del marqués Oaxaca o en el Usumacinta en Chiapas.

En los últimos quince años se ha manifestado una importante resistencia indígena y civil organizada en contra de estos proyectos, [3] de manera aislada en cada región o país.

En algunos casos la movilización y los mecanismos jurídicos han permitido la defensa de los derechos de los pueblos indígenas; sin embargo, también ha sido muy evidente la estrategia represiva, el asesinato, el encarcelamiento y demás violaciones a derechos humanos por parte del Estado, en un gran número de ellos.

Independientemente del manejo mediático que se hace del caso de Oaxaca, la APPO y el EPR, que buenos dividendos de impunidad le han allegado a los regímenes represivos de URO y Calderón, es evidente que nos encontramos ante la instrumentación de una estrategia represiva y de control policiaco militar, que garantice la imposición del PPP en diversas regiones de Oaxaca, lo mismo que en el sur y sureste del país.

En estos tiempos de aguda represión y, por ende, de proliferación de impunidades de Estado, resulta apremiante para las comunidades y organizaciones afinar estrategias comunicativas y de acción solidaria, que permitan, más allá de la formulación de demandas al Estado, la puesta en práctica de alternativas históricas, el ejercicio o reconstitución de la autonomía indígena es una de ellas.

Un mes antes de la feroz represión del 25 de noviembre de 2006, instrumentada “fundamentalmente por la PFP en Oaxaca, David Venegas –Alebrije—junto con representantes de colectivos y pequeñas organizaciones de la APPO y de La Otra Campaña, generaron un espacio crítico, de participación alternativa, ‘anarquista’ dirían algunos, conocido como Voces Oaxaqueñas Construyendo Autonomía y Libertad (VOCAL); dicho espacio ha sido considerado erróneamente por algunos como una escisión de la misma APPO. En el mes de abril del presente año, David Venegas fue detenido por policías ministeriales de Ulises Ruiz y continúa hasta hoy preso por cargos prefabricados. La clara visión política antipartidista y antisistémica de la mayoría de los colectivos de VOCAL, se encuentra fielmente representada en el Alebrije; esta apreciación se percibe cuando expresa, a propósito de la actual situación de la APPO, pasadas las elecciones locales:
”Oaxaca ha cambiado y nada volverá a ser igual. Mientras la clase política de todos los partidos políticos se empeñan en seguir en su inercia hacia el vacío y la destrucción, los hombres y las mujeres de Oaxaca que luchan y resisten han decidido apartarse de ese camino, el electoral, plagado de trampas y frustraciones, para ejercer en su lugar, su derecho a la construcción activa, autónoma y libertadora de su futuro.”

Desde la cárcel de Ixcotel, David continúa realizando un diagnóstico muy preciso de la situación de la APPO al señalar:

“Esta inercia de la clase política también está representada en los órganos de toma de decisiones del movimiento social, la dirigencia de la Sección 22 y el Concejo Estatal de la APPO, los cuales reciben hoy una lección contundente que ojalá sea aprendida. Los pueblos de Oaxaca que caminan en esta lucha les han demostrado que no son masas, las cuales puedan moldear a sus gustos e intereses. En este movimiento participan miles de hombres y mujeres sencillos, de buen corazón, pero ningunos ingenuos que acepten sin chistar, y sobre todo sin participar en las “orientaciones” de algunos líderes que se empeñan en ponerse a la cabeza de este movimiento sólo para lograr sus propias ambiciones personales o de grupo”. [4]

Si se analiza a fondo esta caracterización que David hace de la APPO, la misma alcanza a incomodar a los cacicazgos del PRI e incluso a dirigentes de la APPO que en las pasadas elecciones vieron frustradas sus ‘legitimas’ aspiraciones.

Más allá de las diversas tendencias y diferencias de objetivos políticos al interior de la APPO y de esta con el movimiento magisterial de la Sección XXII de la CNTE, lo que se ha dado en conocer como Movimiento Social Oaxaqueño, mantiene latente un conflicto cuyo desenlace parece navegar en la impunidad como mejor estilo de gobierno.

URO, el tirano, también conocido como el ‘mapache mayor’, ha intentado nuevamente el ‘carro completo’ en las elecciones municipales; los distritos del Istmo, que concentran a una mayor parte de municipios que se rigen por el sistema de partidos, son vitales para continuar, sin disturbios de ninguna índole, el megaproyecto del Corredor Eólico del Istmo, cuyo Consejo de Planeación preside el propio URO. Aún el hecho de que algunos municipios como Juchitán, Tehuantepec y Unión Hidalgo hayan sido ganados por la oposición al PRI, esto no representa una verdadera oposición al megaproyecto, ya que dichos gobiernos municipales se han mostrado en una actitud servil con las empresas transnacionales. Así lo demuestra el que el edil perredista de Juchitán, en años recientes haya firmado autorizaciones y permisos de ‘cambio de uso del suelo’ para facilitar la instalación de los aerogeneradores en su territorio.

En la gran mayoría de pueblos y comunidades de Oaxaca, se reconoce por parte de los intelectuales indígenas y un buen número de organizaciones, la existencia de la comunalidad como el modo de vida de los pueblos indios [5] ; desde la primera caracterización de Floriberto Díaz, [6] planteaba que se constituye de 4 elementos fundamentales que son: el territorio, la fiesta, el trabajo y el poder; siendo estos dos últimos representados, en el caso del trabajo comunal por el tequio, la gozona, la mano vuelta, y en el caso del poder comunal por las asambleas. En una ilustración gráfica de estos elementos en una flor comunal, Rendón colocó a la milpa en el centro de los mismos, dándole una significativa importancia al maíz.

En un contexto caracterizado por la permanente lucha de nuestros pueblos contra los cacicazgos políticos y económicos, así como por las desastrosas consecuencias de las políticas institucionales modernizantes, la comunalidad se presenta como orientadora de la resistencia indígena en distintos ámbitos del ejercicio de nuestro derecho a la autonomía; de aquí el que algunas instituciones y académicos hasta la fecha reprueben, la utilización del término comunalidad como un concepto o piedra de análisis de la realidad de nuestros pueblos, argumentando cierta ausencia de ‘rigor conceptual’ así como la nula imparcialidad y neutralidad ‘política’ del investigador y/o promotor con el ‘objeto de estudio’ o ‘sujeto social’ en cuestión. Juan José y otros comunalistas han sido víctimas de esta absurda visión institucionalista y academicista que desafortunadamente impera hasta la fecha en estos medios en aras de una supuesta ‘objetividad’ del conocimiento. Por el contrario, muchos pueblos y comunidades reconocen como objetivo primordial la reconstitución integral de sus culturas con base en el fortalecimiento y desarrollo de la comunalidad; así se ha manifestado también en algunos espacios como el Congreso Nacional Indígena.

Con relación a la comunalidad, quisiéramos dejar apuntado en principio que se trata de un concepto con sentido histórico y antropológico, desde la propia visión indígena, con una alta connotación relativa al análisis cultural del modo de vida de los pueblos indios; de hecho de acuerdo con Rendón es al ‘sistema cultural al que llamamos comunal’ ; aunque también considera que no se trata de una entidad acabada e inmutable sino que es algo en permanente movimiento y cambio; probablemente a este carácter dialéctico del concepto se deba el que algunos antropólogos consideren la ausencia de ‘rigor conceptual’.

El concepto nos permite sobre todo el análisis comparativo en tanto que en su existencia histórica, “la semejanza fundamental de los pueblos indios heredada de su antigua cultura – aún con sus cambios y diferencias- que enlaza e iguala a los pueblos indios es la vida comunal , o comunalidad, la cual puede entenderse como la igualdad de derechos y obligaciones de todos los miembros de una comunidad para participar en la decisión del destino de ésta, así como para disfrutar de sus bienes y productos.

[1] Palabras del Subcomandante Insurgente Marcos, en la plenaria final del Foro Nacional Indígena, el 7 de enero de 1996. Tomada de Ce- Acatl, Revista de la Cultura del Anáhuac, No. Doble especial, 76-77, enero de 1996, p.85.

[2] Declaración de Tuapurie, del Congreso nacional Indígena, región Centro-Pacífico; dada en in+akwaixit+a, Nueva Colonia, comunidad indígena de Tuapurie, Santa Catarina Cuexcomatitlán, territorio Wixárika, el 27 de noviembre de 2005 .

[3] Como serían los casos de: el Movimiento Zapatista expresado en La Otra Campaña, en México y a nivel internacional; el Movimiento de los Sin Tierra, en Brasil, entre otros.

[4] David Venegas, Carta desde la prisión de Ixcotel, Oaxaca; Caminos diferentes, 5 de agosto de 2007.

[5] Definición general del concepto de comunalidad, utilizada por el Maestro Juan José Rendón Monzón. (q.e.p.d.)

[6] Floriberto Díaz, indígena Mixe, fundador de la organización Servicios del Pueblo Mixe; antes de su muerte acaecida en 1995 promovió importantes reuniones nacionales que prefiguraron el perfil del Movimiento Indígena Nacional en México.


La memoria de la cultura y los desafíos de la rebeldía - FRANCISCO PINEDA

5/12/08

Reflexiones sobre una estrategia metodológica para el análisis de las protestas sociales - Adrian Scribano


¿Cómo identificar, entender y explicar el sentido de las acciones colectivas? Es tal vez hoy una de las preguntas más desafiantes y conflictivas para la Teoría Social en general y la Metodología de las Ciencias Sociales en particular.

Desde una perspectiva teórica son diversos los caminos disponibles para interpretar las acciones colectivas y muchas de ellas implican la opción de una específica estrategia metodológica. En esta dirección, al intentar construir un diseño de investigación para el análisis empírico de las protestas sociales se hace evidente, de forma inmediata, algunas de las dificultades básicas de la producción de conocimiento en ciencias sociales. Una de las facetas del desafío aludido la constituye la necesidad de disponer de una articulación critica entre supuestos teóricos, epistémicos y metodológicos.

I. Sinstesis de los supuestos epistemicos del analisis de la protesta

Es muy difícil reseñar en pocas páginas los supuestos epistemológicos que subyacen a una investigación empírica, dado que estos se van constituyendo en una trama abigarrada donde se cruzan herencias teóricas, formación académica, oficio de investigador, inclusión en el campo disciplinar y contexto social. Visto de esta manera, una explicitación de dichos supuesto llevaría a la auto-aplicación de un socio-análisis (sensu Bourdieu) que nos alejaría de los objetivos de este trabajo.

Sin embrago, aclarado lo anterior, es posible objetivar, al menos parcialmente, algunos de los supuestos del continuo que va desde los supuestos ontológicos a la selección de los conceptos operacionales de la investigación que se esta analizando.

Es preciso señalar que, desde un punto de vista muy "macro", la opción fundamental es la de entender la tarea científica desde un contexto post-empirista que propicia un posicionamiento pluriparadigmático, tanto en lo teórico como en lo metodológico. Esto se cualifica y particulariza aclarando que se ha optado por un camino de articulación entre realismo, hermenéutica y teoría crítica, muy cercano aunque no idéntico, al emprendido por el realismo critico ingles en los años 70, especialmente en la forma que lo ha expuesto William Outhwaite.

Realizadas estas aclaraciones y especificando su alcance en el campo discursivo de los estudios de acciones colectivas, se puede afirmar que genéricamente se han seguido los siguientes lineamentos en tanto supuestos epistémicos:

1. afirmar la disolución de un enfoque dualista respecto a la relación entre objetivismo y subjetivismo entendida en términos "aporéticos";

2. posicionarse más allá de la discusión respecto a lo micro y a lo macro como irreconciliables niveles de análisis;

3. enfatizar la importancia del giro lingüístico y de la impronta herme-néutica, como así también, suscribir la superación de la falsa contradi-cción y confrontación entre enfoques cualitativos y cuantitativos;

4. partir de la reformulación del lugar y rol de la percepción en la observación sociológica, como resultado de la aceptación de una nueva manera de entender las relaciones entre términos teóricos y observacionales en Ciencias Sociales.

Estos presupuestos generales se complementan con otros de carácter más específicos en el campo teórico, ontológico y epistémico, entendiendo que toda tarea de investigación implica la aplicación e interrelación continua de dichos supuestos. (Scribano, 1998a) Los presupuestos específicos pueden sintetizarse de la siguiente manera:

1 Subjetividad e Identidad

En primer lugar, se opta por una reconstrucción de la noción de sujeto que implicaba la idea de actor social. En este sentido, aparece la transformación de la imagen de un individuo todo poderoso que domina el mundo natural y social. Este desdibujamiento de la idea "moderna" de sujeto implica también la disolución de un sujeto como constructor de la realidad social recortada al talle de su propia individualidad.

Es en esta dirección que emerge una noción de subjetividad que encuentra el fundamento para la confianza y el reconocimiento mutuo en el marco de una revalorización del cuerpo en tanto modo primario de reconocimiento y autoreconocimiento. La subjetividad deviene un proceso de auto-construcción de la identidad. En el duro itinerario para hacerse individuo el ser humano encuentra la posibilidad de superación de las fronteras de la sociedad compleja en tanto mecanismos de control. La transformación de la intimidad promueve a un individuo que responde a una imagen de sujeto que va más allá de los dualismos, mente-cuerpo, cultura-naturaleza y mundo interno-mundo externo. El ser humano es una subjetividad en el diálogo cotidiano con los "otros". Por lo que, se disuelve la teoría social pensada desde la reclusión de la metáfora de la conciencia como espejo y la imagen moderna de sujeto. Suponiendo que el sujeto se constituye en la experiencia de la identidad encarnada en un cuerpo y en el proceso de reconocimiento de y con los otros.

2 Hacia una sociología de la "experiencia"

Los cambios producidos en las últimas tres décadas muestran nuevos caminos teoréticos para las ciencias sociales, y los rasgos reflexivos de la Teoría Social establecen nuevos tipos de respuesta a los desafíos de los problemas sociales. Los procesos identitarios (individuales y colectivos) se afirman como uno de los más profundos cambios de este contexto; acentuándose el desplazamiento de la teoría sociológica hacia las interconexiones entre lo subjetivo y las condiciones "estructurales" redefinidas fuera de un marco aporético de análisis. Por esto, estamos de frente a una particular sociología de la experiencia humana. La acción social es un espacio multipolar; donde los ejes de lo individual y lo colectivo tienen una relación de profunda interconexión. La construcción del proceso de la identidad individual obtiene nuevas dimensiones en este espacio. La tarea de auto-reconocimiento produce un dominio compartido el mecanismo de reconocimiento de los otros. Los rasgos personales de la acción social logran mayores dimensiones en la comprensión sociológica dado este contexto dialógico. La experiencia vivida "con" y "de" los otros en el marco de las transformaciones del si-mismo genera un campo de análisis diferencial en el conocimiento sociológico. Los dilemas de la sociedad compleja, libertad y sobre-control, la capacidad de otorgar sentido y las posibilidades de autodestrucción, etc., hacen desplazar, más y más, el conocimiento sociológico hacia el si-mismo y su campo de relaciones con los otros. Los desafíos de nuestras sociedades exclusoras y neo-coloniales, hacen pensar en las acciones colectivas como el espacio relacional donde las conexiones aludidas se instancian muy particularmente.

3 Más allá de la linealidad

Se parte del rechazo al uso de un esquema lineal de causa-efecto. La postulación del proceso de producción y reproducción social implica la disolución de los enfoques que conectan solamente causa y efecto linealmente y de un modo teleológico. La era de la información hace surgir un mundo simultáneo, donde las nociones de tiempo y espacio son reconstruidas en sentidos diversos a los modos de comprensión precedentes. La investigación social encuentra, de esta manera, nuevos tipos de relaciones sociales, por lo cual la comprensión sociológica necesita un especial enfoque no lineal respecto a la coordinación de la acción. Esto se afianza sí se piensa que la utilización de la metáfora del círculo y el uso de lo paradojal como recurso interpretativo involucran una manera distinta de pensar la relación entre eventos. En el contexto de un mundo instantáneo, se manifiesta para el conocimiento sociológico el desafío de comprender la manera diferente de presentarse que adquiere lo constante y lo variable como rasgo de la realidad. Los mecanismos de producción y reproducción hacen emerger con fuerza el dominio recursivo de la acción social donde tienen lugar la compleja relación entre los rasgos constantes y variables del mundo social. Las sociedades complejas cancelan, al menos parcialmente, la idea de sucesión temporal antes-después y en este sentido la Teoría Social tiene la necesidad de un esquema diferente para entender dicha conexión. Esto se profundiza en esta suerte de cruce entre post-modernidad y colonia que evidencian nuestros procesos de estructuración, donde las tensiones externo-interno, nosotros-ellos, clase-funsión, entre otras, aparecen como rasgos sobresalientes.

4 La Relacionalidad

En la actualidad la Teoría Social tiene en la relacionalidad una de sus características centrales. La práctica social se manifiesta como un logro procesual de la intersubjetividad. Este tipo de esquema de significación sociológico implica el fin de una imagen antropocéntrica del conocimiento. Objeto, sujeto y sus relaciones son los elementos del conocimiento con el mismo nivel de importancia en el proceso de comprensión de la realidad. Más allá del objeto y del sujeto, más allá de la aceptación de la existencia externa a la conciencia de las cosas o como construcción de una esfera cognitiva, el conocimiento aparece como proceso. La procesualidad muestra la relacionalidad, no solamente desde un punto de vista metodológico, además, como una fundamental pero no substancial, central pero no exclusiva característica del conocimiento. El conocimiento tiene lugar en el propio proceso donde objeto y sujeto se auto-develan y entienden, el mismo proceso de reconocimiento entre objeto y sujeto brinda la posibilidad de conocer. Sobre esto voleveremos más adelante.

5 Sociología de los "Dilemas"

En el ámbito de la "matriz moderna" del pensamiento sociológico afirmar dos interpretaciones para el mismo fenómeno era considerado inadmisible. Los dilemas aparecen en un tipo "nuevo" de sociología donde conceptos tales como dialéctica y contradicción se redefinen y alcanzan un puesto de relevancia en las interpretaciones sociológicas. Las consecuencias locales del cambio global, la potencialidad de autodestrucción que anida en el gran avance tecnológico, la oportunidad humana de otorgar sentido al mundo en el contexto de una sobre-controlada situación mundial, las resistencias mundiales ante el dominio neo-liberal, ejemplifican cómo los fenómenos de "dos caras" pueden impactar en los intereses de la teoría social. En la actualidad el movimiento de la vida social tiene un rostro de doble lado. Esta paradoja es una de las más particulares características de las sociedades complejas y de las sociedades de los márgenes como las nuestras, y presiona por la constitución de un adecuado marco conceptual de análisis. La vida cotidiana es construida como un juego entre elección y determinación, y hace emerger los dilemas aludidos. Consecuentemente surge una Teoría Social interesada en hacer posible la comprensión de fenómenos sociales contradictorios y paradójicos.

6 Dialéctica, Relacionalidad e Indeterminación

Finalmente, en una apretada síntesis, los trabajos que hemos realizados sobre acción colectiva parten del supuesto que nuestro conocimiento de la realidad social es posible de ser producido si lo entendemos en el cruce de dialéctica, relacionalidad, e indeterminación.

La utilización de la noción de dialéctica involucra a la vez rasgos ontológicos de la realidad social, presupuestos epistémicos para su comprensión y supuestos teóricos de las ciencias sociales.

En principio la noción de dialéctica que se ha utilizado aquí nos hace pensar en tres posibles significados: en primer lugar se puede identificar con una visión procesual y relacional de los fenómenos que estructuran el mundo social; en segundo lugar indica un proceso propedéutico para el conocimiento de lo social, finalmente, (de un modo menos fuerte) señala los momentos de articulación de los fenómenos acaecidos en la estructuración social. El primer sentido aborda la faceta de constitución del mundo social que ha sido generalmente acotada, pero no resuelta, en la dicotomía diacrónico/sincrónico. Es decir, lo social no se pude agotar en el saber sobre la simultaneidad o en el saber sobre el devenir, para ello hace falta incorporar una mirada que permita captar lo que hay de simultáneo y lo que hay de cambio en el mundo social. Lo dialéctico es, así, un rasgo de lo social que involucra sus momentos de cambio y de permanencia cristalizado en lo que es el proceso de relacionalidad de los agentes y las acciones sociales. En esta dirección la dialéctica de la estructura y de la praxis puede ser identificada con las características básicas de relación entre agente y estructura, entre agentes y entre acciones, que otorga a la realidad social esa cualidad de aparecer como simultanea y cambiante a la vez. Este rasgo de la constitución social conduce a preguntarse por cómo emergen los momentos de producción y reproducción de la realidad social. De este forma se pude comprender que sí se observa detenidamente tanto la estructura y la praxis son ambas medios y productos de la agencia humana. Por lo tanto se podrá apreciar como lo dialéctico es un camino cognoscitivo y argumentativo para adentrarse en una realidad social que se presenta como compleja e indeterminada. Es decir, dialéctico significa aquí el modo por el cual nos introducimos al conocimiento de una realidad que es simultánea y cambiante, producida y reproducida por los agentes. Es buscar la relacionalidad y la procesualidad, otorgarle un sentido que pueda ser comprendido en una dirección muy cercana con el trabajo de interpretación propuesto como tarea hermenéutica. Así, la dialéctica es el reconocimiento de las voces que emergen múltiples y complejas pero posibles de ser traídas a diálogo en una racionalidad procedimental. En este sentido la dialéctica es argumentación racional y es una forma de conocimiento y supuesto epistémico del conocimiento científico de lo social. Pero también se sugiere un tercer significado, que si bien es más "débil" que los anteriores es el más directamente usado en la elaboración de teoría en ciencias sociales, es el que indica que los procesos de articulación entre fenómenos no pueden ser identificados con los rasgos de esos fenómenos ni con los de los agentes, ni con los de la agencia. Justamente es el mismo momento de articulación que debe ser conceptualizando teniendo en cuenta los rasgos de aquello que se articula, que provee de una nueva realidad no identificable con las que le preceden.

Desde aquí, la práctica social se manifiesta como un logro procesual de la intersubjetividad. De acuerdo a esto, como se afirmó ya, la procesualidad del conocimiento es uno de los resultados más importantes de la sociedad y de la comprensión sociológica.

Desde lo afirmado se puede entender que las ciencias sociales son un esfuerzo de interpretación de la indeterminación, unas ciencias de un mundo indeterminado. El intento es ir más allá de los significados primarios de dicha indeterminación, es decir, traspasar de modo sistemático la concepción de que nuestra tarea es siempre una acción sin determinar. Sea que esto se entienda como radicalmente interpretable, sea que se entienda en relación a la medición "inexacta" del mundo social.

La indeterminación no se relaciona ni con el determinismo ni con el indeterminismo de la traducción, como así tampoco con su uso en la física cuántica. Es un rasgo ontológico de la realidad social. Como afirma Bohman, Sí los agentes toman conciencia de y cambian las condiciones bajo las que ellos obran, no hay un factor o un set de factores que puedan completa o determinadamente explicar un evento o acción social (Bohman, 1994, p. 3). La indeterminación no consiste en la imposibilidad e incomprensión, sino que está relacionada con el carácter reflexivo del conocimiento.

La indeterminación opera bajo el supuesto de que estamos frente a sistemas abiertos y que el mundo es estructurado, diferencial y cambiante. Estos rasgos marcan la necesidad de partir de la aceptación de la inclusión en campo observacional de quien observa. La procesualidad es un momento del conocer la indeterminación radical de lo que se ha objetivado y marca el camino para una dialéctica que recupere la ruptura y la conquista con lo que se presenta como objetivo.

7 Conocimiento sociológico y Reflexividad del conocimiento

En el contexto de lo anterior, se sostiene la relación entre conocimiento y reflexividad en dos direcciones. En primer lugar, respecto a la aceptación de la reflexividad institucional de la sociología como un producto de la modernidad; en segundo lugar, en tanto su reconocimiento como una capacidad de la acción humana, esto es, la acción de auto-percepción y la posibilidad de "dar cuenta" de narrar y narrase que tiene el sujeto. La reflexividad implica la auto-capacidad del individuo de tomar su propia acción como un objeto analítico en el medio particular que implica su discurso sobre si mismo. Dado este contexto crece la necesidad de extender las conclusiones de los análisis de la reflexividad a la propia manera de ver y hacer sociología. Los mecanismos de reproducción del campo académico ya no se pueden desligar de la misma reflexión sobre la sociedad. La reflexividad como fenómeno revela la necesidad de una práctica sociológica auto-analizada encaminada a entender el proceso de construcción social de las discusiones en teoría social. Como así también, implica la urgencia en reparar en el entramado significativo que supone el construir conocimiento científico sobre el mundo social en tanto agente y en tanto científico social.

8 Filosofía social, conocimiento sociológico y práctica social

En el contexto reflexivo anterior se puede observar un particular regreso a las preguntas de la "filosofía social". Por esta vía, se sostiene que las consecuencias del análisis sociológico producen afirmaciones evaluativas respecto a la "vida buena" y el bienestar social. Dada la transformación de la filosofía de la historia y la disolución de las ideas teleológicas del futuro, no existe espacio para la fijación de un orden social "objetivamente bueno" como final de la historia humana. De todas maneras, podemos tratar de entender las posibilidades de emancipación desde los resultados del análisis producido por las Ciencias Sociales. Los logros de las Ciencias Sociales son producidos en el marco de una dialéctica entre valores y hechos; y contienen en todo momento una específica imagen de la sociedad. Así aparecen las clásicas preguntas respecto a la "vida buena" que desafían a las Ciencias Sociales a la búsqueda del cómo es posible encontrar una vida cada vez más humana para los seres humanos.

Esta apretada síntesis de los supuestos epistémicos que están por debajo de la investigación de la acción colectiva nos permite introducirnos a los nudos más sobresalientes de la construcción teórica realizada a tales fines.

II. Principales opciones teoricas

En el marco de los supuestos reseñados y dado el interés de conectar la teoría sobre movimientos sociales con los análisis de la protesta, se han usado como punto de partida para la reflexión las ideas de Alberto Melucci. Del contexto de su amplia producción se puede extraer el siguiente esquema analítico para comprender la acción de los movimientos, que se caracteriza por los siguiente elementos: a) Desde un punto de vista "epistemológico", se puede suponer que en el intento de analizar los movimientos hay un fuerte cariz cognitivo, dado que ésta acción parece construida como relación entre un objeto y un sujeto y que los dos producen representaciones sobre la realidad. Esto es, tanto los actores de los movimientos construyen su percepción sobre si mismos, como el investigador construye una representación sobre los movimientos como acción colectiva, lo que conduce a entender los grados de adecuación posibles entre lo que conceptualmente se identifique como acción colectiva y lo que esta sea en "la realidad" desde la perspectiva de los sujetos que actúan; b) Las nociones de "sentido" y "límites del sistema" surgen como característica de una acción cotidiana que desafía la misma complejidad del sistema y también permite captar la emisión de las "señales" de la acción colectiva como marca de la situación conflictual del sistema; c) Los aportes de Melucci permiten comprender también cómo la relación entre identidad y diferencia en el interno de los movimientos es un elemento importante del propio mensaje que encarnan. Identidad y diferencia que apuntan a sostener una mirada más cauta respecto a la relación entre el proceso de constitución de identidad personal (demandas de subjetividad) e identidad colectiva (demandas de visibilidad) (Scribano, 1999c).

De estos tres elementos conceptuales básicos, que emergen de una re-lectura de las ideas de Melucci se puede extraer respecto a nuestro interés principal algunas pistas conceptuales. Los movimientos en tanto acciones colectivas se relacionan directamente con un "campo conflictual", pueden implicar significados diversos y que las construcciones conceptuales no agotan ni coinciden con el fenómeno concreto de acción colectiva. Para avanzar en nuestra propuesta necesitamos diferenciar y aclarar de manera satisfactoria a los movimientos sociales como una de las manifestaciones posibles de la acción colectiva pero teniendo presente que no es la única forma que esta última puede adoptar. Por lo que, decidimos realizar una tarea de redefinición de los conceptos fundamentales ligados a la acción colectiva bajo el supuesto básico de que los Movimientos no agotan todas las posibilidades de acción colectiva y además de que algunos de los rasgos que hoy se conocen de los Movimientos sirven para el análisis de las aludidas situaciones de Acción Colectiva y en especial de las Protestas.

En este sentido y para mejorar nuestra comprensión de las acciones colectivas y acrecentar el valor heurístico del concepto es necesario distinguir los siguientes aspectos: a) La relación y la diferencia entre Conflicto, Protesta y Accion Colectiva; b) Asumir algunos de los más importantes legados de lo que hoy conocemos sobre Movimientos Sociales; c) Re-leer los procesos de constitución social a la luz de lo que se ha aprehendido de las historias de estructuración de los campos de lucha sociales. En principio esto trae las siguientes consecuencias:

1. Distinguir entre los componentes de las "condiciones de la acción colectiva", los conflictos que la originan, la emergencia y manifestación de los conflictos y los modos de reproducción de las aludidas condiciones.

2. Asumir que las acciones colectivas son a la vez el resultado de otras acciones colectivas e individuales, y que producen también otras acciones colectivas. Aceptando que las acciones colectivas involucran momentos de latencia y de manifestación, haciendo referencia esto a su potencial o manifiesta visibilidad.

3. Se debe tener presente también, que los conflictos se desplazan y adquieren Significados diversos en el mismo proceso de constitución de la acción colectiva.

4. Es necesario reparar en que las Manifestaciones y/o Emergencia de las acciones colectivas asumen un carácter precario pero estructurado y que por lo tanto se puede "periodizar" su aparición y su disolución.

5. Finalmente, se debe asumir que los agentes modelizan sus relaciones en conexión a el desplazamiento de los significados de los conflictos, lo que trae aparejado que se deba estar alerta para aceptar Paradojas y Contradicciones en las acciones colectivas.

Dadas las características de este trabajo nos concentraremos en un problematización provisoria sobre la relación y la diferencia entre Conflicto, Protesta y Accion Colectiva.

Existen diversas maneras de definir la noción de conflicto, en esto también se ha retomado aquí el enfoque de Melucci al respecto. Si bien él tuvo un proceso de cambio sobre su opinión respecto a la noción misma de conflicto, éste ha sido para él siempre el elemento central que permite discutir las acciones colectivas y más especialmente la conformación de los movimientos sociales. En este contexto, conflicto se define como aquella relación de dos (o más) actores sociales que luchan por el control de recursos a los cuales ambos le asignan un valor (Melucci, 1984, p. 423) Los recursos pueden ser de carácter material y/o simbólico y las valoraciones no tienen por que ser posibles de ser evaluadas de la misma manera. Para Melucci para que exista un Movimiento deben darse además otras dos características, la solidaridad y la ruptura. Siempre teniendo presente que los movimientos no agotan los tipos de acciones colectivas y que ellos mismos pueden albergar un cruce entre diferentes tipos de esas acciones, es necesario precisar que se entenderá por acción colectiva, ya que este es nuestro interés particular.

En principio, se puede afirmar que la acción colectiva es "considerada como la resultante de metas, recursos y límites" que ponen en juego los actores sociales; esta es entonces, el producto de orientaciones de la acción común en el marco de un campo de oportunidades y restricciones. En este contexto, Melucci afirma que, los individuos actúan colectivamente construyendo su acción por la definición, en términos cognitivos, de las posibilidades y limites (de su acción), al mismo tiempo que interactúan en orden a 'organizar' sus conductas comunes (Melucci, 1989, p. 25). Por lo que, la acción colectiva involucra interacción, negociación y conflicto, siendo este último el marco general necesario para que emerja dicha acción.

Por esta vía se hace evidente que para poder estudiar acciones colectivas es preciso analizar el campo de conflictos donde esta tiene lugar, y que la protesta es parte de dicha acción colectiva pero que no la agota. Dados nuestros intereses particulares es conveniente que re-utilizando y re-definiendo estos conceptos aclaremos detenidamente cuales han sido son nuestros puntos de partida en el análisis de los cortes de ruta en tanto protestas sociales.

En un conflicto entran en juego intereses, valoraciones simbólicas, actores y acciones diversas, en esta dirección se propone la noción de redes de conflictos (sobre la que enseguida se volverá) como un elemento clave para la comprensión de las protestas.

En este punto conviene aclarar previamente que, nuevamente, aparecen las ideas de Melucci sobre identidad colectiva como plataforma conceptual que permite repensar los cortes de ruta como protestas sociales en el marco de una teoría de la acción colectiva.

Luego de subrayar la imposibilidad de una metafísica de la acción colectiva y en el contexto de su análisis de la acción Melucci propone uno de sus conceptos más originales, la noción de identidad colectiva. Iniciando una crítica de la visión de los movimientos como un actor unitario, se señala que ésta unidad debe ser vista como el resultado del intercambio, la negociación, la decisión y conflicto. Por lo que, la construcción permanente de un "nosotros" donde reconocerse y ser reconocido es un punto clave en el proceso de constitución de la identidad colectiva. Pero teniendo presente que los procesos que a través de los cuales es obtenida la unidad no son inmediatamente visibles, y cómo los actores tienden a enfatizar su carácter tenue y construido (Melucci, 1992b, p. 243). Este proceso implica una articulación entre metas, campo de acción, definición co-producida de la situación y negociación, es decir, es un proceso relacional por el cual emerge la identidad colectiva. Los individuos actúan colectivamente encontrándose en medio de un sistema multipolar constituido por tres ejes que se articulan y relacionan interdependientemente en una tensión mutua. Los individuos contribuyen a la formación de un más o menos estable "nosotros" por medio de volver común y laboriosamente, negociaciones y ajustes de al menos tres orientaciones: las metas de sus acciones; los medios que deben ser utilizados y del ambiente dentro del cual sus acciones tienen lugar (Melucci, 1989, p. 26). En este proceso de construcción de la acción colectiva emerge la identidad colectiva que tiene, considerada en cuanto proceso mismo, tres dimensiones: metas, sentido y ambiente. Dimensiones que se ponen en relación por medio de la formulación de un esquema de referencia cognitivo, poniendo así en funcionamiento una estrecha interrelación entre los actores que se comunican, negocian, toman decisiones y proveen de "inversiones" emocionales.

La identidad se presenta como una construcción que puede adoptar diversos grados de estabilidad o variabilidad, de integración o fragmentación. En este marco, Melucci afirma que la identidad colectiva "es una compartida e interactiva definición producida por varios individuos que inter-actúan quienes se implican con las orientaciones de sus acciones, tanto como con el campo de oportunidades y restricciones en el cual la acción tiene lugar" (Melucci, 1989, p. 34).

En este contexto, la identidad colectiva, como fenómeno que emerge de la negociación y de los conflictos, tiene la particularidad de no poder ser definida nunca de modo absoluto, es un proceso en si misma.

De esta manera, una de las apuestas teóricas centrales de nuestros trabajos se debe contextualizar en la revisión de las nociones arriba aludidas de modo tal que permita operar sobre el "lado oscuro" de las nuevas formas de protesta, a saber, la constitución de "nuevas" prácticas y "nuevos" actores. En este sentido se sugiere que en los cortes en tanto protestas, (es decir modos de acción colectiva que no debe identificarse solamente con la acción de un movimiento) se produce la construcción de identidades colectivas fragmentarias y transitorias.

Hasta aquí, la relectura de la teoría de la identidad colectiva que se puede encontrar en los estudios de movimientos sociales, veamos ahora las construcciones teóricas que profundizan y particularizan una percepción de los cortes de ruta en especial y de las protestas en general.

Dicho giddensianamente, este aquí y ahora se instancia en el contexto de su estructuración y se trasciende en los significados de su presentificación. La protesta es en este sentido un mensaje a interpretar cuya forma es, en muchos casos, "el" mensaje.

Por lo tanto, desde los cánticos, pasando por las pancartas hasta la misma acción nos desafían a re-nombrarlos desde la compleja significación que involucra su evanescencia e indeterminación.

Sin duda alguna, el análisis de la acción colectiva involucra en tanto tal tres niveles de análisis: su conflictividad, su estructuración temporo-espacial y sus modos de expresividad.

Como ya afirmáramos, por lo general toda acción colectiva que deviene protesta social implica la existencia de uno o más conflictos. Dichos conflictos pueden ser definidos en su cualidad más primaria y ontológica como el resultado de la diversidad de valoraciones que tienen dos o más agentes sobre un bien que ellos evalúan como importante. Dicha importancia puede provenir de la cualidad del bien en relación a la reproducción material de los agentes, de su peso simbólico o de otros mecanismos de constitución de la realidad social que transforme a la producción acumulación y distribución de los bienes aludidos en un problema colectivo. En este sentido, la protesta social es precedida y presidida por situaciones conflictivas. Al conjunto de estos conflictos se los puede denominar como Redes de Conflictos.

Las Redes de Conflictos que preceden y operan como trasfondo de las Protestas actúan en el tiempo reconvirtiendo y redefiniendo las posiciones de los agentes y el sentido de las acciones.

Es en este sentido, que la protesta puede ser entendida si se analiza como la interconexión de diversos "momentos" de movilización que se generan y giran en torno a redes de conflictos, pero que no se agota en la sola manifestación de la acción colectiva, sino por el contrario están fuertemente relacionadas también con sus períodos de latencia.

En la dirección arriba señalada, en el análisis de la protesta hay que tener presente siempre a las Redes de Conflicto que a ella se conectan, como aquello que da forma a las "Condiciones de la Acción Colectiva". Es importante subrayar que lo que aquí se denomina red de conflictos, está constituida a su vez por relaciones entre actores que implican la referencia a redes de conflicto anteriores conectadas entre si. Es en este sentido, que en otro lugar (Scribano, 1999b),

se ha propuesto entender a los efectos del ajuste como trama que origina las expresiones de conflicto que implican los cortes, como la manifestación de dichos conflictos, orientada a obtener visibilidad cuyo interés más básico pero no el único, es recuperar la condición de ciudadano que tiene derecho a reclamar ante el estado.

Además, se propone que una red de conflictos, da posibilidades de visibilidad social a otra red de conflictos que sumergida o velada está potencialmente instalada en las relaciones sociales cotidianas.

Las redes de conflicto que se manifiestan en la protesta conforman relacionalmente un espacio multipolar de situaciones antagónicas entre actores en conflictos. Dicho espacio, que actúa como límite estructural de la protesta y como horizonte de sus génesis, se lo puede denominar campo conflictual. En el conjunto de las relaciones de atracción y rechazo que el campo genera se constituye la producción y reproducción de la protesta.

Una vez instanciados los momentos de la protesta y en el proceso mismo de su configuración los actores retoman un complejo relacional distinto para posibilitar la conformación de las salidas a la protesta, a dicho campo se lo puede nominar como campos de negociación. Al igual que el campo conflictual su configuración responde a los mecanismos de atracción y rechazo, por lo que la delimitación del campo de negociación implica estrategias de persuasión y procesos de conversación donde lo perlocusionario y lo ilocusionario no pueden distinguirse con claridad. El campo de negociación es en sí mismo un complejo relacional instalado en paralelo a las acciones disruptivas orientado a "diferenciar auditorios" y "señales".

Es en este sentido que, en el momento donde la protesta «busca su salida» se conforma un lugar, muchas veces físico, donde las discusiones en torno a las diferentes valoraciones sobre los bienes que disparan el conflicto se lleven a cabo, este lugar es el área de neutralidad de la protesta. Lugar donde emerge la figura de arbitraje y mediación. Para salir de la dialéctica entre conflicto y negociación se hace necesario un topos más allá de las determinaciones que impone el influjo estructural.

De este modo se puede comprender como Campo conflictual, Campo de negociación y Área de neutralidad constituyen las "Condiciones de la Acción Colectiva", es decir, constituyen una pauta de interpretación de los factores que marcan y redefinen la protesta.

De todas maneras hay que tener presente siempre que este conjunto de supuestos que permiten ordenar el material "empírico" no aluden la protesta como un simple epifenómeno de la situación estructural, ni apelan a la espontaneidad como criterio de comprensión del fenómeno colectivo, sino más bien se orienta a rescatar el paso de mediación de la compleja relación entre la constitución de actores particulares, situación colectiva, movilización y protesta. Para complementar esta imagen del mundo de las protestas se debe ahora posibilitar la articulación entre estructura y proceso con un análisis del "ritmo" de las protestas sociales.

Como se ha afirmado las redes de conflicto son las condiciones de surgimiento de la acción colectiva implícita en la movilización que da "forma" a la protesta. Desde aquí se puede reconocer una pluralidad de actores que rivalizan en torno a intereses comunes y que de alguna manera se orientan a una redefinición de los espacios públicos de ese momento.

Las Redes de Conflictos que preceden y operan como trasfondo de las Protestas actúan en el tiempo reconvirtiendo y redefiniendo las posiciones de los agentes y el sentido de las acciones. Como se adelantara se estructuran dos campos en permanente redefinición: el campo conflictual y el campo de negociación, articulados por un área de neutralidad. Estos espacios se actualizan en tiempos, en ritmos, que adquieren por su valor específico, un peso significativo especial.

La estructuración de las acciones colectivas devenidas, protestas sociales son formas de espacialización de los tiempos en que los actores anudan metas, decisiones, inversiones emocionales y recursos expresivos. Dicha espacialización puede comprenderse si se acepta la conformación de tres momentos en la protesta: episodio, manifestación y expresión. Nace así la oportunidad conceptual de captar la acción en sus propias condiciones, es decir, poder distinguir e interpretar lo que ocurre, lo que es observado y el significado que esto implica. Para lo cual, es importante distinguir las expresiones del conflicto, la manifestación de la acción colectiva y los distintos episodios que asumen las aludidas Redes de Conflicto.

Las expresiones del conflicto son las acciones donde se concentran la pugna de los intereses y valoraciones en juego que tienen la característica de re-orientar la red conflictual. En estas expresiones los agentes extienden o restringen las áreas de intereses afectados, recomponen las fuerzas de las alianzas que existen entre ellos, etc., por lo que estas expresiones se caracterizan por dejar una "marca" en la orientación del conflicto. Estas marcas muchas veces permanecen latentes, no dichas. Son posicionamientos y reposicionamientos de los actores que a un nivel "estructural" tienen un poder generativo de las prácticas individuales y colectivas que se observaran en los episodios.

Los episodios del conflicto son los resultados de las expresiones del conflicto que concentran públicamente las acciones de los contendientes y que se caracterizan por evidenciar la red conflictual en términos de posiciones antagónicas y de la constitución y visibilidad identitaria. Los episodios evidencian la procesualidad de la acción colectiva en torno a las redes conflictuales. La relación entre expresiones y episodios se pone de manifiesto en la delimitación del campo conflictual y de negociación, pues anudan en el espacio-tiempo la interrelación entre los actores.

Las manifestaciones son acciones colectivas resultado de la redefinición del espacio público operado entre expresiones y episodios del conflicto. Son lo que observamos como forma de la protesta, implican la o las acciones puntuales fugaces o de cierta permanencia que el colectivo que protesta muestra como mensaje de visibilidad social. En las manifestaciones se condensa y reproduce la identidad de los actores en conflicto y esta aparece como batalla por la apropiación de sentido.

Es en este contexto que la protesta puede ser conceptualizada como la interconexión de "momentos" que evidencian la relación entre expresiones, episodios y las manifestaciones que involucran una acción colectiva en el marco de una red de conflictos. En esta dirección el tiempo-espacio de una protesta deviene mensaje en si mismo y nos traslada a una compleja urdimbre de significado.

Forma, Mensaje y Densidad Significativa se anudan en las protestas en la constitución de sus Recursos Expresivos. Una de las apuestas más fuerte de la perspectiva que aquí se sostiene se refiere al peso específico de la forma de la protesta (Scribano, 1999e). En principio la forma se asocia a: los recursos expresivos utilizados en la protesta, los modos de articulación tiempo-espacio que los agentes producen en la protesta y las relaciones simbólicas que las protestas implican en tanto construcciones de audiencias. Particularmente la noción de forma alude a la especial relación que tienen en las protestas sujetos, espacio, discurso y sentido.

Para comprender el valor de la forma se debe recurrir en primera instancia a: identificar el símbolo o los símbolos que sirven de mediación identitaria. De esta manera emerge como uno de los ejes de la protesta la utilización de recursos expresivos. Se presenta en toda protesta una disposición significante de los modos de articulación que los actores generan a la hora de "seleccionar" los recursos expresivos que utilizan.

Un recurso expresivo se puede conceptualizar como un objeto textual que permite delimitar, construir y distribuir socialmente el sentido de la acción. Los recursos expresivos se construyen y utilizan como productos de sentido y son a la vez sentido en-producción. Son recursos en tanto resultados y también como insumos. Desde la perspectiva de los insumos los recursos son seleccionados y usados resignificando su posición original en una trama de significados determinada, desde la perspectiva de resultados los recursos se ven tamizados por un proceso de producción significativa que deviene en utilización "novedosa".

En este marco se puede entender cómo los recursos expresivos manifiestan mensajes hacia el interior del colectivo, hacia los contendientes de una determinada red de conflicto, crean espacios de consenso y generan audiencias.

En el marco de los procesos de reconocimiento y heterorecono-cimiento los recursos expresivos devienen marcas de la identidad colectiva que los actores se dan a sí mismos en la práctica simbólica de la apropiación y producción de dichos recursos. El mensaje se orienta también hacia los contendientes que en el marco de un campo conflictual identifican mediante los mismos la direccionalidad del sujeto antagónico. Por otro lado, los recursos se utilizan para reconstruir espacios de entendimiento que potencialisen la generación de consensos. Finalmente, los recursos expresivos permiten construir audiencias donde la dialéctica visibilidad - invisibilidad tiene lugar.

En tanto mediciones simbólicas que anudan en el espacio-tiempo los procesos identitarios, los recursos involucran y ubican a los sujetos colectivos justamente en esa línea muy tenue entre sistema e individuo, entre agencia y agente, entre estructura y sujeto.

La expresividad de los recursos supone las inversiones emocionales de los sujetos que conforman el colectivo, las acciones estratégicas del colectivo y las potencialidades cognitivas de la acción. Melucci quizás es quien más ha enfatizado el rol que juegan las inversiones emocionales en la constitución de las identidades colectivas. Aquí se pretende subrayar la conexión que estas apuestas emocionales tienen con la configuración de los recursos expresivos. Los actores ponen en juego en el sistema de acción que involucra la protesta una serie de apoyos afectivos que de una manera u otra potencian el cruce entre lo colectivo y las valoraciones que tienen lugar en la constitución del si-mismo.

En relación a los cortes de ruta se ha intentado señalar en otro lugar que en el contexto de la significatividad de la acción colectiva se ha podido observar cómo la constitución del juego visibilidad-invisibilidad opera de diversas maneras (Scribano, 1999b; 1999c). Aludiendo, de este modo, a los efectos de los procesos de identidad colectiva que los grupos viven particularmente y que se cristaliza de manera especial en lo que se denominó densidad significativa de la acción colectiva. En conexión con lo anterior, se afirmó que las desigualdades sociales se vienen metamorfoseando, en una suerte de proceso de acumulación de situaciones de distribución diferencial e injusta de diversos recursos. Se intento, así, mostrar cómo la pluralidad de desigualdades se presenta como punto de partida para la recuperación de la ciudadanía, como plataforma del reclamo de autonomía y solidaridad.

Es en el marco del análisis de los cortes de ruta desde donde se puede entender que las protestas exceden la relación medios-fines analizada desde la eficacia de la acción. En este sentido se puede observar también que la forma y el mensaje están íntimamente ligados. Por lo que es importante enfatizar que el mensaje de la protesta se vincula a: las demandas de subjetividad por el lado de la identidad personal y las demandas de visibilidad por el lado de la identidad colectiva. Pero también el mensaje guarda una estrecha conexión con los "límites de compatibilidad del sistema" y la tarea "profética" de las protestas.

Es en este contexto donde adquiere importancia poder conceptualizar la densidad significativa de las acciones colectivas. El accionar colectivo involucra una serie de juegos entre significantes e identidades que trasciende la noción de sentido de la acción subjetiva. No es solamente la característica de "conducta agregada" lo que complejiza el análisis y comprensión del sentido de la acción colectiva sino, más bien, su opacidad significativa.

Se ha señalado en otro lugar (Scribano, 1999b), como juegan la porosidad de lo social y la estratificación del sentido de la acción en la constitución de la densidad significativa de la acción colectiva, retomemos aquí la relación entre expresividad del si-mismo, manifestación de las redes de conflicto y campo conflictual para aclarar aún más su extensión conceptual.

En las protestas los sujetos invierten en el colectivo una serie de expectativas y anhelos con sentido subjetivo que se redefinen y resignifican de acuerdo al estado del campo conflictual y que se expresan a través de los recursos expresivos de la manifestación particular en la que entran en juego. Así el significado de la acción colectiva supone una trama densa de significaciones donde la acción, su forma y los recursos utilizados devienen en una acción que da que pensar. Acción, discurso y sentido se anudan en una epifanía de lo que se dice en referencia a lo que se ha querido decir, lo que no se ha podido decir y lo que aún falta por decir.

Como se podrá advertir, entendiendo a un recurso expresivo como un objeto textual que permite delimitar, construir y distribuir socialmente el sentido de la acción, se puede intentar captar la acción colectiva en su capacidad simbólica, en sus facetas de constitución de densidad significativa. Esto es aún más provechoso si se piensa que los recursos expresivos se construyen y utilizan como productos de sentido y son a la vez sentido en-producción.

Luego que se han aclarado los conceptos básicos para analizar los cortes de ruta en tanto protestas, estos se deben complementar con otros que fueron emergiendo de los análisis concretos y que apuntan a permitir la interpretación de las protesta como fenómeno más general (Scribano, 2000a; 2000b; 1999b; 1999e; 1998b y 1998c). Sólo a manera de síntesis y consignado los de mayor peso, podemos señalar los siguientes:

1. Las protestas implican una señal de los límites de compatibilidad sistémica en relación a los mecanismos de resolución de conflictos. Las demandas plurales y contradictorias de las protestas constituyen en su eficacia simbólica un mensaje claro de la incapacidad de respuesta del sistema político formal ante los efectos de la acción estatal.

2. Las protestas involucran la configuración de diversas identidades en un proceso de redefinición de la esfera pública. La incapacidad del sistema político señalada anteriormente produce el desplazamiento de los agentes hacia diversos espacios públicos donde se produce una redefinición identitaria de quienes se encuentran y también de dichos espacios.

3. Los actores que protestan buscan reducir la incertidumbre que provoca la precariedad social y la resignificación institucional. El efecto de la precariedad laboral es la contingencia permanente del agente en los momentos de coordinación de la acción, lo que lleva a los colectivos y a los sujetos a buscar espacios y momentos para reducir la incertidumbre que ello provoca.

4. Existe una multiplicación de los centros de poder que provoca un descentramiento de las protestas. Los que protestan dirigen sus reclamos simultáneamente al estado nacional, provincial y municipal, a los partidos políticos, a los medios de comunicación y a los empresarios.

5. Estamos en presencia de una redefinición de los mecanismos de coordinación de la acción en el marco de una dialéctica entre clientelismo y representación social y política.

6. Se evidencian la constitución y reconstitución de clases en trayectoria y la distancia en términos económicos provocada por la representación política. Los desocupados, los nuevos pobres, los pobres estructurales, las clases en descenso y lucha por la permanencia en el sistema, constituyen clases en trayectoria de redefinición permanente que contrastan con la consolidación de los políticos como clase social.

7. Las protestas señalan también la ausencia de una praxis social común y se postulan como referentes de un mundo que ya no es y aún no puede ser.

8. El potencial transformador de las protestas radica en las transformaciones que el protestar supone, el superar la invisibilidad, el reconstruir lazos colectivos, el resignificar tradiciones y el uso de formas expresivas para señalar los límites del sistema.

9. En las protestas se entrecruzan utopía y acción colectiva de una manera diferente, sin la apelación a un centro, sin metáforas mecanicistas desde la pluralidad que acarrea la fragmentación, superando la precariedad. Sin un telos previamente definido las protestas no son el movimiento argentino de liberación nacional, son la expresión más acabada de los límites de la acción en contextos de empobrecimiento y disolución de la política.

Estas opciones teóricas se entrecruzan con las epistémicas sosteniendo el diseño de una estrategia metodológica. Lo que se ha reseñado aquí muestra la interconexión entre los supuestos epistémicos, relacionalidad, indeterminación y dialéctica, con los ontológicos sujeto e identidad (sólo para mencionar algunos) y con los conceptos de la red teórica. En el próximo apartado se resumen las características fundamentales de dicha estrategia enfatizando que producimos aquí una distinción analítica para facilitar su recuperación sistemática, pero que en lo concreto del proceso de observación e interpretación se presenta como una dialéctica del comprender el mundo social.

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